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Un país de tres comunidades fiscales

El Parlamento afronta una semana decisiva para avanzar en la armonización tributaria o dar un paso atrás

Un pleno monográfico escenificará el panorama

Garitano, De Andrés y Bilbao, diputados generales de Gipuzkoa, Álava y Bizkaia, charlan antes de una reunión del Consejo Vasco de Finanzas.
Garitano, De Andrés y Bilbao, diputados generales de Gipuzkoa, Álava y Bizkaia, charlan antes de una reunión del Consejo Vasco de Finanzas.

La pluralidad política en Euskadi no hace buenas migas con la igualdad fiscal. A medida que cada Ejecutivo foral ha ido coloreándose con un tono diferente, la realidad tributaria vasca ha pasado de una —en tiempos hegemónicos del PNV— a tres, convirtiendo unos ciudadanos iguales —en derechos— en vecinos diferentes en deberes frente a la Hacienda. Trabajadores por cuenta propia, ajena y empresarios contribuyen a las arcas públicas, sobre todo en función de lo que ganan, pero también dependiendo de dónde viven.

Euskadi afronta una semana decisiva para comprobar si esa situación mejora o si finalmente la desarmonización fiscal, —mayor con el resto del Estado que entre las provincias, pero desarmonización al fin y al cabo— mejora o echa raíces.

La actual situación política ha derivado en que Bizkaia y Álava, para alejarse de Gipuzkoa, que pactó en 2011 su reforma fiscal con el PSE en las Juntas Generales de la provincia que dirige Bildu, disponen de una tributación más suave para las rentas altas en IRPF y en Sociedades. Tres provincias, dos fiscalidades.

Pero eso va a cambiar en virtud del pacto político entre PNV y PSE. Bizkaia, la única provincia en la que el PNV puede imponer esa alianza —incluso sin contar con el PSE— va adoptar una serie de medidas que no le gustan demasiado, pero que si no se amplían al PP, pueden complicar aún más el panorama.

Si el pacto PNV-PSE se implanta sin ampliarse, Bizkaia dispondrá de un sistema fiscal pactado con el PSE, Gipuzkoa de otro diferente —curiosamente también pactado con el PSE en 2011— y Álava —si encuentra apoyos— se distanciará de esos dos patrones y aplicará una propuesta fiscal para 2014 en la que aumentan el gasto fiscal —ingresar menos por deducciones pese a su realidad financiera— en IRPF y Sociedades, para incentivar la economía local. Tres provincias, tres modelos.

Si el pacto PNV-PSE se extiende sin el PP, habrá tres modelos en 2014

Esta semana se dilucidará si el PP —como parece— y EH Bildu —más difícil— se suman al acuerdo fiscal PNV-PSE, lo que daría cierta coherencia fiscal a un País Vasco diseñado legislativamente para que, tributariamente, afloren las incoherencias.

El pleno monográfico fiscal del próximo jueves, dibujará uno de esos dos escenarios y un nuevo campo de juego en el que el propio Parlamento se erigirá en árbitro de esas diferencias, aunque varios expertos consultados se muestran muy escépticos respecto de la posibilidad real de que la Cámara, como agente armonizador, tenga poder real para imponerse al poder foral.

A partir de este mismo año, si las normativas provinciales se separan demasiado, el Legislativo, sobre la base del pacto PNV-PSE, dispondrá de capacidad para igualar la presión fiscal, y para dictar las directrices tributarias y de inspección conjunta en el País Vasco. “Es una venganza más mediática que de aplicación práctica que se cobran los socialistas después de comprobar en sus propias carnes la inutilidad del Gobierno vasco para establecer criterios de política fiscal sin el consenso de unas diputaciones de otro color”, interpreta un experto en tributos de Bizkaia.

“Es una venganza más mediática que de aplicación práctica”, dice un experto

El PNV asfixió al Gobierno de Patxi López negando sistemáticamente lo que ahora ha firmado.

Doblegadas ya las resistencias del PNV a interferir en el sistema foral debido a su debilidad parlamentaria, queda por saber si el PP hace lo mismo y se suma a la mayoría, o se enfrenta a otros dos años de soledad en Álava, después de haber retirado, como también ha tenido que hacer el Gobierno de Iñigo Urkullu, sus presupuestos.

El pacto PNV-PSE toca algunos temas como la deducción en vivienda o los planes de pensiones “siempre protegidos por la potente Elkarkidetza, o la subida de los tipos máximos de la tarifa general y la del ahorro del IRPF, o la tributación a partir de los 400.000 euros de las herencias por línea recta”, exentas desde hace varias décadas.

Muchas de esas medidas, importadas directamente de la reforma de Gipuzkoa igualarán la presión fiscal de Bizkaia a la de Gipuzkoa. La más cuestionada por expertos fiscales, “por poco progresista”, es la que tributa las indemnizaciones por despido a partir de una cifra.

También le hinca el diente a la tributación de las rentas irregulares a partir de los 300.000 euros, (los futbolistas, por ejemplo, que ahora sólo tributaban por la mitad de sus ingresos).

En el impuesto sobre sociedades, siguiendo la línea que ha seguido el Estado, y con un acuerdo básico con la propia Hacienda de Bizkaia, el objetivo es que las grandes empresas no puedan beneficiarse de una mecánica infinita de deducciones que les llevaban a pagar cantidades cercanas a cero. La oposición denunció en las Juntas Generales de Bizkaia la situación de dos de las tres principales empresas de Bizkaia, Iberdrola y el BBVA, que en un bienio concreto en el que se acogieron a una tributación favorable del resto del Estado tributaron mucho menos. A partir de 2014 se incluye a todo un tipo mínimo del 13% de la base imponible. La tributación sobre sus beneficios no podrá ser menor de ese porcentaje. Un cambio sustancial. La reforma PNV-PSE, limita como ocurre en Gipuzkoa, el plazo de aplicación de pérdidas fiscales y deducciones a 15 años. Un asunto especialmente doloroso para Bizkaia que había mantenido el mensaje de que las pérdidas fiscales no prescriben.

En 2014 el tipo efectivo mínimo del Impuesto de Sociedades será del 13%

Para las pequeñas empresas y microempresas de nueva creación se establecen medidas de fomento de la capitalización propia, como deducciones a quienes hagan ese esfuerzo, para evitar que las empresas tiren indiscriminadamente del crédito y así evitar los problemas generados por excesivo apalancamiento de ejercicios anteriores. El pacto entre nacionalistas y socialistas elimina figuras como las sociedades de promoción de empresas.

“Es una reforma que tiende a adaptar el impuesto a las nuevas necesidades tanto recaudatorias de las administraciones, como de generación de empleo e I+D para las empresas y tejido empresarial. Pero en este último extremo falta la concreción que sí existe en la propuesta de medidas tributaras de Álava para el próximo año”, asegura este experto.

Frente a las tesis del PSE, que atribuye una importancia central a la comisión de la que nacerán, por vez primera, planes conjuntos de inspección fiscal, los expertos le auguran una capacidad limitada si las diputaciones no están de acuerdo. “Es más simbólico que práctico, habrá que verlo”, duda otro asesor fiscal. El Órgano de Coordinación Tributaria —paritario entre Gobierno y diputaciones— tendrá más peso. Ahora el Gobierno y Bizkaia disponen de mayoría para aplicar el pacto PNV-PSE.