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La Fundación Buesa reúne a víctimas y exmiembros de ETA y Brigadas Rojas

Las jornadas se centrarán en las políticas de la memoria

Víctimas de ETA, exmiembros de esta organización terrorista y de las Brigadas Rojas, además de catedráticos y expertos en historia, se reunirán la próxima semana en un seminario de la Fundación Fernando Buesa para hablar de políticas de memoria.

La cita está prevista el 21 y 22 de noviembre en la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Vitoria. Serán dos días para dialogar sobre el qué, cómo y para qué recordar. Este seminario, permitirá conocer, según sus organizadores, las aportaciones de expertos y personas relacionadas con las "políticas de memoria" con objeto de abordar "qué tipo de memoria deseamos tener y qué instrumentos hay que promover para construir y desarrollar un planteamiento ético sobre la responsabilidad política y social".

Para ello, los miembros de la Fundación Buesa van a contar en la primera jornada con las aportaciones de catedráticos y expertos en historia como José María Ortiz de Orruño, director del Instituto de Historia Social Valetín de Foronda; Eduardo González Calleja, de la Carlos III de Madrid, o José Antonio Pérez, especialista en memoria del franquismo y la transición.

La jornada siguiente se centrará en el paso del terrorismo a la convivencia y el papel de las víctimas y victimarios en la construcción de la memoria. Esta prevista la presencia de la fundadora y exmiembro de las Brigadas Rojas Adriana Faranda, y de un preso de ETA de la vía Nanclares, además de Gorka Landaburu, víctima de ETA, e Iñaki García Arrizabalaga, profesor de la Universidad de Deusto e hijo de Juan Manuel García, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en 1980, entre otros.

En esta nueva etapa de cese del terrorismo, la fundación ha centrado sus esfuerzos en la necesidad de la construcción del relato de lo que ha sucedido y la elaboración de una memoria "colectiva plural, compartida, consensuada desde la complejidad y no manipulada". "La memoria es el reconocimiento social y político de las injusticias y sufrimientos padecidos por las víctimas del terrorismo. La constatación de los asesinatos, de los secuestros, de las amenazas, de las extorsiones, de las heridas de tantas personas inocentes", explican sus responsables.

En su opinión, esta memoria tiene que ayudar a construir una convivencia democrática plena, basada en la libertad y en una visión integradora. Para la Fundación Fernando Buesa, la memoria es un elemento "esencial para conseguir la deslegitimación ética, social y política del terrorismo y es necesaria también para reforzar los principios y valores de un Estado de Derecho como garante de nuestras libertades".