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El Gobierno minimiza el desmarque de Unió a la cadena catalana

Pi-Sunyer alterta de que el proceso soberanista no tiene padrinos internacionales

Francesc Homs, portavoz del Gobierno catalán.
Francesc Homs, portavoz del Gobierno catalán.

La cadena humana ha abierto una grieta en Convergència i Unió que amenaza con dividir la siempre inestable federación nacionalista. Pero el Gobierno catalán quiere mirar a otro lado y dejar la crisis en manos de los gestores de los dos partidos. El consejero de la Presidencia, Francesc Homs, desmarcó al Ejecutivo de cualquier división y rebajó el motivo del cisma: la ausencia de Unió Democràtica en la cadena humana del 11 de septiembre, que organiza la Asamblea Nacional Catalana y que apoya con entusiasmo CDC.

Homs argumentó que, al ser una manifestación organizada por la sociedad civil, el posicionamiento de los partidos no afecta al criterio del Ejecutivo. “El Gobierno hace una valoración positiva [de la cadena humana]. Esto no dista de la opinión que pueda tener Unió o Convergència, otra cosa es como quiera participar cada partido”. El consejero incluso valoró la presencia de dirigentes democristianos en la movilización (a título personal) como símbolo que Unió no está “totalmente a la contra” de la cadena humana.

Pero el entusiasmo con el que ve el Gobierno la Via Catalana dista de la frialdad de los democristianos. Mas espera que la cadena sirva para convencer al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de que debe permitir un referéndum. Rajoy, según la líder del PP catalán Alicia Sánchez-Camacho, responderá este mes a la carta que le envió Mas solicitándole la votación. Homs espera con optimismo la respuesta: “La reacción de rechazo de hace un año ahora ya no es la misma. Como mínimo estamos en una situación inicial en el que analizan la realidad, que ven que Cataluña está configurada por gente persistente”, dijo.

La comisión del derecho a decidir llama a tres padres de la Constitución

La portavoz de Iniciativa, Dolors Camats, defendió ayer que su partido no convoque a secundar la cadena, siguiendo la estela de Unió y PSC, sino a rodear el edificio de La Caixa con el Proceso Constituyente impulsado por la monja Teresa Forcades y el economista Arcadi Oliveres.

Mientras tanto, la comisión del derecho a decidir arrancó ayer con la aprobación del plan de trabajo propuesto por la presidenta, Núria de Gispert. Todos los grupos presentes (CiU, Esquerra, PSC, Iniciativa y la CUP) acordaron que se llame a los padres de la Constitución Miquel Roca, Miguel Herrero de Miñón y José Pedro Pérez Llorca.

Las sesiones se iniciarán el próximo día 16 con Carles Viver i Pi-Sunyer, presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional. El que fuera vicepresidente del Tribunal Constitucional alertó ayer en Catalunya Ràdio que el proceso soberanista catalán necesita de padrinos internacionales que, de momento, no tiene. “Así como Kosovo o Montenegro tenían los Estados Unidos detrás, otros a Alemania o al Vaticano”, en el caso catalán no hay “un Estado que haya apostado de manera clara”, subrayó.

Pi-Sunyer alertó que la consulta podría no celebrarse en 2014 a causa de las trabas del Estado y hasta que no se encuentren otros mecanismos”. Entre ellos, el jurista citó una segunda convocatoria de la consulta o elecciones plebiscitarias.

Además de Viver, también está previsto que pasen por la comisión representantes de partidos y expertos que hayan vivido los referéndums en Quebec y el proceso que desembocará en el de Escocia el 18 de septiembre de 2014. El PSC propuso que acudiese Artur Mas para explicar el diálogo con Rajoy para hacer posible la consulta, pero CiU y ERC lo rechazaron.

 

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