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El Plan del Júcar beneficia al ‘lobby’ del agua de Alicante según Compromís

La coalición asegura que los principales ganadores con el nuevo plan hidrológico son “los grandes regantes de la Mancha”

Jordi Vicedo, Joan Baldoví, Enric Morera y Joan Ponce, ayer en las Cortes Valencianas. Ampliar foto
Jordi Vicedo, Joan Baldoví, Enric Morera y Joan Ponce, ayer en las Cortes Valencianas.

Los principales ganadores con el nuevo plan hidrológico del Júcar son “los grandes regantes de la Mancha y María Dolores de Cospedal”, además de “el lobby del agua de Alicante”, aseguraron este viernes en rueda de prensa los diputados en Cortes Valencianas Enric Morera y Joan Ponce, el diputado en el Congreso Joan Baldoví y otros representantes de Compromís. Ponce explicó que se asignan más recursos de los disponibles a la Manchuela y otras zonas, de manera que se perpetua la sobreexplotación de acuíferos y con ello “se hace insostenible el consumo de agua”. El nuevo proyecto, añadieron, deja la puerta abierta a los trasvases, incluso “a cambiar la toma del trasvase Xúquer-Vinalopó hacia Antella o hacia Cortes”. De esa manera, argumentó se “rompe el único consenso alcanzado durante estos años y era que al Júcar no le sobra nada de agua y la que pueda sobrar se va desde el Assut de la Marquessa al final”, a tierras alicantinas.

Los “grandes perdedores” son La Ribera y la Albufera, denunciaron. Mientras a “Albacete, con 172.000 habitantes, se le da una concesión de agua” lamentó Baldoví, “la Ribera, con 270.000, no tendrá concesión alguna, sólo una permuta de agua”.

Recordaron que el agua de los municipios de la Ribera lleva tiempo contaminada con gran cantidad de nitratos, lo que genera gastos a sus habitantes en agua potable que el portavoz de Més Algemesí, Josep Bermúdez, cifró en 10 millones de euros anuales, 200 millones en 20 años. El alcalde de Corbera, Jordi Vicedo, vaticinó que los habitantes de la Ribera verán su factura multiplicarse “por 2,5 al tener que hacer frente a los costes derivados de convertir el agua contaminada en potable y apta para el consumo”. Los dirigentes de Compromís hacían estas afirmaciones poco antes de registrar una petición de comparecencia de la consejera Isabel Bonig para explicar la posición del Consell “en la defensa de los intereses hídricos de las comarcas valencianas ligadas al Júcar”, ante la nueva propuesta del plan de cuenca.

A la Albufera se le asignan 567 hectómetros cúbicos, “pero solo se justifican 74, el resto no se sabe de dónde vendrá”, criticaron. El portavoz Enric Morera, pesimista, resumió: “Si este plan sigue adelante, el Júcar acabará por ser una alcantarilla”. No solo está en juego el agua de calidad para el consumo de la Ribera, y “el futuro de la agricultura valenciana y de la Albufera”, también el “único río vivo que le queda” a la Comunidad Valenciana, dijo.