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Una estratagema sindical paraliza miles de demandas en los juzgados

La huelga indefinida en Justicia se concentra en el Decanato de Barcelona

Los trabajadores han creado una caja de resistencia con 80.000 euros

Procuradores hacen cola en la Ciudad de la Justícia. Ampliar foto
Procuradores hacen cola en la Ciudad de la Justícia.

En las huelgas, una estrategia bien diseñada puede ser la clave para alcanzar el éxito. Sobre todo, cuando se convoca en condiciones adversas. Es lo que parecen haber entendido los cinco sindicatos de justicia que operan en Cataluña: STAJ, CSIF, CCOO, JyP y UGT. Desde el pasado día 4, han llamado a los cerca de 8.000 funcionarios de los juzgados catalanes a una huelga indefinida contra los recortes salariales y la precarización laboral.

Conscientes de la dificultad de prolongar la protesta entre todo el colectivo —principalmente por el coste económico que supone para los trabajadores—, los sindicatos decidieron centrar sus esfuerzos en el flanco clave: el decanato de Barcelona, cuello de botella por donde pasan todas las demandas y escritos que luego se reparten entre los distintos juzgados. En diez días, la protesta ha logrado paralizar la tramitación de más de 3.000 expedientes, según los sindicatos.

En diez días la protesta ha congelado hasta 3.000 expedientes

La cifra contrasta con el aparente escaso seguimiento del paro, del 7,5% el primer día y del 4%, el segundo, según datos del Departamento de Justicia. La huelga, sin embargo, ha sido seguida por una amplia mayoría de las 17 personas adscritas al servicio que recibe esos escritos y demandas. Solo seis han acudido a trabajar, lo que incluye servicios mínimos e interinos contratados para cubrir vacantes, denuncian los sindicatos. Justicia maneja otros datos: hay 29 personas trabajando —nueve de servicios mínimos y 20 que no siguen la huelga— aunque no matiza cuáles de ellos se dedican exactamente a esa misión.

Desde el inicio de las movilizaciones, esos miles de escritos —dos terceras partes aún se tramitan en soporte físico— en los archivadores del decanato, sin que los funcionarios sean capaces de darles salida. Esos trabajadores son, pues, los que están asumiendo el peso de la huelga. Cuentan, eso sí, con una garantía: desde hace meses, los sindicatos han organizado una caja de resistencia que acumula ya 80.000 euros y que está destinada a cubrir sus necesidades para que sigan con la protesta tanto como haga falta.

La caja de resistencia acumula 80.000 euros con el objetivo de que los huelguistas mantengan la protesta tanto como haga falta

Ni el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ni la Generalitat han podido precisar si la cifra de demandas acumuladas que ofrecen los sindicatos es correcta. Ambas instituciones, sin embargo, asumen que las demandas se están quedando atascadas en el decanato y que existe un problema. El viernes, durante una reunión con los sindicatos, Justicia se comprometió a buscar una salida a las demandas de los trabajadores, pero aclaró que no es posible buscar una mejora este año, según fuentes sindicales. Fuentes judiciales consideran que hubo un error de cálculo y que los servicios mínimos —que fueron pactados entre la Administración y los sindicatos— son “insuficientes”. El departamento rechaza esa tesis.

¿Cómo afecta la protesta a los ciudadanos? Por ahora, es difícil de visualizar. Pero, si la protesta sigue adelante, podrán apreciarse disfunciones a medio plazo, consideran los sindicatos. “El problema es que la administración de justicia ya es, por sí misma, lenta. Si en lugar de dos años, un juzgado tarda dos años y tres meses en resolver tu cuestión debido a la huelga, el interesado apenas va a darse cuenta”, sintetiza Joaquín Vela, presidente de Justicia y Progreso (JyP). Los trabajadores pretenden seguir adelante y sumar nuevos sectores clave a la huelga.

Los más afectados por los paros son, por ahora, son los procuradores, que ejercen de intermediarios entre el ciudadano y la administración de justicia. Muchos de ellos han llegado a pasar toda una mañana en la Ciudad de la Justicia de Barcelona sin poder presentar un solo escrito.

El Colegio de Procuradores ha elaborado un escrito en el que se declara “plenamente consciente de la incómoda situación” generada por la huelga pero solicita que, mientras ésta dure, “se incremente el personal que desarrolla la labor de servicios mínimos en el decanato” o bien, se les permita presentar los escritos directamente en el juzgado. Los únicos escritos a los que se da salida con fluidez son los urgentes; por ejemplo, aquellos que, en caso de no presentarse fuera de plazo, pueden no ser admitidos.