Botella vende al 50% parte de un lote de cuadros que costó cuatro millones

La alcaldesa califica de “ornamentales” pinturas de Tàpies, Chillida o Miró que se adquirieron, dijo, "para decorar despachos"

Ana Botella (a la izquierda) interviene en el pasado pleno ante Jaime Lissavetzky (abajo, a la derecha) y Ángel Pérez.
Ana Botella (a la izquierda) interviene en el pasado pleno ante Jaime Lissavetzky (abajo, a la derecha) y Ángel Pérez.GORKA LEJARCEGI

El Ayuntamiento de Madrid compró 209 obras de arte contemporáneo en 1994 como parte del equipamiento del recién construido Palacio de Congresos del Campo de las Naciones. Pagó por ellas 4,2 millones de euros, lo que equivaldría a una tercera parte del presupuesto de construcción de los túneles de Conde de Casal o de la República Dominicana, abiertos en aquellas fechas. Perola alcaldesa, Ana Botella, ha vendido este mes parte de ese patrimonio a la mitad de lo que costó. Ha obtenido 322.500 euros por las 26 obras que logró adjudicar en la subasta de 51. En su momento, costaron 682.200 euros. Botella defendió ayer que los cuadros sólo tienen “valor ornamental” y que fueron adquiridos como decoración, pese a ser obras de Manuel Millares, Joan Miró, Eduardo Chillida o Antonio Tàpies.

En el momento de su adquisición, era alcalde José María Álvarez del Manzano (1991-2003), que ahora es presidente de Ifema. El edil de Hacienda era Fernando López Amor, ahora diputado y antes director de RTVE. Tanto ellos como Botella son dl PP, que lleva 22 años al frente de la capital.

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En el listado de obras adquiridas en 1994, al que ha tenido acceso EL PAÍS, figuran también Eduardo Arroyo, Pablo Gargallo, José Guerrero, Lucio Muñoz y José Manuel Broto, entre otros.

Madridec, la empresa municipal que gestiona el Palacio Municipal de Congresos, inició el 1 de abril el procedimiento para subastar parte de esa colección, en concreto 52 obras que, finalmente, se quedaron en 51 por las dudas sobre la propiedad de una de ellas (podría pertenecer al Ayuntamiento, lo que impediría su venta por la empresa municipal).

Pero tras hacerse pública la operación, a principios de junio, Botella ordenó paralizarla, según dijo, para preservar el patrimonio artístico de los madrileños. Ayer aseguró, sin embargo, que los cuadros vendidos no pueden considerarse como tales. Fuentes de Madridec alegan que la orden se debió a las dudas sobre la propiedad. En todo caso, la paralización apenas duró unas horas.

La operación se reanudó y el 11 y 12 de junio se realizó la subasta en la casa Ansorena. Se vendieron 26 de los 51 cuadros. El precio total de salida de esas 26 obras fue 344.200 euros. El precio de adjudicación fue 381.112 euros. Restada la comisión de Ansorena (9%) y el impuesto de la Ley de Propiedad Intelectual, el Ayuntamiento recibió 322.500 euros. En 1994, esas 26 obras le costaron 682.200 euros. El doble.

Botella consideró ayer “ajustado a derecho” que Madridec “haga lo que considere con esos activos improductivos”, que “estaban en espacios poco frecuentados por clientes y precisaban de cuantiosas inversiones en mantenimiento”. “Su adquisición no se ajustó a criterios museísticos, sino ornamentales”, para “decorar despachos o zonas de paso”, dijo.

No es el objeto de Madridec dedicarse a las obras de arte”, concluyó su intervención Botella ante el pleno para responder a las preguntas de socialistas e IU.

Madridec se dedica a organizar eventos en sus instalaciones (Palacio de Congresos, Caja Mágica, Madrid Arena, etcétera), pero su gestión en los años como alcalde del ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (2003-11), la llevó a la quiebra. El propio Ayuntamiento admite ahora que se usó la empresa políticamente

Botella la disolverá antes de que acabe el año. La venta de los cuadros se enmarca, pues, en este proceso de liquidación. La empresa arrastra una deuda de 304 millones y tiene 60 trabajadores, tras un expediente de regulación de empleo con 25 despidos.

En abril, vendió el edificio Apot, en Campo de las Naciones, por 42,5 millones de euros. El presidente de la empresa y ex delegado municipal de Las Artes, Fernando Villalonga, defendió la enajenación de las obras de arte hace unos días: “No entiendo que nadie se escandalice por vender un edificio, pero sí por un cuadro”.

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