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El tacógrafo, clave para conocer si hubo fallo humano

La "caja negra de los trenes" dará información relativa a fallos o velocidad excesiva

El aparato ya está en poder del juez

El contenido del tacógrafo —la caja negra de los trenes—, que ya está en poder del juez, será la clave para determinar cuál ha sido la causa del accidente ferroviario en las cercanías de Santiago de Compostela, una ciudad de 95.000 habitantes que ayer quedó teñida por la tragedia.

Según explica el Ministerio de Fomento en su página web, un tacógrafo es “un aparato de control que se instala a bordo de ciertos vehículos de carretera, para indicar y registrar de manera automática o semiautomática, los datos relativos a los kilómetros recorridos y a la velocidad de los vehículos, así como los tiempos de actividad y descanso de sus conductores”.

La unidad de vehículo de un tacógrafo digital registra la información relativa a la actividad de los conductores. ampliar foto
La unidad de vehículo de un tacógrafo digital registra la información relativa a la actividad de los conductores. ministerio de fomento

Este aparato lo componen un sensor y una unidad de vehículo. El primero, instalado en la caja de cambios, permite registrar las velocidades y distancias recorridas por un vehículo mediante el envío de una señal. Mientras, la unidad de vehículo es la que controla todo el sistema. Registra, entre otras, la información sobre la actividad de los conductores durante el último año y almacena, lo que será clave para la investigación de las causas del accidente, “información relativa a fallos, intentos de manipulación del sistema, velocidad excesiva, calibración...”. Además, permite saber cómo y cuándo se ha accedido a dicha información, ya sea por parte de un inspector o los Cuerpos de Seguridad del Estado.

Un empleado de Renfe que prefiere mantener el anonimato explica que será con el análisis del tacógrafo lo que determinará si el fallo ha sido humano o técnico. “En las vías se instalan unas balizas con captadores que transmiten información al tren sobre la velocidad adecuada en cada tramo. También envían información que hace que se regulen las señales”, explica. Según este trabajador, que las balizas fallen es prácticamente imposible. “En última instancia, aunque fallen las señales y en la remota posibilidad de que lo hicieran las balizas, el maquinista es quien regula la velocidad del tren”, sostiene.

Sensor de un tacógrafo digital. ampliar foto
Sensor de un tacógrafo digital. ministerio de fomento

El secretario general del sindicato de maquinistas (Semaf), Juan Jesús García Fraile, ha asegurado en declaraciones a Efe que el accidente tuvo que deberse “a una suma de circunstancias”. “No sabemos qué ha podido pasar, pero teóricamente es más de una cosa, una suma de circunstancias”, ha expresado.

Según explicaron ayer a EL PAÍS fuentes de la investigación, el conductor aseguró que el tren había tomado la curva donde se produjo el siniestro a 190 kilómetros por hora, el doble de la velocidad permitida en ese tramo.

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