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El malestar social contra la ‘ley Wert’ vacía las aulas

Valencia, Alicante y Castellón celebran marchas multitudinarias contra la reforma educativa

Un detenido por desórdenes y daños en Valencia

Multitudinarias manifestaciones en 70 ciudades.

Decenas de miles de personas mostraron este jueves en las calles de las principales ciudades de la Comunidad Valenciana su malestar por la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad de la Enseñanza (LOMCE), conocida como ley Wert, y contra los recortes en Educación. La huelga general de la enseñanza vació las aulas de las universidades, institutos de secundaria y colegios públicos. Las manifestaciones, convocadas por la Plataforma en Defensa de l’Ensenyament Públic, se produjeron sin incidentes de mención, salvo la quema de cuatro contenedores en la ciudad de Valencia durante las protestas que protagonizaron los estudiantes por la mañana.

Varios miles de jóvenes partieron del campus de Blasco Ibáñez para recorrer las calles céntricas de Valencia hasta llegar a la plaza de San Agustín. Los estudiantes compitieron en sus lemas contra el ministro de Educación. “Nos quieren llevar al Werto”, “Cacawert”, “Franco ha Werto”, “La estupidez se calcula en Werts”, “Enviemos la LOMCE al Wertedero”. Muchos de estos eslóganes reaparecieron en las manifestaciones de la tarde, en las que participaron los líderes de los partidos de la oposición.

Las protestas vespertinas transcurrieron con algunos incidentes. En Valencia, unos manifestantes rompieron una cristalera en la central de Bankia en la calle del Pintor Sorolla, y quemaron un cajero del Banco Santander en la misma vía. Por estos hechos, la Policía Nacional detuvo a una persona. En Alicante se registró un altercado entre dos ultras y manifestantes que cortó la intervención policial.

Claves valencianas

Prestigio. La plataforma recordaba en el anuncio de la huelga el aumento de la ratio en las aulas, la eliminación de plazas de profesorado, la denegación de líneas en valenciano, la permanencia de barracones crónicos y deficiencias en infraestructuras como elementos de desprestigio de la escuela pública. De ahí uno de los lemas: Estimem l'escola pública.

Libros. Los recortes denunciados por la Plataforma en Defensa de l'Ensenyament Públic en la jornada de huelga tienen en la progresiva reducción de las ayudas para libros su expresión más literal. Educación debe todas las ayudas correspondientes al curso 2012-13. Este curso no se han convocado.

Interinos. A las reivindicaciones generales, el STEPV añadió como reivindicación propia y valenciana la rebaremación del profesorado interino. El acuerdo del 3 de abril, ha hecho, dicen, que más 1.400 interinos con la oposición aprobada pierdan su lugar en las bolsas de trabajo.

Atención específica. Distintos profesores, como Irene o Raquel, profesoras de institutos de La Vila Joiosa y Almoradí, denunciaban en la manifestación de Alicante cómo sufren “en clase, día a día”, los recortes en educación, con varios alumnos en cada caso que “necesitan atención especial y no la tienen”.

Medidas. Los días previos a la huelga, Educación se esforzó en hacer valer su Plan de Revisión de Infraestructuras Educativas, con el 100% aplicado en la provincia de Valencia; la suscripción de 1.050 contratos programa para reducir el fracaso escolar y la creciente implantación de la FP dual.

La jornada demostró que el profesorado aún parece dispuesto a hacer sacrificios y que muchas familias están ya al límite. En Alicante, el consejo de gobierno de la Universidad acordó que el dinero que se descontará al personal que participó en la huelga se destine a becas para estudiantes y en la Universitat de València, que por primera vez descontará el salario a quienes participaron en el paro, decidirá en su próximo consejo de gobierno qué hacer con ese dinero.

El profesorado, según las centrales sindicales, respondió como en la huelga de la enseñanza del pasado mes de marzo; pero la Consejería de Educación aseguró que la respuesta había sido inferior. Más allá de la habitual guerra de cifras, la realidad fue que un elevado porcentaje de estudiantes vaciaron las aulas de los centros de educación Primaria, Secundaria y Superior. Las dificultades crecientes que atraviesan las familias para ofrecer un futuro mejor a sus hijos, y en ello es crucial la educación, contribuyeron en gran medida al éxito de la jornada de protesta.

El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, aprovechó su comparecencia en el pleno de las Cortes para dar los datos oficiales de seguimiento de la huelga. El 21% del profesorado de los centros públicos la había secundado, con mayor respuesta en Valencia, seguida de Alicante y Castellón. Solo un 2% de los colegios concertados se habían sumado el paro. Muy distintas fueron las cifras ofrecidas por el STEPV, CCOO y UGT, que situaron el seguimiento docente entre el 65 y el 67% en la pública.

 Ante la ausencia de la consejera de Educación, María José Català, que se sometió a una operación menor en el Hospital General, el director general de Personal Docente, Santiago Martí, mostró la satisfacción oficial por que cuatro de cada cinco docentes estuvieran dando clase, mientras los sindicatos situaban esa proporción en uno de cada tres.

Un recorrido realizado por este periódico por algunos centros de enseñanza reveló que las estadísticas oficiales no soportaban la realidad de unas aulas vacías. En el Instituto de Benicalap de Valencia asistieron a clase 14 alumnos de 700 en el turno de mañana y sólo acudió el 40% de los profesores. En el centro esperaban una ausencia casi total de estudiantes a la tarde, coincidiendo con las manifestaciones convocadas en las principales ciudades valencianas. En el IES Benlliure, uno de los mayores de la red pública, el 60% del profesorado secundaba la huelga; mientras que el alumnado lo hacía casi en un 100% en ciclos formativos y entre tercero de la ESO y Bachillerato; en los primeros cursos de la ESO respondía a la convocatoria un 80% del alumnado. En el IES Lluís Vives, secundó la huelga un 55% del profesorado y un 94% del alumnado.

Tres contenedores quemados en la Politécnica y uno en el centro de Valencia

En Alicante, el alumnado del IES Jaime II hizo tres días de huelga con un elevado seguimiento que ayer llegó al 96%; muy superior a la del profesorado, que rondaba el 30%. En el IES El Pla de Alicante, solo un 20% del alumnado acudió a clase, mientras que por la mañana ficharon 70 de 85 profesores. En el IES Virgen del Remedio, solo 40 de 974 alumnos fueron a clase, por un 40% del profesorado que fue al instituto. “Aquí no hay alumnos y la actividad docente se ha parado”, admitió el director del IES Penyagolosa de Castellón. “Solo tenemos 30 estudiantes de los 630, así que hemos tenido que parar”, explicó.

En Educación Primaria e Infantil, la respuesta a la huelga difirió según zonas, pero en los colegios Malva-rosa y en el Grao, ambos en el distrito marítimo de Valencia, por ejemplo, sólo asistieron los maestros de los servicios mínimos, o sea tres, más otro docente.Lo mismo ocurrió en muchos colegios de Castellón, donde CC OO constató hasta cinco centros cerrados. La reforma en ciernes ha acabado por implicar a las familias en las protestas; lo confirma Nuria, profesora de un colegio en Castellón. “Hasta ahora venía casi todos a clase; hoy no ha venido prácticamente ninguno”, explica esta maestra. “Ya habían avisado de que no iban a traer a sus hijos, la reforma les ha despertado”.

La Universidad de Alicante destinará el dinero que ahorre de la huelga a becas

En el colegio Max Aub de Valencia el 67% de las familias no llevaron a los niños al colegio, porque podían tenerlos en casa, explica Amparo Jesús María, presidenta del Ampa. “Pero de los 155 niños que han asistido al centro 105 eran usuarios de comedor, porque no pueden dejarles en otro sitio o porque están trabajando”.

En las universidades, el seguimiento de la huelga fue muy dispar. Como suele pasar, en la Politécnica y la Miguel Hernández la incidencia del paro docente fue mínima, con cifras en torno al 1% ofrecidas por los rectorados. Los empleados de la Universitat de València y de la Jaume I secundaron la huelga entre el 50% en el 60%. En la práctica, se celebraron muy pocas clases, incluso en Medicina de Valencia, una de las facultades más renuentes a estas convocatorias, donde se suspendió el 80% de la actividad lectiva. En la Jaume I, la mayor parte de las aulas estaban vacías y desde primera hora de la mañana los estudiantes se apostaron en las entradas dificultando el acceso al campus.

En la Universidad de Alicante el seguimiento fue casi total. Los estudiantes, entre gritos de “este tasazo lo vamos a parar con una huelga general”, montaron barricadas con mesas, contenedores y sombrillas que impidieron el acceso en coche al campus. También montaron piquetes grupos de alumnos de la Universidad Politécnica de Valencia desde primeras horas de la mañana. Se produjeron altercados y forcejeos, en los que estuvo involucrado algún miembro del servicio de seguridad de la institución, según fuentes oficiales. Estas mismas fuentes informaron de que un grupo de personas con el rostro cubierto irrumpió en las aulas de la Escuela Superior de Ingeniería Geodésica, donde provocaron la suspensión de un examen.

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