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Un diente de oro para la Gran Vía

El primer edificio nuevo en 70 años tapa con apartamentos de lujo el inhóspito solar que desdentaba la arteria madrileña

El bloque de apartamentos de lujo que ocupa el número 48 de la Gran Vía. Ver fotogalería
El bloque de apartamentos de lujo que ocupa el número 48 de la Gran Vía.

El número 48 ya no brilla por su ausencia en la esbelta sonrisa de la Gran Vía. El incómodo hueco que dejó en 2011 la demolición de la sede del banco Atlántico ha sido remplazado por un bloque de viviendas de lujo que es el primer edificio nuevo construido en la avenida madrileña desde 1932. Por dentro todavía huele a recién pintado, a madera de nogal y a polvo de obra. Por fuera se ha sacudido el andamiaje y en octubre pretende comenzar a abrir las puertas de los 97 apartamentos de alto standing que alberga. La que ya funciona a pleno pulmón es la tienda de moda C&A que ha conseguido un lugar en esta milla de oro alquilando el local comercial de 2.500 m² en las faldas del bloque.

La construcción de 13 plantas quiere hacer de la Gran Vía un lugar igual de ansiado para vivir como lo es la quinta avenida de Nueva York. La exclusiva localización y las vistas de ensueño han de ganarle el pulso al tráfico, al bullicio y a la decrepitud de las calles adyacentes.

El solar que precedió a las viviendas de lujo en Gran Vía 48. ampliar foto
El solar que precedió a las viviendas de lujo en Gran Vía 48.

El reputado Rafael de la Hoz firma una fachada de piedra y cristal cuyo mayor reto era desaparecer en una calle simbólica que en 2010 celebró 100 años desde que el rey Alfonso XIII diera el pistoletazo de salida a la demolición de 300 edificios para construirla. “Sin duda, se pretendía llamar poco la atención. La Gran Vía fue una construcción unitaria, se levantó todo al mismo tiempo. Además estamos en frente del gran edificio Capitol y había que ser respetuoso. No era el lugar ni el momento para dar gritos”, cuenta el arquitecto de construcciones como el Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles o la Universidad Popular de Alcobendas.

De la Hoz tuvo que armonizar un importante desnivel, ya que el Palacio de la Prensa tiene una altura mucho mayor al edificio que está en el número siguiente. Por esta razón decidió hacer un juego de volúmenes con las terrazas de los apartamentos de lujo que visualmente resulta en una escalera descendiente en dirección a Plaza de España. Respecto a los materiales, el arquitecto aclara que “el diseño inicial utilizaba revoco para la fachada al igual que muchos otros de los edificios de la avenida, pero la empresa propietaria, que luego desarrolló el interior, prefirió cambiarlo por un granito gallego”.

La compañía en cuestión es la sociedad limitada Valmarcasa Constructores-Promotores con sede en La Coruña. Rafael Vázquez tiene 36 años y es el jefe de esta obra que se conoce desde el primer tornillo hasta el último pomo. Partiendo de la piscina de la azotea, pasando por el solarium, el gimnasio y la sauna, va abriendo las puertas de los diferentes tipos de vivienda. Desde estudios de 50 m² con y sin terraza, pisos de una habitación, dos, tres y hasta dúplex de 310 m² con cuatro dormitorios, tres cuartos de baño y vestidor. Los precios van desde los 500.000 hasta los tres millones de euros y, según los propietarios, ya han vendido el 50%.

Los apartamentos cuestan entre 500.000 y tres millones de euros

La promoción se dirige a un público que aprecie ir al teatro y volver a casa caminando o le apetezca asomarse a la ventana a ver qué actores de Hollywood pasean por las premieres del cine Capitol. Entre ellos hay inversores que quieran comprar una planta para alquilar, ejecutivos que vivan a caballo entre varias capitales, gente del mundo de la cultura y todo aquel que se pueda permitir abrir la ventana al mundanal ruido y cerrarla en el lujo más absoluto.

“Los pomos han sido diseñados exclusivamente para esta promoción, cada grifo cuesta más de 300 euros, las duchas son de mármol macizo y las puertas anti-incendios las mejores que hay en el mercado”, va enumerando Vázquez cada detalle que pretende hacer la vida de los residentes de Gran Vía 48 más fácil todavía. Además tendrán a su disposición servicios de limpieza y de seguridad las 24 horas además de una recepción que nada tendrá que envidiarle a la de un hotel.

La fachada de cristal y granito está firmada por  el reputado arquitecto Rafael de la Hoz

Los obreros todavía trabajan en los últimos detalles del edificio. Han llegado las cajoneras y las baldas de los armarios empotrados. El piso piloto ya tiene toda la domótica en marcha. Controla las luces, las persianas, se acuerda del ambiente que quieres en tu casa y activa la aspiradora centralizada de cada piso.

En las catacumbas del edificio la exclusividad también está presente. Albergan un párking automatizado para 320 plazas en las que el usuario deja el vehículo en una plataforma que se lo lleva y lo deposita en una sima robotizada de unos ocho pisos de profundidad. Con ello se pretenden subsanar también la carencia de plazas de aparcamiento en el centro e invitar a los automóviles de los edificios colindantes.

“Esta es la esquina más cotizada del edificio”, explica Vázquez sobre la terraza de un dúplex desde la que sus propietarios podrán tomar las uvas la próxima noche vieja mirando el reloj de la Puerta del Sol. Desde Gran Vía 48, son las vistas de los tejados de Madrid que aparecen sin avisar al girar por un pasillo las que verdaderamente valen su peso en oro.

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