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El presidente pide que la venta de NCG incluya mantener la obra social

El presidente promete constituir “en los próximos meses” el patronato que reclaman los gestores de la fundación para no quebrar

Alberto Núñez Feijóo comparecerá mañana en la comisión de investigación de las cajas para explicar las decisiones que tomó en 2010 para fusionar Caixa Galicia y Caixanova, una operación que ha terminado con la desaparición de estas entidades, su conversión en un banco nacionalizado y una obra social en la cuerda floja. Todas las actividades sociales y culturales de las antiguas cajas dependen ahora de la Fundación Novacaixagalicia, que sobrevive de momento con sus ahorros y que reclama que la Xunta nombre un patronato para recibir fondos estables que eviten su quiebra. El presidente de la Xunta se ha tomado con calma esta mañana el clamor de urgencia que lanzaron los gestores de la fundación en la comisión parlamentaria de ayer, unas demandas dirigidas al Gobierno gallego que incluyen la necesidad de proteger el valioso patrimonio artístico de las cajas. Feijóo responde que el patronato se constituirá “en los próximos meses” y niega que el tesoro cultural que perteneció a las cajas esté en peligro.

“El patrimonio de la obra social no se puede enajenar, eso solo podría decidirlo el patronato”, sostiene el presidente. Los gestores de la Fundación Novacaixagalicia afirman, sin embargo, que hay una parte de ese tesoro, en concreto la colección de arte de Caixa Galicia, que pertenece ya a Novagalicia Banco, una entidad cuya venta prepara el Gobierno. Respecto a la declaración de Bien Interés Cultural para todas las posesiones culturales de las antiguas cajas que reclama el BNG para evitar que salga de Galicia y que apoyan el resto de partidos y responsables de la fundación, Feijóo replica que esa decisión no está en su mano, sino en la de su conselleiro de Cultura, Jesús Vázquez.

Feijóo ha dicho esta mañana que no se puede “dejar caer” la obra social, de la que dependen en Galicia miles de personas, por lo que propone que el FROB, fondo público propietario ahora de NCG, condicione la venta de la entidad a que el comprador se comprometa a mantener esas actividades e infraestructuras que dependen ahora de la fundación. El presidente ha presumido de que entre los inversores "hay más interés" por la entidad gallega que por otras nacionalizadas por "su mejor evolución" y ha destacado que la fracasada fusión que él impulsó logró evitar que "las cajas se diluyeran en otros territorios".

El presidente realizó estas declaraciones tras la reunión semanal de su gobierno, en la que él y sus conselleiros analizaron un informe en el que se asegura que los recortes en la Xunta que se aplican desde que el PP llegó al poder en 2009 cumplen la inmensa mayoría de las recomendaciones que acaba de realizar el Gobierno central a las autonomías para reformar la Administración pública. En relación con estas reducciones, Feijóo sí dejo claro que se opone a suprimir instituciones como el Consello de Contas o el Valedor do Pobo, como propone el Gobierno central, porque son entes "fiscalizadores del Gobierno" gallego que están recogidos en el Estatuto de Autonomía de Galicia. Lo que sí apoya es "seguir reduciendo" los costes de su mantenimiento.