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La contaminación se atenúa pero sigue muy por encima del tope legal de la UE

Mejora la polución emanada de los vehículos diésel pero se dispara el ozono ‘malo’

Madrid sigue siendo el principal punto negro del país por contaminación de dióxido de nitrógeno, el humo que escapa fundamentalmente del tubo de escape de los vehículos diésel. Desde 2010, la capital rebasa el tope legal fijado por la Unión Europea, y se niega a adoptar “medidas más estrictas”, como le ha exigido Bruselas, para solventar este problema de salud pública, pese a la amenaza de una multa millonaria.

El informe de calidad del aire de 2012 elaborado por el Gobierno denunciaba el incumplimiento de los niveles legales en la capital. El Ayuntamiento, que dirige Ana Botella (PP), consideró aquello agua pasada y centró la mirada en 2013. Pues bien, el año pasado la situación mejoró, pero también se rebasaron de largo los topes fijados por la Unión Europea.

Fuente: Ayuntamiento de Madrid. pulsa en la foto
Fuente: Ayuntamiento de Madrid.

Las medidas adoptadas por el Ayuntamiento, pese a mejorar la calidad del aire, se han demostrado insuficientes aún para alcanzar un nivel que no perjudique la salud de los ciudadanos. Y, además, se ha agravado el problema con otro componente dañino, el ozono troposférico, según los datos de las estaciones de medición.

El área de Medio Ambiente, que dirige Diego Sanjuanbenito, considera que la tendencia es “a la baja” y “se están cumpliendo las expectativas”. Confía además en que este año se enderece aún más la situación con vistas a cumplir la legalidad el 1 de enero de 2015, gracias a la puesta en marcha de nuevas medidas contempladas en el plan de calidad del aire aprobado en 2012.

“Botella ha fracasado”

El líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, atribuye la mejora en la “mala” calidad del aire de Madrid al descenso del tráfico por la crisis y a las abundantes lluvias, y no a las medidas del Ayuntamiento, que ve “ineficaces” y “poco ambiciosas”.

“La alcaldesa, Ana Botella, ha fracasado estrepitosamente, niega continuamente el problema e ignora los altos niveles de contaminación existentes y los informes que advierten de que en Madrid se producen más de 2.000 muertes al año directa o indirectamente causadas por la mala calidad del aire”, señala.

“Botella sigue sin ver la boina de la capital, no ha propuesto un nuevo plan de calidad del aire pese al varapalo de la Comisión Europea, y sigue encomendándose a las borrascas y a subir los parquímetros con fines exclusivamente recaudatorios para solucionar el problema”, añade Lissavetzky. “Y los datos hubieran sido un 20% peores si el Ayuntamiento no hubiese desmantelado hace tres años las estaciones de medición de Recoletos, Luca de Tena o Doctor Marañón, por ejemplo, para sustituirlas por otras en zonas verdes de El Pardo, Juan Carlos I o Sanchinarro”, sentencia.

Lissavetzky pide medidas además contra el “preocupante empeoramiento” del ozono, ante el que Botella “ha reaccionado con su pasividad habitual”.

España pidió en mayo de 2012 una prórroga a la UE para que la capital contara con más tiempo para cumplir los límites legales, que habían entrado en vigor en 2010. Acompañó su petición con el citado plan de calidad del aire, pero la Comisión Europea concluyó que “no había quedado demostrado que se alcanzaría el cumplimiento al acabar la prórroga”. El Ayuntamiento descartó sin embargo la adopción de nuevas medidas porque “no tiene sentido generar alarma social ni proponer planes extremos” que puedan dañar la actividad económica o causar molestias a los ciudadanos.

Según el área municipal de Medio Ambiente, la contaminación por dióxido de nitrógeno ha descendido un 25% desde 2011, y seguirá haciéndolo este año con la puesta en marcha de más medidas: el 100% de la flota de autobuses urbanos será no contaminante en el centro, y echará a andar el nuevo sistema de parquímetros (que penaliza a los coches sucios) y de alquiler de bicicletas. Con esas medidas y el resto ya en vigor, el Ayuntamiento confía en cumplir los topes legales en 2015.

La tendencia desde 2010 es, en efecto, positiva. Ese año, 18 de las 24 estaciones de medición registraron una media anual superior al límite legal, y en seis se superaron también los topes horarios. En 2011, fueron 15 y nueve, respectivamente. En 2012, 10 y tres. El año pasado, ocho y tres.

Se superó el límite anual de 40 microgramos por metro cúbico en las estaciones de plaza de España, Escuelas Aguirre, Ramón y Cajal, plaza del Carmen, Cuatro Caminos, barrio del Pilar, plaza de Castilla y plaza de Fernández Ladreda. Se rebasó el límite de 18 horas por encima del tope de 200 microgramos por metro cúbico en Ramón y Cajal, barrio del Pilar y plaza de Fernández Ladreda.

Así pues, el número de incumplimientos mejoró ligeramente. Y, en general, las cifras registradas fueron sensiblemente inferiores en casi todas las estaciones.

Peores registros se han alcanzado sin embargo en contaminación por ozono troposférico, cuyos máximos legales se rebasaron en cinco estaciones de las 14 en las que se mide, frente a las tres de 2012 y las cuatro de 2011.

En Barajas, Ensanche de Vallecas, El Pardo, Juan Carlos I y Tres Olivos se superó más de 25 ocasiones la media octohoraria de 120 microgramos por metro cúbico en valor promedio de tres años.

El conocido como ozono malo es un contaminante secundario, que se forma por la presencia de otros (entre ellos, el dióxido de nitrógeno) y se agrava (por la radiación solar) en verano. Se registra sobre todo en zonas verdes, donde no se le espera, y causa problemas respiratorios.

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