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La campaña permanente de Junqueras

El líder de ERC multiplica sus actos en el área metropolitana de Barcelona para explicar su mensaje independentista

Oriol Junqueras, en una sesión del Parlament
Oriol Junqueras, en una sesión del Parlament

Apenas acaba de votar en el Parlament, el líder de ERC, Oriol Junqueras, sale disparado de su escaño y llega justo a tiempo a Mollet del Vallès (Vallès Occidental). Seiscientas personas abarrotan una sala que se queda pequeña para escucharle. “Es la más grande del pueblo", explica el candidato local, Oriol López, a los que se quedan en la calle. “Tranquilos, el próximo día montamos un escenario en la plaza”, los anima Junqueras, que sale a saludar tras el acto.

Así transcurre la campaña permanente de Junqueras, un término en el que se siente cómodo. El presidente de ERC, cuya doble condición de jefe de la oposición y socio parlamentario del Gobierno de CiU le está dando réditos en los sondeos, tiene la agenda repleta. En las últimas semanas ha visitado Sant Esteve Sesrovires, Badalona, Cornellà, Mollet, Vilanova i la Geltrú, Collabtó, Granollers y Cubelles. Y así todo el mes de diciembre.

La campaña diseñada por el partido persigue un triple objetivo: mejorar su implantación municipal de cara a las municipales de 2015, afianzar esa pujanza para dar el salto en las autonómicas y convencer de la necesidad de convocar una consulta y de las bondades de la independencia en las zonas donde la secesión tiene pocos adeptos.

Para hacerlo posible, Junqueras ejecuta un discurso que suena integrador para los asistentes a sus mítines, que igual van ataviados con unas VamCats (las zapatillas de la estelada), o con la camiseta de La Roja.

El líder republicano recuerda la lucha obrera de la década de los setenta para vender la idea de que el proceso soberanista es solo una continuación de esa reivindicación de derechos. Cita, en varias ocasiones, el PSUC, referente de la lucha contra el franquismo, con gran arraigo en las comarcas vecinas de Barcelona. Así, destaca su clara catalanidad con frases revestidas de épica: “Recuerdo los que bajaban en el carrilet en Cornellà, a buscar la revista Treball, que no se llamaba Mundo Obrero. Volvían a pie para que no los cazara la Guardia Civil. Se entrenaron en la oposición al régimen en estructuras políticas que no eran reconocidas”, expone Junqueras en Cornellà, antes de comparar la movilización contra el franquismo con la reivindicación de la consulta independentista: “El reto que tenemos es ser capaces de volver a integrar las formas de participación política para construir un país de mejor calidad democrática”, añade.

El discurso tiene siempre los mismos patrones, aunque no es idéntico. Junqueras habla de pie, paseando por el auditorio, sin notas. Es como se siente más cómodo, y ayuda a la imagen de cercanía que le piden sus asesores y que implica, cuando la temperatura lo permite, quitarse la americana. Para meterse al auditorio en el bolsillo, echa mano de un comentario recurrente: explicar sus compañeros de lista electoral en Sant Vicenç dels Hort (Baix Llobregat), municipio que gobierna con un elenco variopinto: “Tenemos al presidente de la peña del Barça, y el vicepresidente de la del Madrid; el presidente de la colla sardanista y el presidente de la peña de amigos del flamenco; y el vicepresidente de la Cofradía del Cristo redentor de la Salud y de la Virgen de la Soledad en Compañía de la Buena Gente de los Amigos de Granada”. Esta mención es un aplauso seguro.

El ejemplo de pluralidad le viene como anillo al dedo para iniciar el discurso que quiere que arraigue en el área metropolitana: un independentismo no identitario, atractivo para catalanes de pura cepa y para los venidos de otras partes de España. “Es perfectamente legítimo sentirse español, que te guste La Roja y estar apuntado a la peña flamenca y a la vez estar convencido de que lo mejor es poder decidir sobre nuestros impuestos, empresas, hospitales e infraestructuras", explica en Badalona.

La gira del líder de ERC no tiene estructura, ni actos centrales, ni calendarios. Allí donde le piden que hable, acude, usando los mismos argumentos y coletillas que le auparon a ser la segunda fuerza de Cataluña. Los actos electorales siguen para Junqueras sin elecciones a corto plazo. Así es su campaña permanente.

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