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La Georgia que conmovió a García Rodero

La fotógrafa de Magnum presenta en Madrid 21 imágenes del país caucásico

Fueron tomadas en varios viajes entre 1995 y 2013

'18 meses de vida'. Ampliar foto
'18 meses de vida'. Magnum

Comenzó recorriéndose España en coche para fotografiar las fiestas y costumbres más olvidadas del país. Trabajó por libre y de manera autodidacta cuando era una discreta profesora de la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, y se dedicó en cuerpo y alma a un tipo de fotografía despreciada que no daba dinero. Siempre a contracorriente, su curiosidad y su pasión la llevaron por todo el mundo para narrar el sufrimiento, la alegría y la nostalgia del ser humano, la dimensión espiritual y la carnal en sus expresiones más desgarradas. Y ese trabajo constante la llevó a ser la primera fotógrafa española que ingresó en la prestigiosa agencia Magnum.

Georgia 1995-2013

Galería Juana de Aizpuru (C/ Barquillo 44, Madrid)

Horario: De 10.00 a 20.30

Hasta el 13 de diciembre

Entrada gratuita

Esta es la etiqueta que siempre va pareja a la simple mención del nombre de Cristina García Rodero (Puertollano, 1949). También es Premio Nacional de Fotografía de 1996 y académica de Bellas Artes desde febrero de 2013. Pero más allá de cualquier título, García Rodero es una forma inconfundible de mirar, es la máxima expresión de la intimidad que pueden llegar a compartir un fotógrafo y la persona a la que inmortaliza con su cámara. Belleza y crudeza, espiritualidad y realidad en iguales dosis.

Desde el pasado 6 de noviembre, la galería Juana de Aizpuru de Madrid acoge una nueva exposición de la artista castellanomanchega. Georgia, 1995-2013 es una colección de 21 imágenes tomadas en las visitas realizadas por la artista en un periodo de 18 años, la última hace solo dos meses. En estos viajes, que comenzaron con una mera colaboración para una ONG, García Rodero capturó momentos de la vida de personajes anónimos con la intención de mostrar la realidad de un país que la tocó por dentro. “Me conmovió, me recordaba España”, asegura. “Ellos son meridionales, son gente del sur, con calor. Les gusta la comida, el vino, la danza… y estaban en una situación terrible”, recuerda.

'El escolar'. ampliar foto
'El escolar'. Magnum

En 1995, la artista visitaba un país que atravesaba una situación difícil tras la caída de la Unión Soviética y con una guerra civil muy reciente. “Cuando llegamos, todo eran refugiados. Los pobres tuvieron que salir con lo puesto por las montañas”, recuerda. García Rodero tenía un coche, un traductor y libertad total para fotografiar lo que quisiera, y lo que vio la llevó a tomar la decisión de volver. En 2008 hizo su incursión más dura, justo cuando estalló la guerra con Osetia y Abjasia. “Me dije: a este país tienes que volver, pero salen cosas y lo vas dejando, y no pude regresar entonces, y solo tres días”, explica. “Yo estaba de vacaciones en Grecia cuando comenzó la guerra y entré con un visado de turista, me colé en la guerra”, explica con esa humildad que tantos elogios le dedican quienes la conocen.

De esta etapa, García Rodero capturó imágenes que han dado la vuelta al mundo, como la estremecedora 18 meses de vida, donde capta la desencajada mirada a cámara de una madre que está despidiéndose del cadáver de su hijo, pulcramente vestido con un trajecito de chaqueta. Recogió también la sordidez de un hospital psiquiátrico y la soledad de los enfermos que lo habitaban, como en las tomas Aislado o Habla conmigo. También por entonces retrató escenas cotidianas fácilmente confundibles con aquellas de la España oculta que tomó durante sus primeros años como fotógrafa. Muestra de ello son la niña que posa con su muñeca en Bajo la lluvia, las Lecciones de danza en un colegio o el preocupado gesto de una mujer que abraza protectoramente a su hija en La niña enferma. Todas ellas están en la galería madrileña hasta el 13 de diciembre.

En su última visita, la de este 2013, García Rodero se encontró un país totalmente cambiado, hasta el punto que de este último viaje solo ha querido mostrar dos imágenes en la exposición. “Es un país turístico que intenta ser moderno, ya no tienen la personalidad de antes”, comenta. “En 18 años ha dado un cambio tremendo; es un país gozoso pero, por fortuna, no el que me conmovió”.

 

 

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