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La subida de tasas afecta a tres de cada cuatro estudiantes de ingeniería

La desinformación lleva a la mayor parte de matriculados a pagar el aumento de la Generalitat para esta año, un 10% más

Clase en la facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones de la UPC.
Clase en la facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones de la UPC.

Christian Caubera, que estudia primer curso de Ingeniería Industrial en el campus de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) de Terrassa, tiene que pagar este curso cerca de 2.500 euros de matrícula. Son 225 euros más de lo que pagaron los compañeros que empezaron la carrera el año pasado. Caubera podría haberse ahorrado la subida de precios si hubiese sabido a tiempo que la Generalitat bonificaba el importe a todos los estudiantes de Ingeniería. También se enteró demasiado tarde Enric Noguera, en cuarto curso de Ingeniería Electrónica en el mismo campus. “Tenías que pedir la beca Equitat. Pero nunca me habían dado una beca, así que no la pedí. Después me enteré que la bonificación se la daban a todos”, lamenta el estudiante.

Las ingenierías son las únicas titulaciones que han sufrido un incremento de precios este curso. El incremento es del 10%. La subida llegó envuelta en una fuerte polémica, el pasado mes de julio, por la forma en que se conoció el incremento. Las universidades y la Generalitat acordaron, a petición de la UPC, cambiar de categoría las ingenierías. Las carreras se distribuyen en tres tipos de estudios con precios diferentes según su coste. Las carreras científicas, que requieren laboratorios, son más caras que las Humanidades. Desde este curso, las ingenierías han pasado al grupo con un precio más elevado, cosa que se ha traducido en 225 euros más por curso.

La Secretaría de Universidades, sin embargo, decidió ocultar la subida, que fue descubierta cuando el decreto de precios se publicó en el Diari Oficial de la Generalitat. La controversia generada entre los estudiantes obligó a la Generalitat a implantar una moratoria. El Gobierno catalán anunció, además, que bonificaría ese importe a todos los estudiantes, pero para ello debían tramitar una beca Equitat.

La Generalitat ocultó en verano el aumento del precio de las matrículas

El conflicto se desató apenas unos días antes de que se abriera el proceso de matriculación. Esa circunstancia, junto con el complicado proceso burocrático y el singular perfil de los estudiantes de ingeniería —con un nivel de renta algo superior a la media, según un estudio de la UPC—, ha hecho que de la bonificación se beneficien pocos estudiantes: un 25%, según cálculos del Consejo del Estudiantado de las Universidades Catalanas (Ceucat) realizados en base a la primera adjudicación de las becas Equitat publicada hace unos días. Si tres de cada cuatro alumnos ha pagado el sobrecoste, eso supone que las universidades recibirán este año ingresos adicionales de hasta tres millones.

Las universidades consultadas dan por bueno el porcentaje del 25%, a la espera de que se acaben de resolver las alegaciones y reclamaciones. La Secretaría de Universidades declina pronunciarse hasta que se cierre el proceso, aunque reconoce que la mayoría de las ayudas se aprueban en esta primera resolución, así que refleja con bastante fidelidad la proporción final.

El Gobierno catalán tuvo que rectificar y bonificó el incremento

La presidenta del Ceucat, Gemma Espigares, lamenta el escaso impacto de la bonificación, que atribuye a la “falta de información”. “Me sorprende que la mayoría no la haya pedido. Si rellenando un solo papel consigues que te devuelvan un dinero que te va a servir para comprar material o para pagarte el transporte, ¿crees que los estudiantes no lo harían?”, se cuestiona la representante estudiantil.

“Los estudiantes no han respondido a este descuento, pero se les ha avisado”, discrepa Gemma Fonrodona, vicerrectora de estudiantes de la Universidad de Barcelona, donde se imparten cinco grados de ingeniería. Fonrodona admite, no obstante, que posiblemente muchos alumnos no se percataron del aviso. “Todo pasó muy rápido, tanto la información del encarecimiento como la bonificación. Además, es verdad que puede ser un embrollo todo el proceso burocrático, porque les explicas que para pedir la beca Equitat tienen que solicitar también la beca del Ministerio de Educación y muchos se lían y se desaniman”, añade.

La UPC, que acoge a la mayoría de los 18.000 estudiantes de ingeniería en Cataluña, avisó por correo electrónico y campus como el de Terrassa se empapelaron con la información. “Mis padres se enteraron del descuento cuando vinieron a hacer la matrícula en julio”, explica Francesc Bayona, que cursa primero de Ingeniería Industrial, aunque reconoce que en su caso el impacto del encarecimiento es menor porque, además, cuenta con un descuento del 50% por familia numerosa. Este también es el caso de Gemma Pascual, en segundo de Ingeniería Química, para quien la bonificación supone un respiro. “Mi hermana y yo estudiamos en la universidad y mis padres lo pasarían mal para pagar las dos matrículas”, tercia.

Otros alumnos, Marc Antoni, en el último curso de la doble titulación de ingeniería mecánica y electrónica, conocían el descuento pero decidieron no pedirlo. En su caso, la matrícula no subía tanto. "Solo me he matriculado de 40 créditos, así que el aumento solo era de 20 euros, no valía la pena hacer todo el papeleo por esto", comenta.

Los estudiantes están ahora a la expectativa sobre qué pasará el próximo curso. De momento, la bonificación es válida solo para el actual, aunque el Ceucat exige que la subida de precios no se ejecute el año que viene.