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EXTRA 9 D'OCTUBRE

De vuelta al instituto

La falta de perspectivas laborales conduce a la formación profesional a estudiantes jóvenes y adultos de hasta 40 años

Beatriz Cristóbal, Sergio Hernández, Guillem Mota, Saray García, Iván Orea y Aarón Úbeda.
Beatriz Cristóbal, Sergio Hernández, Guillem Mota, Saray García, Iván Orea y Aarón Úbeda.

Sergio Hernández es uno de los profesores de secundaria interinos afectados por los recortes. Mientras espera que le llamen para alguna sustitución en la bolsa de trabajo, estudia Producción de Audiovisuales y Espectáculos en el instituto de educación secundaria (IES) La Marxadella, de Torrent (Valencia). Es un centro bien conocido por las especialidades de imagen y sonido, entre ellas una de las que más demanda ha tenido en los dos últimos cursos, 115 aspirantes se han quedado sin plaza para el ciclo de Vídeo DJ y Sonido.

“En los grados medios siempre había chavales, ahora empiezas a ver canas”, constata el director del centro, Juan García. “La FP se ha dignificado, hay quien ve más salida que en la universidad”, y eso que la situación es peor que antes, cuando a una gran parte se “la llevaban antes de acabar”. En este instituto, como en la mayoría de los 276 sostenidos con fondos públicos de la Comunidad Valenciana donde se imparte Formación Profesional (FP), es palpable el regreso de jóvenes y adultos que han vuelto al instituto tras quedar en paro, en la mayoría de los casos, o incluso tras pasar por la universidad. Nueve de ellos hablan de su experiencia y perspectivas para EL PAÍS.

Beatriz Cristóbal. Se licenció hace año y medio en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universitat Jaume I, después hizo las prácticas en una agencia londinense y volvió a España para engrosar las filas del desempleo. Decidió “ampliar formación” sin necesidad de que le “quiten un riñón con un máster” y eligió el grado superior de Producción por su relación con el cine y la comunicación. Acepta que “el mercado del cine está mal y en la Comunidad Valenciana, peor”. Si las cosas siguen igual, se irá al extranjero, “como la mitad de la población” de su edad. De su curso “si no se han ido 20 o 30, no se ha ido nadie”.

Aarón Úbeda. Pasó de un ciclo superior de FP en Sonido a la universidad, a estudiar Telecomunicaciones, pero “con la subida de tasas” y la pérdida de la beca, se le hizo “imposible pagar la matrícula” de más de 1.000 euros. A sus 25 años (como Beatriz), la música ocupa buena parte de su vida. Desde hace ocho, tiene un grupo punk rock con dos discos publicados, No Regrets, y ha trabajado en un estudio de grabación que también ha sufrido las consecuencias de la crisis: “Deseo y espero volver a trabajar, pero no hay dinero”. No descarta arriesgarse a una iniciativa propia y “si sale, sale”. Y desde luego, no piensa volver a la universidad porque “es una pérdida de tiempo y de dinero”.

“Si después no encuentro trabajo, habrá que seguir formándose”

Sergio Hernández. Trabajó tres cursos como profesor de Educación Física en institutos públicos. En junio de 2012 “muchos interinos” supieron que ya no iban “a volver a trabajar con regularidad en la enseñanza”, explica: “Y decidí hacer algo que me resultara atractivo”. Está vinculado también al grupo No Regrets. Ahora, con 31 años, sabe que producción de espectáculos es, en parte, lo que ya estaba haciendo con Aarón y su banda. Respecto al futuro: “En lo personal, haremos lo que nos dejen; ideas, hay, propias y en común”. Desde montar una promotora de conciertos o una empresa de management, pero “falta el dinero, los medios”. “Estamos perdidos todos, no sé qué tiene que pasar para que la situación cambie”. Tanto Sergio como Aarón tienen claro que, después, “si no hay otra cosa, más formación”.

Saray García. Formada en artes gráficas, ha trabajado habitualmente en imprentas, pero su último empleo fue una hamburguesería. Eligió el módulo de Vídeo DJ y Sonido, por afición, no por falta de trabajo, porque le gusta la música y lleva “años pinchando”. Su deseo es cursar a continuación “en cuanto termine” un grado superior. A sus 26 años piensa seguir “estudiando y buscando trabajo en imprentas” hasta que sea posible trabajar como técnico de sonido.

Guillem Mota. De todos los entrevistados de Imagen y Sonido, con 29 años es el único que tiene trabajo regular como técnico de iluminación y que vive independiente. “Antes había muchos eventos y bastante trabajo; ahora, mucho menos”. En la actualidad, trabaja para la compañía teatral PTV Clowns. Los demás viven con sus padres. Se metió en la FP por ampliar conocimientos y obtener un título “que luego puedes mostrar a las empresas”. El módulo de Vídeo DJ está relacionado con lo que le gusta. Respecto al futuro, manifiesta algo en que coinciden todos: “Hace tres años tenías posibilidades de seguir en la empresa que habías hecho las prácticas, ahora es muy difícil”.

Iván Orea. Tiene ya un grado medio de Electricidad, especialidad en la que trabajó durante año y medio. Al quedarse en paro, decidió estudiar algo que, como a Saray, sobre todo le “gustara” y “si podía trabajar en ello, mejor”. Eligió el grado superior de Sonido para Audiovisuales y Espectáculos porque siempre le “ha gustado la música y el cine”, no le interesaba otro. Aporta un dato positivo: “Un amigo hizo las prácticas en Londres y siguió en la empresa de montaje de conciertos, donde hizo las prácticas”, recuerda.

“Quería ampliar Formación sin dejarme un riñón en un máster”

Borja Sorlí. Trabajaba en el campo, era maestro de almazara. Se quedó sin trabajo y “viendo que no tenía futuro”, decidió “renovarse”. Ya tenía un grado medio de FP en Mecánica y, con “lo mal que están los jornales en el campo”, optó por seguir formándose. Como el resto de sus compañeros del ciclo de grado superior en Automoción, siempre ha tenido “afición a los coches”. Cree que el panorama va a mejorar y a corto plazo confía en encontrar trabajo en el sector; sólo a largo plazo ve posible montarse “un taller propio”.

José Francisco Rodríguez. Víctima del estallido de la burbuja inmobiliaria, se quedó en paro en 2009, tras años trabajando en la construcción. No dejó de buscar trabajo “de lo que fuera”, hasta que el año pasado decidió formarse de nuevo. Como a sus compañeros, siempre le ha gustado el mundo del automóvil y este es un sector en el que “no puedes trabajar sin la titulación adecuada”. Si no encuentra trabajo en este campo, “habrá que continuar formándose”, ahora en el grado superior de cocina.

Jonatan Martínez. Es el único que tiene un empleo indefinido de los entrevistados. Casi nunca ha dejado de trabajar, particularmente en la hostelería, pero no se ve dedicado siempre a esta tarea. Pensó que “la salida donde más oportunidad de trabajo tendría es la automoción”. Ya está titulado en un grado medio de electromecánica del automóvil. Confía en poco a poco poder cambiar de sector y acabar trabajando con un contrato en la automoción.