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Montilla advierte que una consulta polarizada podría “dividir” Cataluña

El expresidente catalán aconseja plantear "vías menos traumáticas" que una independencia que él "no ve posible"

El expresidente catalán José Montilla ha advertido hoy que una posible consulta sobre la secesión basada solo en dos opciones podría "dividir" o "fracturar" Cataluña. Por ello, ha aconsejado que se exploren "otras vías menos traumáticas" que una independencia que él "no ve posible". "Primero hay que ver si la consulta se hace. Después, depende de lo que se preguntara, si es o no, blanco o negro o si hay la posibilidad de que haya tres cuestiones. Evidentemente, en función de la pregunta que se haga, de cómo se haga, de cómo se llegue, porque no es lo mismo una consulta pactada que no pactada, tiene un impacto diferente sobre la población", ha apuntado.

En su intervención en el Fórum Europa-Tribuna Barcelona, con la presencia del primer secretario del PSC, Pere Navarro, Montilla recordó el referéndum de la OTAN, con una pregunta clara que produjo "una cierta fractura", pero ha añadido que "el problema es cuando estas fracturas son sobre cuestiones que pueden ser irreversibles".

No podemos prescindir de Europa y Cataluña es vocacionalmente europea. Pero para ellos no somos imprescindibles", avisa Montilla

Montilla ha recordado que no es independentista, pero no porque no crea en la viabilidad económica de Cataluña como estado independiente, sino por "razones de fondo y razones prácticas". Ha apostillado que "hay muchos estados independientes con la cuarta parte de nuestro PIB por habitante", pero "puestos a escoger sigo pensando que para nuestra gente es mejor ser Machassussets que no Lituanoa, con todos los respetos".

En su opinión, los efectos económicos de la independencia serían letales para toda una generación y ha recordado que ha pesar de que Cataluña es "vocacionalmente europea", solo representa el 1,5% de la población y el 2% del PP. "Para elllos no somos imprescindibles", ha remachado.

Con todo, el expresidente catalán ha recordado que es partidario del derecho a decidir, aunque "afirmar que la democracia está por encima de legislación es sumamente peligroso, porque no hay democracia sin respeto de la legalidad".Pese a ello se ha desmarcado del corsé de la legalidad que en ocasiones se esgrime desde algunos sectores políticos como obstáculo para buscar una salida negociada a la situación política de Cataluña. "Hay que respetar las leyes, pero las leyes se pueden modificar", ha dicho.

Por eso ha abogado por una "negociación con ganas de acordar", pero sincera y real, "no epistolar para actuar delante del auditorio, sino para encontrar soluciones". Pese a ello, ha reconocido que "los dos presidentes [en referencia a Mariano Rajoy y Artur Mas] tienen muy poco margen de negociación y, además, insisten en reducirlo".

En otro momento ha alertado de los riesgos del pensamiento único o lo que Montilla ha calificado como "el miedo de ir contra corriente" que se traduce en que "los que no participan en la via catalana son considerados implícitamente malos patriotas". En ese contexto ha pedido que si se ha de producir un deate riguroso sobre la secesión es imprescindible que los medios de comunicacion públicos mantengan una "exquisita neutralidad" y no sean "propagadores entusiastas de una sola de las tesis posibles".

En otro momento se ha preguntado "¿qué pasará si estas inmensas expectativas no llegan a buen puerto?" y  "¿quién gestionará la enorme frustración colectiva generada?". Su receta pasa porque el gobierno catalán "explore otras vías", que existen, y "se están abriendo camino". Entre ellas, la propuesta del PSOE para una reforma federal de la Constitución, así como "otras voces" en el PP o la "interesante" Tercera Vía propuesta por el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida.

Como ya ha hecho en otras ocasiones, Montilla ha situado el detonante del incremento independentista en la sentencia del Estatut de 2010. "Más allá de sus efectos jurídicos, fue vivida en Cataluña como una humillación". También ha reconocido que "las heridas en la relación entre Cataluña y España son severas y profundas, y se equivoca quien las minimiza y aún más quien las ignora". Por eso, ha pedido al PP que "pida excusas y reconocer el daño que han hecho al autogobierno e incluso a su tan anhelada unidad de la patria".