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La Xunta regala a Elnosa otros tres años junto a la ría de Pontevedra

La fábrica de cloro aplaza su traslado y seguirá en pie hasta 2017

La fábrica que seguirá en Pontevedra
La fábrica que seguirá en Pontevedra

Elnosa, la fábrica de cloro que comparte ubicación frente a la ría en Pontevedra con la pastera Ence, recibió ayer tres años de propina de la Xunta para continuar con su actividad en su actual emplazamiento a pie de mar. El conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, había anunciado en diciembre de 2011, tras renovar el permiso ambiental de la planta hasta enero de 2014, que la clorera debía cesar su actividad de forma “improrrogable” una vez llegada tal fecha. Apurando el calendario, el propio conselleiro avanzó ayer que el plazo finalmente sí se extenderá. El cese de actividad será a finales de 2016 aunque la empresa contará con nueve meses más para el desmantelamiento de las instalaciones. La oposición acusa a Agustín Hernández de dar a la cuestión una “patada” hasta la próxima legislatura.

Hernández celebró la nueva prórroga como un éxito porque esta vez la fecha límite se ha fijado tras un acuerdo entre la empresa portuguesa CUF, propietaria de la fábrica pontevedresa, y la Xunta. El Ejecutivo autonómico se escuda, para justificar esta cesión a los intereses de la compañía, en que la firma había recurrido la fecha de 2014 basándose en los cambios en la ley de prevención de la contaminación, aprobados este año por el Parlamento en cumplimiento de una directiva europea de 2010, que eliminaron la necesidad de renovar periódicamente los permisos ambientales a las industrias. Con este acuerdo, los tres años de gracia se conceden a cambio del compromiso de retirar los recursos y de no solicitar prórrogas a la concesión, que caduca en 2018.

Pero el conselleiro de Medio Ambiente, que recordó que Elnosa usa una tecnología vetusta que precisa de mercurio para funcionar, no incidió en que la misma ley fija que los límites de emisiones se deben atener a los estándares de “mejoras técnicas disponibles”, que en este caso supone implantar una técnica alternativa a tener, como hasta ahora, balsas de mercurio al lado de los bancos marisqueros. La norma incluso contempla que la Administración competente pueda revisar de oficio los valores mínimos de emisión cuando sea “conveniente”. De modo que el recurso judicial podría haber dilatado el proceso, pero no evitado que la Xunta revocase el permiso si comprobaba que ambientalmente no se cumplía.

Del pacto alcanzado deriva también que Elnosa se compromete a presentar dos ubicaciones alternativas dentro de Galicia adonde trasladar el negocio, una de ellas “en el área de influencia” de la ciudad. “Otras empresas podrían fijarse en esto como ejemplo”, dijo en referencia velada a Ence, a quien después llamó a reflexionar “sobre la posibilidad de llegar a acuerdos”. No se habla en el documento de cifras económicas, según confirmó el conselleiro. La oposición no tardó ni una hora en dar la réplica. El concejal pontevedrés de Ordenación do Territorio, el nacionalista Cesáreo Mosquera, recordó que la Xunta viene anunciando el cierre inminente de Elnosa desde 1992 y vio en la maniobra un intento de dar “patada a seguir” a una cuestión espinosa para que no enturbie los próximos compromisos electorales. Mosquera recordó que los propios permisos ambientales de la Xunta, tanto a Ence como a Elnosa, han sido sucesivamente recurridos por el Ayuntamiento por cuestiones urbanísticas que la Xunta ignora basándose en un decreto de incidencia supramunicipal para un proyecto abandonado que además ha sido anulado —la Xunta recurrió la sentencia— por el Tribunal Superior. Desde el PSOE destacan, además, que el acuerdo no es un convenio sino un protocolo, “papel mojado” cuyo cumplimiento no cabría exigir judicialmente.