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“Alejar el ‘Prestige’ desató uno de los peores escenarios posibles”

Victoriano Urgorri, catedrático de Zoología Marina, habla de un fallo “deprimente” que no pasa factura por el desastre

Varios militares trabajando en 2003 en Camariñas
Varios militares trabajando en 2003 en Camariñas

“Es deprimente y decepcionante”. El fallo del tribunal coruñés por la catástrofe del 'Prestige' también ha indignado a la comunidad científica gallega que siempre defendió que la orden de Fomento de alejar un viejo buque resquebrajado y repleto de fuel mar adentro contra un temporal efervescente “multiplicó” las consecuencias del desastre ecológico.

“Alejar el buque desató uno de los peores escenarios posibles”. La sentencia la firma Victoriano Urgorri Carrasco (Ferrol, 1951). Este reputado biólogo, catedrático de Zoología Marina de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y director de la estación de A Graña, no oculta su indignación por una sentencia que resume como “absolutoria” y que deja sin culpables una tragedia medioambiental que se agravó por decisiones que se tomaron en los despachos del ministerio de Francisco Álvarez Cascos sin atender a los razonamientos técnicos.

“No si la sentencia tendrá una justificación jurídica”, expone, pero el rumbo errático del 'Prestige' del 13 al 19 de noviembre, cuando tronzó y se fue a pique frente a las costas de Muxía con los tanques llenos, “no se basó en lo que dijeron los técnicos”.

Once años después, Urgorri aún sostiene que la mejor opción hubiera sido refugiar el buque en una de estas dos rías: Corcubión o Ares. Se inclina por la segunda, a medio camino entre Ferrol y A Coruña, porque es una ría de fondo arenoso, un lugar de fondo habitual para grandes naves y donde se podría embarrancar a un petrolero agónico para trasvasar las carga y tratar de minimizar el vertido. “No lo digo yo, lo decía la comunidad científica”, apostilla.

Opina que la acusación contra José Luis López Sors, exdirector general de la Marina Mercante y único cargo de la Administración imputado en la causa y finalmente absuelto, es equiparable a la del maquinista del Alvia que descarriló en Angrois. “López Sors fue como el conductor del tren, el cabeza de turco al que acusar para que pringue aunque la responsabilidad sea del ministro”, compara. De las huellas de la brutal marea negra, dice Urgorri, quedan apenas unas manchas de chapapote en las rocas más altas de los acantilados de A Costa da Morte, que el mar no ha llegado a lavar. “La costa se ha recuperado al 99%”, afirma. En su día, estimó que el litoral de Galicia tardaría de 5 a 6 años en sacudirse el manto de hidrocarburos y contaminación que dejó un petrolero que se paseó frente a la costa gallega por orden del Gobierno esparciendo su carga venenosa antes de morir.

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