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Urkullu aborda el debate del estatus sin ver cerca el fin de la crisis

El lehendakari prioriza la reactivación económica en el debate de política general

Iñigo Urkullu, durante su intervención en el pleno de política general.
Iñigo Urkullu, durante su intervención en el pleno de política general. EFE

Crisis, paz y autogobierno. Son los tres puntos clave, en orden decreciente de importancia, que el lehendakari, Iñigo Urkullu, tratará hoy en su primer pleno de política general como jefe del Ejecutivo. Con la crisis y las cifras de desempleo como principales preocupaciones, Urkullu llegará al Parlamento con la tranquilidad de haber pactado las políticas en este ámbito por el PSE de cara a lo que resta de legislatura a través de un plan de reactivación económica.

Urkullu allana el camino en lo que a la gestión de la crisis se refiere —eso sí, no esquivará los reproches que ayer preparaba la oposición por su gestión de los últimos diez meses, cuyo golpe más duro fue la retirada de los presupuestos ante la falta de apoyos— pero mantiene un diagnóstico cauto de la evolución de la economía. El lehendakari subrayará que 2014 volverá a ser un año “duro” en el que no se creará empleo debido a la que, según sus previsiones, será una tímida recuperación económica y habrá que recorrer un “largo camino para volver a la senda del crecimiento”. Al margen del terreno económico, en el que el PP volverá a reclamar un acuerdo a tres bandas pese a sus críticas al punto que condiciona al resto de medidas, la reforma fiscal, es previsible que la paz y la convivencia y la soberanía y el autogobierno generen las mayores disputas.

En este último ámbito, alentado por la situación de Cataluña y por la activación de la cuenta atrás en Escocia, donde exactamente dentro de un año se celebrará la consulta, PSE y PP reclamarán al lehendakari qué es lo que quiere lograr a través de una ponencia de autogobierno para alcanzar un nuevo estatus. Hasta la fecha, Urkullu se ha movido con conceptos milimétricamente estudiados, por ambiguos, que dejan abierta la puerta a interpretaciones en clave de solo reforma estatutaria o de independencia. El lehendakari, según el resumen remitido al Parlamento, planteará que Euskadi está en un momento de “transición política” que supone una “oportunidad de actualizar nuestro estatus de autogobierno sobre una base acordada y compartida” por todos los partidos.

Urkullu cree que a Euskadi aún le queda un  “largo camino para volver a la senda del crecimiento” económico

Ayer, EH Bildu le advirtió de que solo aceptarán el que denomina nuevo estatus político si este solo significa “buscar un encaje en una situación de dependencia \[hacia España\] como la actual”. La coalición reiteró su llamamiento a hacer uso de la mayoría nacionalista que el Parlamento ha recuperado esta legislatura.

En el terreno del fin de ETA y la convivencia, la incertidumbre es imperante. Lo es por la situación en la que se encuentra la ponencia de paz, malherida desde que el PSE la abandonara hace una semana, pero también por el rechazo que ha generado el plan de paz de Urkullu entre los partidos y algunas asociaciones de víctimas, cuyo plazo de alegaciones expira mañana —el PP no tiene previsto darlas a conocer hasta la próxima semana—. Asimismo, los interrogantes pesan sobre el desarme de la banda y no pocas miradas apuntan a Estrasburgo, que tiene previsto emitir una sentencia sobre la doctrina Parot, este otoño.

Con este nivel de desacuerdo en torno a la paz y la convivencia y ante la indefinición en la que se encuentra el debate sobre el nuevo estatus, todo está por ver sobre cómo afrontarán las divergencias en adelante las formaciones políticas. El precedente será el pacto alcanzado entre el PNV y el PSE hace escasos días, pero la duda se asienta en si fotografías como aquella podrán reeditarse en otros terrenos y con más partidos.

Sin medios extranjeros acreditados para la ocasión y con algunas ausencias como la del delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, o las de todos los exlehendakaris, menos Patxi López, el acto será en la práctica una jornada maratoniana. El lehendakari tendrá dos horas de discurso a partir de las nueve y media de la mañana y, por la tarde, se retomará el pleno para dar voz a la oposición y que esta obtenga la respuesta del jefe del Ejecutivo. ETB 1 retransmitirá buena parte del pleno en directo —salvo una parte, que coincide con el turno de UPyD—. En la calle, solo está prevista una protesta.