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Ventiladores en Lavapiés

Este sábado se celebra el Día de la rumba en Madrid. Habrá talleres y, por la noche, actuaciones y pinchadas como la de Txarly Brown, que también presenta su libro 'Achilibook'.

Portada del libro sobre rumba en España. Ampliar foto
Portada del libro sobre rumba en España.

A principios de este siglo, Txarly Brown vivió su particular “conversión”. Así lo cuenta en el prólogo a su libro Achilibook. Biografía gráfica de la rumba en España 1961-1965, que reúne más de 1.000 portadas de discos, salpicadas con pequeñas biografías de los intérpretes. Brown, nombre artístico de Carles Closa (Barcelona, 1967), era -y es- un reputado diseñador gráfico y conocido melómano, que hasta entonces concentraba su pasión en la música negra estadounidense o jamaicana. “Los medios de comunicación nos llevan a pensar que la música anglosajona es la mejor del mundo y, en consecuencia, que lo de aquí es cutre. La rechazas por asociaciones indebidas: 'Esto me suena a España cañí”, dice Brown: “Luego te das cuenta de que no es así, pero la música anglosajona se sabe vender y nosotros, por complejos sociopolíticos, la llegamos a considerar como nuestra”.

Tras su particular caída del caballo, Brown se obsesionó por la rumba catalana, esa fusión nacida en los años 60 que filtró ritmos antillanos y flamencos a través de la idiosincrasia de los gitanos catalanes, luego aumentada con la entrada de elementos del pop, el rock o el funk. Ahora, tras haberse encargado de recopilar discos capitales en la renovación del interés por la rumba como Achilifunk (2007), el diseñador preside la Forcat (asociación por el Fomento de la Rumba Catalana), que desde hace cinco años organiza la Diada de la Rumba en Barcelona, trasplantada este sábado por primera vez a Madrid (y en noviembre a diferentes localidades catalanas).

El día de la rumba en Madrid

18:15. Presentación del libro Achilibook en la librería Bajoelvolcán (c/ Ave María, 42).

19:00. Talleres de guitarra y percusión rumbera. Olivia Café (c/ Ave María, 35).

23:00. Concierto de La Màlaga. Y a partir de la 1, sesión de pinchadiscos con Txarly Brown y Juan Maltés. Candela Flamenco Bar (c/ Olmo, 2). Entrada: 8 €, con regalo del disco Gitano real, de la Banda Achilifunk.

En el programa madrileño, además de la presentación de su monumental Achilibook (Editorial Milenio), se incluyen talleres de percusión y guitarra en los que se enseñará, entre otras cosas, el famoso ventilador, rasgueo característico de la rumba catalana. Por la noche, en el bar flamenco Candela, actuará el grupo La Màlaga, “chavales del barrio barcelonés de Sants que recuperan el sonido original y lo actualizan. Tienen un concepto artístico y estético muy acertado, me parecen de lo más interesante de la nueva hornada”, cuenta Brown, que también considera válidos para la causa a artistas no tan puramente rumberos, “grupos de fusión que están muy alejados de los patrones rumberos clásicos, como La Pegatina o Muchachito Bombo Infierno, pero que a nosotros también nos sirven para la difusión de la música: si alguien ve a La Pegatina en Japón y tira del hilo igual llega a otras cosas que se hacen aquí”.

Txarly Brown considera “excluyente” el adjetivo “catalana” que acompaña a la música de sus amores: “Hemos hablado mucho de ello en la asociación. Se podría llamar rumba pop, por ejemplo, sería más definitorio, pero la etiqueta no la inventamos nosotros, y describe lo que hacían los gitanos de Cataluña en un momento determinado”. Madrid, dice, también tuvo su importancia en la evolución de la rumba catalana. En primer lugar por la centralización de la industria discográfica en la capital tras el franquismo. Además, “lo que hicieron Los Chunguitos, Las Grecas o, después, Ketama no está tan lejos de la rumba catalana”, opina Brown: “No parten de ella, porque vienen de familias con tradición flamenca, pero sí tenían esa vertiente lúdica de la rumba. Y si se quiere se puede considerar que los discos más grandes de la rumba catalana se grabaron en Madrid. Como la versión de Marcha, marcha que popularizó Rosario Flores, un original de Ramonet [hermano de Peret]. Su hermana Lolita también dio bandazos hasta que hizo Sarandonga, del repertorio de su padre [Antonio González El Pescadilla], y que tocan el 90% de los grupos en Cataluña”.

Pudiera ser que Sarandonga y Marcha, marcha suenen en sus versiones originales en el Candela esta noche, además de otras descargas de Peret, Los Amaya, Dolores Vargas La Terremoto o Gato Pérez, grandes exponentes del estilo. Porque tras el concierto de La Màlaga pincharán el propio Txarly Brown (que desde hace seis años programa el Rumba Club en Barcelona) y Juan Maltés, uno de los fundadores de la sesión El Vaquilla Flamenco Beat Club en diversos locales de Madrid. “Él utiliza la palabra flamenco, está muy bien pensado. Creo que es uno de los errores que tuve con Achilifunk, no incluir esa palabra”, considera Brown: “De cara al público internacional lo facilita todo”.

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