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Sanllorente, una sonrisa y Bombay

El autor catalán presenta en Euskadi su última creación

Jaume Sanllorente es el fundador de Sonrisas de Bombay como reflejo de su compromiso contra la pobreza y de ayuda  a los necesitados. Ahora, en su gira por el País Vasco para presentar su nueva creación literaria El poder de las sonrisas (conecta) vuelve a ser recordado por su apuesta personal que le ha merecido un reconocimiento internacional.

Sanllorente (Barcelona, 1976) se licenció en Periodismo por la Universitat Ramon Llull y estudió luego Cooperación al desarrollo, marketing y liderazgo. Después de pasar varios años en medios de comunicación, decantó su vida profesional hacia la cooperación al desarrollo, proceso que relata en Sonrisas de Bombay. El viaje que cambió mi destino (Plataforma). Al año siguiente fundó la ONG Sonrisas de Bombay, para mejorar las condiciones de vida y velar por los derechos humanos de los grupos más vulnerables de Bombay. En la actualidad, la organización impulsa proyectos que proporcionan apoyo a más de 5.000 personas en la India.

Junto a su espíritu solidario ha acompañado la apuesta por la escritura que sabe compaginar porque introduce elementos vitales de su compromiso que resultan altamente gratificantes para el lector. Ha recibido, entre otros reconocimientos, la Cruz Oficial de la Orden del Mérito Civil por su “aportación extraordinaria a la lucha contra la pobreza”.

Propia de su creación es la frase: “La humanidad subestima el enorme poder de una sonrisa. La fuerza de una sonrisa es incalculable y su poder está, sin lugar a dudas, totalmente infravalorado en las sociedades modernas.”

El autor de este nuevo texto que vuelve a tener la sonrisa como referente de su último libro confiesa que se siente una víctima afortunada de la poderosa onda expansiva que tiene ese gesto sinónimo de positivismo, optimismo, confianza, esperanza, sinónimo de alegría. Y en este libro de 203 páginas cuenta la razón.

Lo hace tras haber rechazado propuestas “que se centraban siempre en mi figura”, que “pretendían basar todo el trabajo y los resultados de la organización únicamente en unos méritos individuales —los supuestamente míos—“. Lo hace para hablar con libertad del trabajo realizado y rendir homenaje a todas las personas y agentes implicados en el día a día de la organización. Lo hace porque hacerlo le permite mirar atrás rememorando los aciertos y los muchos errores cometidos, errores de los que sigue aprendiendo y le ayudan en su trabajo en pro de un Bombay más justo.