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Mascarell ve brotes verdes en el Liceo

El consejero asegura que habrá nuevo director artístico antes de cinco meses

Molins y Mascarell, tras la reunión del patronato del Liceo, tras el nombramiento de Roger Guasch.
Molins y Mascarell, tras la reunión del patronato del Liceo, tras el nombramiento de Roger Guasch.

Ferran Mascarell tenía ganas de explicarse y la oposición de que se explicara. Ni uno ni otros quedaron contentos tras la comparecencia del consejero de Cultura en el Parlament sobre el Gran Teatro del Liceo.

Mascarell comenzó asegurando que tras pasar momentos económicos delicados, sobre todo por el “recorte presupuestario del ministerio de un 47%”, el Liceo “está saliendo de la crisis”. Durante media hora dio a conocer las cifras, muchas de ellas conocidas: Que el presupuesto ha bajado de 28,9 millones a 18; que los ingresos de taquilla han aumentado un 16% y los del mecenazgo un 3%; que ahora hay 25 empresas patrocinadoras y el año pasado 16; que en octubre se aprobó un nuevo convenio colectivo y que los abonados son 1.392, la cifra más alta desde 2004. Para dentro de cinco años se quiere que los ingresos de patrocinio se doble y aseguró que la Generalitat no bajará esta temporada su aportación al coliseo.

En cuanto al nombramiento del nuevo director general Roger Guasch, defendió su elección y pidió a los representantes de los partidos “100 días para criticarlo”.

Mascarell explicó que se le ha pedido que en tres meses presente un plan director que “sea solvente y acabe con el déficit” y ha prometido transparencia, tras reconocer que en la etapa dirigida por Joan Francesc Marco, “hubo cosas que no se hicieron bien”.

Tras media hora de exposición, los partidos políticos le recriminaron el optimismo “alejado de la realidad” con argumentos como la situación económica, los problemas laborales —tras el ERE de julio está previsto otro en 2014— y el desgobierno, tras la marcha del director artístico Joan Matabosch y del director del coro José Luis Basso. Mascarell reiteró que el tema no era preocupante porque “están programadas dos temporadas y media” y ha anunciado que “los nuevos directores se nombrarán en los primeros tres meses del año próximo”.

PSC, PP y Ciutadans reprocharon a Mascarell que acusara al ministerio de recortar su aportación cuando la Generalitat ha hecho lo mismo un 27%.

Joan Ignasi Elena, del PSC, aseguró que “las cosas no se podían hacer peor”; que el nombramiento de Joaquim Molins como presidente del Liceo es “otro ejemplo de afinidad y clase” y ha calificado de “diáspora” la marcha de Matabosch y Basso, además de defender que “no existe un modelo”. Mascarell, visiblemente enfadado, le respondió que Molins es de “clase generosa” porque no cobra ni un euro por su trabajo que consiste en “buscar patrocinadores”.

Jordi Cañas, de C’s ha protagonizado el debate más agrio tras llamar al consejero “altivo”, tener “actitud chulesca” y de “centrifugar el talento catalán”. Mascarell ha asegurado: “Me llena de orgullo que se vayan a dirigir otros equipamientos”, a lo que Cañas le ha respondido que el problema no es que vayan, sino “por qué se van y es por las dudas del proyecto”. Por fin, Mascarell ha prometido trabajar para que la segunda parte del ERE no se cumpla: “estamos intentando evitarlo por todos los medios”.