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LA DESANEXIÓN DE IGELDO

Los vecinos de Igeldo se decantan por segregarse de San Sebastián

Más del 60% de los habitantes del barrio vota a favor de convertirse en otro municipio

Momento del recuento de votos en la consulta de  Igeldo
Momento del recuento de votos en la consulta de Igeldo

Igeldo ha votado a favor de la independencia de San Sebastián. El 61,38% de los vecinos del barrio donostiarra que participaron este domingo en la consulta popular se ha decantado por decir adiós a la capital guipozcoana y erigirse en un nuevo municipio. La reivindicación de desanexión del barrio, con aproximadamente 1.000 vecinos, no es nueva. La plataforma Itxas Aurre lleva promoviendo desde los años 90 la iniciativa, amparándose en motivos identitarios y económicos, ya que considera que los propios vecinos serían capaces de gestionar mejor sus recursos y no depender de un Ayuntamiento al que acusan de olvidarse de ellos con demasiada frecuencia.

La consulta popular fue anunciada por la Diputación de Gipuzkoa, en manos de Bildu, el pasado mes de julio, levantando una gran polvareda. La institución había decidido convocar por primera vez en su historia una consulta popular y eligió el espinoso asunto de la desanexión de Igeldo. La Diputación explicó entonces que si bien la consulta no tendría carácter vinculante, se respetaría la voluntad de los vecinos. La votación arrojó ayer un resultado del 61,38% a favor de la independencia y un 36,73% en contra. De los 833 vecinos mayores de 16 años con derecho a voto participaron 637.

El debate sobre la desanexión de Igeldo parecía cerrado hasta la llegada de Bildu al poder. Con la coalición abertzale en el Gobierno provincial y en el Ayuntamiento de San Sebastián la reivindicación de los vecinos del barrio ha encontrado eco y, sobre todo, respaldo. El propio alcalde donostiarra, Juan Karlos Izagirre, vecino de Igeldo, aunque no ha participado en la consulta, fue antes de ocupar su cargo el portavoz de la plataforma Itxas Aurre.

La asociación ha visto respaldada hasta ahora su pretensión por sucesivas sentencias del Tribunal Superior del País Vasco y del Supremo, pero siempre se topó con la negativa y los recursos del Ayuntamiento de San Sebastián y la Diputación de Gipuzkoa, entre ellos la aprobación de una norma provincial que fija en 2.500 el mínimo de vecinos para que un barrio pueda emprender un proceso de desanexión. Hasta ahora tanto el Gobierno provincial como el donostiarra había estado en manos del PNV y del PSE, respectivamente.

La decisión de la Diputación de, primero convocar la consulta, y segundo anunciar que respetaría la voluntad de los vecinos, levantó la ira de la oposición en el Ayuntamiento donostiarra (PSE, PP y PNV), más cuando la institución defendió que la última palabra sobre el futuro del barrio estaba en sus manos y que lo que decidiera el pleno del Consistorio donostiarra, donde Bildu gobierna en clara minoría, no tendría por que ser respetado.