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EL DESAFÍO SOBERANISTA

Mas se ofrece como “aliado” de España si Rajoy autoriza la consulta catalana

El presidente catalán insiste en dirimir “en las urnas” el encaje de Cataluña

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en un momento de la grabación del discurso de Fin de Año.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en un momento de la grabación del discurso de Fin de Año.

Una Cataluña independiente no tiene por qué convertirse en un territorio aislado de Europa y enfrentado con España. Las relaciones entre ambos podrían ser de buenos aliados, pero para ello es necesario que el Gobierno autorice un referéndum de independencia en Cataluña. Este es el mensaje que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, quiso lanzar este lunes en su tradicional alocución de Fin de Año. “Pedimos que se nos deje votar. Y que el Estado no nos vea como un adversario y, ni mucho menos, como un enemigo. Hemos sido cuando hemos podido, queremos ser ahora y podemos ser en el futuro un aliado, un buen aliado”, afirmó.

Después de admitir que una Cataluña independiente quedaría, al menos al principio, fuera de la Unión Europea, Mas intenta ahora que el pesimismo no cuaje entre las filas soberanistas. Los partidos que apoyan la consulta catalana insisten en que hay que buscar la fórmula para que casos como el catalán o el escocés puedan dirimirse por vías políticas, de tal manera que en caso de independencia puedan mantenerse transitoriamente en la UE a la espera de una reincorporación definitiva, que podría demorarse años. Pero para ello es necesaria voluntad política, comenzando por la de los Estados miembros y de España en particular. De ahí la apelación directa que Mas hizo ayer al Gobierno central.

El presidente de la Generalitat dedicó tres cuartas partes de su discurso a defender la consulta soberanista. En un primer momento se dedicó a intentar vencer las diferencias internas. En primer lugar, asegurando que la cohesión social no puede ponerse en riesgo tal y como advierte el Gobierno central. A partir de aquí las apelaciones fueron directas hacia las instituciones del Estado. “Resolver los grandes problemas en las urnas no debe provocar pesadumbre ni temor, y es evidente que nuestro futuro y la relación que debemos tener con España y con Europa es un tema en mayúsculas”, dijo.

“La relación que hemos de tener con España y Europa es un tema en mayúsculas”

El mensaje de fin de año de Mas fue grabado el pasado viernes, antes de conocerse el documento que el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha enviado a las embajadas para desactivar el proceso soberanista y que ha publicado EL PAÍS este martes. Sin embargo, Mas pide al Gobierno que no evite el debate sobre los problemas de Cataluña. “Quiero aprovechar este mensaje de fin de año para pedir al Estado que nos deje votar. Que escuche la voz del pueblo catalán, y que no levante muros para silenciarla. Que deje decidir a quienes sienten la necesidad de decidir”. Aunque en el discurso no aparece ni una sola vez la palabra independencia, Mas sí dejó claro que tiene voluntad de celebrar la consulta el 9 de noviembre de 2014 tal y como pactó CiU semanas atrás con Esquerra Republicana, Iniciativa per Catalunya y la CUP.

La Generalitat también se propone evitar bajas en las filas soberanistas asegurando que no se va a excluir a nadie ni a silenciar las voces contrarias a la independencia. En este sentido, el presidente admitió que es consciente de que “alrededor de este gran reto no hay unanimidad” y que hay fuerzas políticas y personas “que no lo comparten y personas, compatriotas nuestros, que no lo comparten”. Asegura que estas posiciones son “legítimas y responsables como también lo son las otras, las que ven en este proceso la mejor forma de construir un país que merezca mucho la pena”.

Con este discurso Mas intentó contrarrestar las voces que, tanto desde el Gobierno como desde el socialismo, advierten de una ruptura interna de la sociedad catalana entre independentistas y no independentistas y denuncian una suerte de “pensamiento único” entre la sociedad catalana. “Todas las posiciones deben poder ser defendidas con respeto y con buena convivencia. En lo que de mí dependa, así será”, concluyó.

“Los catalanes preferimos gobernarnos a ser gobernados”

Los impedimentos legales para la celebración de un referéndum de independencia, comenzando por el artículo 2 de la Constitución, son sorteados cada vez con mayor ahínco recurriendo a circunstancias históricas y sentimentales. En este sentido, Mas aseguró que “las catalanas y los catalanes se han ganado el derecho a decidir su futuro porque han sabido mantener vida su identidad, su cultura, su lengua y su derecho, muy a menudo en contra de normas y leyes injustas”. “Los catalanes se han ganado el derecho a decidir su futuro porque han sabido y han querido mantener su voluntad de autobernarse”, añadió antes de concluir: “El pueblo catalán prefiere gobernarse a ser gobernado”.

En este punto del discurso el presidente catalán volvió a insistir en que su idea es que esto ocurra “en una Europa más unida, más fuerte y más federal”. Con ello busca combatir uno de los mensajes de fondo del documento del ministerio de Exteriores. Todas las fuerzas soberanistas también lo criticaron. Tanto Convergència i Unió como Esquerra Republicana insistieron en que el documento se acabará volviendo contra los intereses del Gobierno porque, aseguran, no se entiende que se haga campaña contra la independencia y después no se permita votar. El portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch, llegó más lejos al asegurar que el marco legal no puede ser impedimento para la consulta: “En su día el apartheid o el esclavismo también se justificaron con leyes”.

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