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De centro de acogida a vía de salida

El servicio de asesoría a extranjeros de Barcelona también ofrecerá guías para emigrar

El cambio en la tendencia migratoria motiva la reconversión

Una de las reuniones informativas a inmigrantes en el Saier.
Una de las reuniones informativas a inmigrantes en el Saier.

La realidad migratoria en Barcelona ha cambiado tanto en los últimos años que obliga a modificar la cartera de servicios municipales orientados específicamente para asesorar al colectivo inmigrante. Cada vez llegan menos extranjeros a vivir a la ciudad y, en su lugar, muchos barceloneses están buscando oportunidades en otros países. El Ayuntamiento anunció ayer que, a partir de ahora, el Servicio de Atención a Inmigrantes, Extranjeros y Refugiados, SAIER, cambiará la letra E de su sigla. Será E de emigrante.

“Que quede claro que no queremos alentar la emigración”, enfatizó la cuarta teniente de alcalde y encargada del área de Calidad de Vida, Maite Fandos (CiU), durante la presentación de la reconversión del servicio. La edil, acompañada del Comisionado de Inmigración y Acción Social, Miquel Esteve, explicó que hasta las dependencias del SAIER, en la plaza de Espanya ya han llegado muchas personas buscando información sobre cómo buscarse la vida en el extranjero. El centro asesorará entonces tanto a las personas que han venido de fuera como a las que emigran a otros países y las que retornan a sus lugares de origen.

El SAIER, creado hace 14 años, buscaba inicialmente facilitar la recepción de la población extranjera, en pleno auge de la inmigración. Estos nuevos ciudadanos tenían necesidades específicas de asesoramiento en el ámbito jurídico, laboral o lingüístico, entre otros. El servicio, de hecho, fue pionero en el Estado por su modelo integrador de todas las necesidades. Pero el número de residentes extranjeros en Barcelona se ha estabilizado en los últimos tres años —en 2011 fueron 282.178—; el porcentaje sobre el total de habitantes solo ha variado décimas —ahora es el 17,4%—, un cambio poblacional estrechamente ligado a la crisis económica. De ahí que el Gobierno que encabeza Xavier Trias considere que es momento de pasar de un modelo en el que el foco estaba en la acogida a uno que apoye más la integración. Y ahora, a la salida a otros países.

Unos 4.419 vecinos de la ciudad se dieron de baja del padrón municipal el año pasado y se dieron de alta en el extranjero, según datos del Consistorio. En 2011 fueron 4.087 y en 2010, 3.154. Las estadísticas de la Generalitat muestran que desde 2009 la emigración ha subido entre un 8 y un 9 por ciento.

“No queremos alentar la emigración”, dice la edil Maite Fandos

Fandos explicó que el servicio para las personas que se quieren marchar, especialmente profesionales jóvenes, no pasa por llevar una bolsa de trabajo sino que “se limita a asesorar a aquellas personas que han tomado la decisión de establecerse en un otro país”, aclaró la teniente de alcalde. Así, se dará información sobre si la documentación necesaria para emigrar, la búsqueda de trabajo si el destino es la Unión Europea, la asistencia sanitaria y la homologación de títulos académicos, entre otros.

Otro de los servicios que prestará el renovado SAIER es el de asesoría para aquellos extranjeros que se acogen a uno de los planes autonómicos o estatales para regresar voluntariamente a sus países de origen. Entre 2009 y 2012, unas 2.666 personas de la provincia de Barcelona se han acogido a alguno de los tres programas de regreso impulsados por el Ministerio de Empleo o la Generalitat.

El número de atendidos por el SAIER el año pasado ascendió a 10.317 personas. Casi la mitad de los que acudían en el periodo entre 2005 y 2008. Sin embargo, se ha incrementado el número de actividades por usuario, hasta llegar a un promedio de 3,7 entrevistas por cada uno.

Esto también muestra el cambio de necesidades. El permiso de residencia es lo que genera más consultas ( 2.741 expedientes abiertos), seguido por las dudas sobre el trámite para obtener la nacionalidad (1.726) y los cursos de catalán (1.617). En 2011, el SAIER contaba con un presupuesto de 1,2 millones de euros. En 2012 fue de un millón.