Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Vistas al mar y olor a cloaca

Salud abre expediente por el riego del campo de golf de Matalascañas con aguas residuales

Los vecinos presentan denuncias y abandonan la zona

Usuarios del campo de golf de Matalascañas. Ampliar foto
Usuarios del campo de golf de Matalascañas.

El verano ha sido una condena para muchos vecinos de Matalascañas, el enclave costero más cercano a Doñana y dependiente de Almonte (Huelva). El riego del campo de golf con agua de la depuradora sin el tratamiento suficiente ha obligado a muchos vecinos a abandonar la playa por el fortísimo olor a cloaca. Los vecinos han presentado hasta tres denuncias y han asaeteado los teléfonos de todos los implicados. Salud ha abierto un expediente que confirma el uso de agua residual en los riegos, pero no ha elaborado conclusiones. El Ayuntamiento afirmó que es un problema del campo de golf; el gerente de estas instalaciones, Daniel García Villalobos, que la responsabilidad es de Aqualia, la empresa que gestiona el servicio de agua en Almonte; y esta entidad guarda silencio.

“Mienten”, así de tajante se muestra Alonso Jiménez, un vecino de la zona residencial situada junto al campo de golf y que ha recogido decenas de firmas de queja. Se refiere a todas las promesas de solución recibidas de las partes implicadas y que, después de un mes desde su primera denuncia por escrito, siguen sin cumplirse.

Más denuncias en Cádiz y Almería

Ecologistas en Acción ha asegurado que la empresa Aqualia-FCC, concesionaria de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR Las Galeras) y del mantenimiento del alcantarillado urbano en El Puerto de Santa María (Cádiz), tras el aguacero que descargó sobre la ciudad el pasado día 20, abrió las compuertas de la estación de bombeo de la avenida de la Bajamar, junto al Club Náutico, “vertiendo grandes cantidades de aguas contaminadas al río Guadalete”.

En un comunicado difundido Europa Press, aseguró que no solo vertió el agua residual que circulaba a esas horas por el alcantarillado, sino que “aprovecharon que la tormenta arrastró la suciedad acumulada en el alcantarillado en los meses de verano para hacer una limpieza gratuita, vertiendo todos los residuos inmundos al Guadalete”. La organización conservacionista incidió en que “no es la primera vez que lo hacen” sin que el Ayuntamiento, gobernado por el PP, haya abierto expediente alguno a esta empresa.

Detalla Ecologistas que el vertido de aguas residuales al Guadalete provocó “una marea de espuma asquerosa y olor nauseabundo que se expandió por los pantalanes del Club Náutico, para espanto de esos turistas que tanto dicen cuidar los responsables del Ayuntamiento, provocando un daño irreparable a la imagen turística de nuestra ciudad”.

La asociación Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería) también elevó una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente en la que informa de la presencia de vertidos de aguas fecales en las ramblas de las Agüillas y las Negras, dentro del espacio protegido.

La denuncia, acompañada de abundante material gráfico, detalla que los supuestos vertidos residuales se están produciendo en varios tramos de ambos parajes, lo que está generando un “importante desastre ecológico” y “genera fuertes olores que pueden ser nocivos para los vecinos de las Negras y usuarios del cámping”.

En el primer escrito ya describe una situación que se ha repetido todo el verano: “Desde principio de julio hay una peste insoportable. Mi esposa ha vomitado en numerosas ocasiones y tenemos que meternos en casa con las ventanas y puertas cerradas para poder respirar”. Jiménez detalla que los vecinos pagan en cada recibo media docena de conceptos por el agua más una tasa de tratamiento que en su caso se eleva a 74,57 euros para después tener que respirar el aire contaminado por el agua sin tratar. El caso lo ha elevado al Defensor del Pueblo, que ha admitido la queja.

El Ayuntamiento de Almonte zanjó la cuestión alegando que “el problema es del campo de golf”. El gerente de estas instalaciones defendió que el espacio es ecológico y, por lo tanto, usa agua de la depuradora. Afirma que todos los años ha olido, pero este ha sido “un poco más fuerte”. Para evitarlo, García Villalobos afirma que ellos mismos han clorado el agua que están utilizando y que consiguieron parar el olor. Alonso Jiménez afirmó, tan solo unas horas después de estas explicaciones, que decenas de vecinos se habían vuelto a reunir para canalizar las protestas por lo insoportable de la situación.

El campo de golf insistió que, en cualquier caso, la depuradora de la que se abastece el campo de golf es responsabilidad de Aqualia, empresa que no ha respondido a las peticiones de explicaciones de este periódico.

Matalascañas ha perdido este año la bandera azul con la que distingue la Asociación de Educación Ambiental (Adeac) a las playas por sus servicios. También se detectaron este verano alteraciones de los parámetros microbiológicos en las aguas de Matalascañas, entre otras zonas costeras, aunque Salud afirmó a principios de mes que, en la última analítica, los índices eran correctos.

El pasado marzo, según informó la Asociación de Propietarios de Matalascañas, esta entidad denunció ante la Guardia Civil vertidos de aguas fecales a la playa desde un colector roto desde febrero y que ocasionó la contaminación de la zona y un olor insoportable.