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Raquel Martos cuenta mucho más que una experiencia personal

'No pasa nada. Y si pasa se le saluda' es su nueva obra

Es algo más que una experiencia personal, pero ahí tiene su razón de ser. No pasa nada. Y si pasa, se le saluda (Editorial Espasa) es el título que a modo de popular refrán callejero ha elegido Raquel Martos para acompañar su actual trabajo literarario.La autora está presentando estos días su nueva creación en el País Vasco.

Resulta una realidad que a partir de una experiencia propia –una dolencia en las cuerdas vocales por la que tuvo que ser intervenida dos veces–, Martos ha construido un relato lleno de humor y de atinadas reflexiones sobre los tiempos que nos ha tocado vivir. La comunicación, la incomunicación, el trabajo como vocación, el trabajo como condena, el amor, el desamor, la amistad, la enemistad y el poder mágico de la voz desafían al lector desde unas páginas cargadas de humor y –sí, también la hay– de una esclarecedora y sanísima mala uva.

Por las páginas de No pasa nada. Y si pasa, se le saluda desfilan la familia, los amores, las amistades y las inquietudes de una mujer inteligente que se siente al borde del abismo: su vida pende de unas frágiles cuerdas vocales. Las seis semanas de silencio obligado le servirán para poner en orden sus pensamientos y distinguir entre las certezas y los miedos irracionales.

Martos se mueve con habilidad entre el monólogo interior y los diálogos ágiles que nos propone en unos estupendos flashbacks y en la comunicación, digital al principio, oral después, con su círculo familiar, profesional y de amistades.

Cada una de las siete partes en que se divide la novela –una por semana– se abre con la letra de una canción que está íntimamente ligada a cuanto sucederá en las páginas siguientes. No obstante, uno de los mayores atractivos de No pasa nada. Y si pasa, se le saluda es su magnífica galería de personajes. la autora los retrata, casi los disecciona, con precisión de cirujano.

Es ahí donde se encuentra la madre de Carla, como ancla emocional con su pasado, en el que flota el espectro de Javi, su hermano, muerto en un accidente de montaña. A su vez, Marián es la mejor amiga de Carla. Su vida amorosa se vino abajo tras una corta relación con un italiano al que conoció en Cuba. Cuando la abandonó, le dejó un niño encantador, Mario, y una depresión de la que le costó Dios y ayuda salir. Entre sus amigos está David, cuyo secreto no debe desvelarse ni siquiera en un dossier de prensa.

Puestos en amor y en sexo, Carla ha sobrevivido a tres relaciones más o menos largas, con Nacho, Jaime y Roberto –un tipo narcisista, sin empatía y frío que le hizo mucho daño y que no consigue quitarse de la cabeza–.

Raquel Martos es periodista, guionista y escritora. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos medios. En la radio, destaca su paso por Onda Cero y M-80 (No somos nadie); actualmente colabora en La ventana de Carles Francino (Cadena SER). Durante varios años ha sido una de las principales colaboradoras de El hormiguero, programa al que sigue vinculada como guionista. Junto con Laura Llopis, es autora de La chica que se quería quemar a lo bonzo (Aguilar). Con Espasa publicó en 2012 su primera novela, Los besos no se gastan, que ha sido traducida con gran éxito en Italia.

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