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241.000 trabajadores guipuzcoanos ven peligrar su EPSV

Geroa, el mayor fondo vasco de empleo, puede sucumbir víctima de la reforma laboral si Adegi y los sindicatos no mantienen su vinculación histórica al convenio del Metal

Una mujer entra en las oficinas de Geroa en San Sebastián.
Una mujer entra en las oficinas de Geroa en San Sebastián.

Geroa,  la Entidad de Previsión Social Voluntaria (EPSV) de empleo que cuida de los complementos de jubilación de 241.000 trabajadores de Gipuzkoa, ha comenzado la cuenta atrás. Pese a ser un ejemplo de gestión —en 16 años ha generado un 41% de rendimientos, y dispone de un patrimonio total de 1.300 millones— la patronal provincial Adegi, se está repensando el modelo.

La próxima asamblea, prevista para finales de marzo o principios de abril, resultará definitiva para conocer si recomienda a sus empresas que sigan haciendo aportaciones o si pesa más en su reflexión la principal servidumbre —y virtud— del modelo: nació vinculado al convenio provincial del Metal. En sus mesas se negociaban los porcentajes de las aportaciones que hacían empresarios y trabajadores. Al haber decaído el convenio tras la última reforma laboral, Adegi cree defendible que también decaiga la obligación de las empresas de seguir contribuyendo, pero todavía no ha tomado una decisión.

Como si fuera un castillo de naipes, si las firmas del Metal no aportan fondos a Geroa, el resto de los sectores que se han ido sumando tampoco lo hacen. Patronal y sindicatos pactaron una ultraactividad —prórroga de la vigencia— adicional a aquella a la que la reforma puso fin el pasado julio hasta marzo de 2014, pero se acerca el momento de la verdad.

Apenas si quedan dos meses para conocer si el 4,6% del salario de los trabajadores del Metal (2,3% empresa, 2,3% empleados) va directamente al fondo o si Geroa se convierte en la primera piedra del desmantelamiento de un sistema de responsabilidad social compartida que, curiosamente, se constituyó entre la patronal y los cuatro grandes sindicatos vascos en 1996. Fue en el contexto de la anterior crisis y desde entonces ha transitado con consensos entre Adegi, ELA, CC OO, LAB y UGT.

La patronal guipuzcoana asegura que estudia “el modelo” del fondo

“La situación jurídica es clara y las empresas tienen que seguir aportando. Eso es lo que dicen todos los informes solicitados y también el Consejo de Relaciones Laborales, que considera de suficiente entidad un pacto entre las cuatro fuerzas sociales y la patronal guipuzcoana”, explica Ohian Ostolaza, secretario de Políticas de Empleo de LAB.

El posible agujero en la seguridad jurídica del acuerdo sobre las aportaciones obligatorias que apreció un informe solicitado por Adegi al bufete Cuatrecasas, al considerar de bajo rango un pacto provincial, fue tapado por el Consejo de Relaciones Laborales. Su presidente, Tomás Arrieta, y el Gobierno vasco coinciden en que no es necesario un acuerdo interprofesional avalado por Confebask. “Es decir, no hay ninguna razón, ni técnica ni de ningún tipo, para paralizar las aportaciones”, emplaza Ostolaza a la patronal.

Entonces se trata de un asunto de voluntad política. Todas las partes coinciden en que se atraviesa un momento delicado en el que es mejor dar pequeños y sólidos pasos que reproducir el desconcierto de julio pasado, cuando Adegi propuso primero a sus empresas que no siguieran aportando y unos días después les dijo que sí, al menos hasta marzo de este año. “Estamos estudiando el modelo”, asegura un portavoz de Adegi, quien prefirió no dar pistas de sus conclusiones.

La patronal provincial y los sindicatos vuelven a reunirse la próxima semana en la comisión de trabajo que analiza la “obligatoriedad de las aportaciones a la entidad”. Unos y otros asumen que se juegan algo más que el futuro complemento de pensiones de miles de trabajadores, por si eso fuera poco.

LAB cree que “no hay ninguna razón para paralizar las aportaciones”

Sindicatos y patronal podrían empezar a sentar las bases de una relación más fluida o dinamitar directamente cualquier vía de diálogo, en un contexto ya de por sí complicado de bloqueo de la negociación colectiva, de crispación y conflictividad social, con elevado desempleo y cierre de empresas.

“La patronal tiene la oportunidad de poner en valor sus propias palabras cuando limita su nuevo modelo de relaciones laborales a aumentar la confianza y la interlocución con los trabajadores. Podría empezar a ganársela”, plantea el responsable del Metal de Gipuzkoa de UGT, Ángel Ramos.

ELA ha recomendado a sus trabajadores que soliciten información en Geroa sobre si sus respectivas empresas siguen aportando o no, para demandar individualmente o de forma colectiva los incumplimientos, convencidos de que no hay ninguna razón jurídica para interrumpir las aportaciones.

CC OO espera que la fortaleza de las grandes empresas guipuzcoanas como CAF, que tienen capacidad para negociar en sus propios convenios, se convierta en un tractor para el resto y “lleve a Adegi a preservar el espíritu y el proyecto de Geroa”. Su secretaria de Acción Sindical, Mari Cruz Vicente, entiende que Adegi estaría cometiendo otro error de continuar con su idea de vincular el fin de las aportaciones obligatorias al fin del convenio colectivo, pese a que la reforma laboral les ponga en su mano esa herramienta.

Geroa estima que, sin nuevas aportaciones, su patrimonio caería en 2056 a unos cien millones, desde los 1.300 que maneja en la actualidad, de los que 900 millones corresponden a aportaciones de los socios.

Reforma laboral y tributaria

P. G.

Las entidades financieras suspirarían por un fondo con 1.300 millones de euros y las empresas y los trabajadores de Gipuzkoa ya lo tienen. Geroa agrupa a una veintena de sectores, está gestionada de forma independiente y sus costes resultan muy inferiores a la media del sector (0,15% frente a 2%), mejorando la generación de nuevos recursos.

La crisis le está afectando en las aportaciones, que han regresado a los niveles de 2007, con 82,7 millones y un total de 106.146 trabajadores que pusieron fondos el pasado año, frente al récord de 142.848 que lo hicieron en 2008, de los 241.000 que tienen dinero aportado.

La cifra de empresas que realizan aportaciones suman 10.801, frente a las 12.641 de ese 2008. Pero el patrimonio no deja de crecer. “Geroa es absolutamente coherente con la determinación que mostró el Gobierno vasco de extender los planes complementarios de pensiones para dar calidad de vida a los futuros pensionistas en un contexto en el que las cuantías de las pensiones del sistema público van a la baja”, asegura la gerente de la EPSV, Virginia Oregi.

Los de empleo son los que más fácil pueden extender la masa de trabajadores con un plan complementario. Sin embargo, la reforma laboral y la del sistema de pensiones y la última reforma tributaria de Mariano Rajoy están desincentivando a trabajadores y empresarios. La última, el pasado diciembre, aumenta el coste de las aportaciones a un 34% —28% para los empresarios y 6% para los trabajadores— al pasar a formar parte de la base de cotización de la Seguridad Social.

La asamblea de Geroa analiza si articula mecanismos para que los socios puedan rescatar el fondo en caso de caer en el desempleo.