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Barcelona queda unida desde hoy con París por trenes directos de alta velocidad

Renfe y SNCF inauguran el servicio con ocho meses de retraso, lo que evidencia las dificultades técnicas para ponerlo en marcha

La red de alta velocidad europea da este domingo un nuevo paso adelante con la inauguración de los servicios conjuntos entre la compañía pública española Renfe y la francesa SNCF. Sin cambiar de tren, será posible ir de Barcelona a París (seis horas y 25 minutos de viaje) o de Madrid a Marsella (siete horas) gracias a una alianza compleja y que llega poco antes de que en 2014 se ponga en marcha la liberalización del tráfico ferroviario de pasajeros.

El retraso de ocho meses respecto a la última fecha prevista para la inauguración pone en evidencia la dificultades de poner en marcha el servicio, pese a que ambas compañías públicas llevan años colaborando con la explotación de trenes conjuntos. El principal obstáculo ha sido el de homologar los trenes franceses a las condiciones de la red española y hacer lo mismo a la inversa, un proceso que incluso los dirigentes políticos creían que se podría hacer más rápido. Tal y como están configurados los servicios, ningún tren de Renfe podrá circular en el corredor Lyon-París ni ninguno de SNCF podrá hacerlo en el corredor Barcelona-Madrid, respectivas joyas de la corona para ambos países.

De hecho, la conexión entre las dos redes de alta velocidad era posible desde enero pasado, cuando se inauguraron los 131 kilómetros pendientes entre Barcelona y Figueres, el único tramo que faltaba para hacer posible el enlace transfronterizo. Pero desde entonces, ir de Barcelona a París solo era posible tras un transbordo forzoso de tren en la estación de Vilafant (Figueres, Girona).

La inauguración que oficiarán en Perpiñán este domingo la ministra de Fomento, Ana Pastor, y su homólogo galo, Frédéric Cuvillier, es el paso que seguía a aquella cita del 8 de enero, en la que hubo protocolo del máximo nivel con la presencia del Príncipe Felipe de Borbón, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat Artur Mas. Hoy solo se espera a los titulares de infraestructuras.

Ahora se inaugura un servicio de viajeros pero no una nueva infraestructura. De hecho, la unión de ambas redes evidencia los mismos déficits a un lado y otro de la frontera. En España falta por construir la estación intermodal de la Sagrera en Barcelona y varias subestaciones eléctricas que aseguren la potencia de la línea de alta velocidad; Francia tiene pendiente la construcción del tramo de la alta velocidad entre Perpiñán-Montpellier, que se retrasa más allá de 2030 y cuyo déficit será subsanado con los AVE y los TGV circulando por un tramo de ancho convencional.

Renfe y SNCF aportan a este proyecto de manera inicial diez trenes de alta velocidad cada una, y cooperado en su proceso de homologación cruzada. Además, definen de forma conjunta la estrategia de marketing, comercialización y coordinación de la producción de la oferta. El servicio Barcelona-París tendrá cinco servicios diarios en cada sentido, al igual que el Madrid-Marsella.