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tensión entre españa y gibraltar

Los controles en la verja de Gibraltar provocan colas de hasta dos horas

Las largas esperas son consecuencia del conflicto entre los pescadores españoles y el Peñón

Controles a la salida y entrada de la verja de Gibraltar. Ampliar foto
Controles a la salida y entrada de la verja de Gibraltar.

Cruzar la verja que separa Gibraltar de La Línea de la Concepción (Cádiz) ha vuelto a convertirse esta mañana en una auténtica odisea. Los conductores que desde uno y otro lado de la frontera se desplazan en ambas direcciones han soportado más de dos horas para salir del Peñón y casi una hora para entrar, dado el estricto control de documentación y revisión de los vehículos realizado por la Guardia Civil.

Con esta medida el Gobierno español responde a la actitud hostil que el Ejecutivo de la colonia británica ha mantenido con los pescadores de la flota artesanal de la zona, cuya pesca se ha visto afectada por el lanzamiento de 75 bloques de hierro y hormigón que les impide calar las artes de pesca. La tensión diplomática entre España y Reino Unido subió ayer de nivel al convocar el Foreign Office al embajador español, Ferderico Trillo, aunque finalmente acudió su número dos de la legación española, Ramón Gandarias.

Mientras, el Gobierno central ha avanzado un paquete de medidas que incluye una tasa de congestión a los vehículos que atraviesan La Línea con origen o destino en Gibraltar, y un plan de lucha contra el fraude fiscal que pasa por localizar a los casi 7.000 gibraltareños con residencia fiscal en el Peñón pero domicilio en España, informa Europa Press. "Las políticas contrarias a España tienen un coste", afirman fuentes gubernamentales.

"Los políticos deberían arreglar esto de otra manera (...) Así pagamos todos y el perjuicio es mucho para quienes vivimos en esta comarca y para los turistas que nos visitan estos días", se lamentaba Ana Belén Gracia, una zaragozana vecina de la zona que entró a Gibraltar a comprar tabaco a las 9.45 horas y aún esperaba en la cola a las 11.30. Esta mujer no entiende "de asuntos políticos", según narra, pero tiene claro que, “no merece la pena entrar a Gibraltar para pasar toda la mañana en el coche”. “Las represalias que las tomen en Madrid (...) Si nos pusiésemos todos de acuerdo y alzásemos la voz, nos escucharían, porque mientras tanto, da igual si son cinco o seis horas de espera. Nos toman a pitorreo”, concluye.

En la misma línea se quejaba Emilio Hermida, un gibraltareño que ha tenido que coger su coche para cruzar hacia España, a pesar de que suele evitar el automóvil cuando hay colas. Para este joven llanito, “las colas son muy largas” y por ello cree que “las autoridades españolas deberían ser más flexibles”. “La Guardia Civil tiene que hacer controles, pero no hasta este extremo”, insiste, a la vez que insta a los políticos “a hablar y abordar estos conflictos de otra manera, porque esto es un problema para todos”.

Kayron Mericeca, profesor en un colegio de Gibraltar, solo suele salir de la colonia británica los fines de semana, “para hacer compras y disfrutar del entorno”. Esta mañana, junto a otros tres amigos se disponía a cruzar hacia España, tras casi hora y media de espera. “No lo entiendo”, afirma. “He estado ocho años en Inglaterra y he vuelto a Gibraltar hace poco, por lo que no sabía de estas colas más que por lo que se decía en los medios”, relata antes de afirmar que, “al final del día, todos somos europeos y nosotros no tenemos nada contra España, como para que nos causen este perjuicio”.

Los gibraltareños han vuelto a ver hoy modificados sus hábitos de vida en el interior del Peñón, ya que, el colapso circulatorio en la aduana provoca retenciones en el tráfico interior de la Roca y esto obliga a desplazarse a pie para evitar los atascos.

Mientras, la Asociación Sociocultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar (Ascteg) prepara un escrito para remitírselo el próximo lunes al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, en el que le piden el fin de las retenciones en la verja. El documento cuenta con el apoyo de todos los partidos políticos de La Línea, a excepción del Partido Popular.