Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La crisis económica fuerza a los arquitectos catalanes a internacionalizarse

Los metros cuadrados visados caen de 30,6 a 2,4 millones en solo seis años

La crisis económica ha sumido a los arquitectos —10.000 en toda Cataluña— en una situación nunca vista. Han pasado de dos décadas expansivas, al ritmo del mercado inmobiliario y los desarrollos urbanísticos, a no tener apenas proyectos que visar, ni privados ni públicos, ya que la contracción de la contratación de las Administraciones es casi total. En el caso de Barcelona, por ejemplo, el Ayuntamiento apenas ha convocado concursos —se pueden contar casi con los dedos de una mano— y opta por el encargo directo —lo que despierta no pocas suspicacias— para las obras de menor cuantía.

Las cifras de los visados del Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) son las que mejor lo expresan. En 2006, por ejemplo, visaron 30,6 millones de metros cuadrados —de todo tipo de obras— y el año pasado fueron 2,4. La proporción en las viviendas nuevas es similar: en 2006 se visaron 177.000 y en 2012 no llegaron ni a 4.000.

Con ese panorama interior —el mismo que en el resto de España— los arquitectos han iniciado un proceso de internacionalización, básicamente hacia los países de América Latina, preferentemente México, Brasil y Argentina; pero también hacia la Europa del Este y países del Mediterráneo. Procesos con bastantes incertidumbres desde cuestiones jurídicas, de normativas, de culturas, hasta de honorarios profesionales. El COAC puso en marcha hace tres años programas de acompañamiento y/o asesoramiento. Y en enero, implantó el Pla Impulsa con una formación específica para los procesos de internacionalización. Dentro de esa iniciativa, el COAC convocó plazas para una red de arquitectos corresponsales y se seleccionaron 16 en países tan distintos como Nigeria, Brasil, Ecuador, Bosnia, Marruecos, Polonia y China, entre otros.

Los profesionales en el extranjero deben asociarse con despachos locales

“Barcelona tiene la suerte de que es una referencia tanto por sus escuelas de arquitectura como por el propio desarrollo de la ciudad y de su espacio público”, explica Luís Comerón, decano del COAC. Considera que la internacionalización hacia países de Latinoamérica puede suponer oportunidades: “allí están en una fuerte expansión, parecida a la que tuvimos aquí hace dos décadas”.

Además de internacionalizarse, otras vías de futuro de los arquitectos hoy día pasan por la especialización en el diseño y el liderazgo en la gestión de empresas, tengan que ver o no con la arquitectura. Al menos así lo ven desde el COAC.

No solo los grandes estudios de arquitectura —tipo B720, Alonso-Balaguer o EMBT, por citar algunos— con estructuras importantes están intentando trabajar en el extranjero. Hay muchos estudios que se presentan a concursos internacionales y para algunos arquitectos jóvenes, esa ha sido la única vía que han encontrado para trabajar, aunque con mucho esfuerzo y un grado de incertidumbre notable. Estas son algunas experiencias:

Juan Francisco Arribas. Estudio Aquidos. Marruecos. Arribas, es, además, uno de los corresponsales del COAC en Marruecos para que haga de nexo con otros arquitectos que intenten trabajar en ese país. Licenciado en 2004, en enero de 2009 de la mano de promotores hizo una prospección de mercado y realizó un primer proyecto por encargo de un promotor catalán en Casablanca. Trabaja asociado con un arquitecto marroquí porque no puede firmar proyectos, algo que ocurre en la mayoría de los países. Cuatro años después, ha construido un restaurante, viviendas, una nave industrial y ahora tiene en cartera un proyecto hotelero. Con 35 años reconoce que es difícil y que hay cosas, como los honorarios —no más allá del 5% de presupuestos bajos—, que no tienen nada que ver con el nivel de España. “Cuesta entrar en el mercado, la ventaja es que la arquitectura de las escuelas de Barcelona está muy bien considerada”.

Conocer las normativas y particularidades de cada país, primera etapa

Josep Llinás. Autor de la biblioteca de la plaza de Lesseps, del conjunto de equipamientos de Fort Pienc en el Eixample de Barcelona, o el Instituto de Microcirugía Ocular (IMU); ahora está enfrascado en diseñar un conjunto de equipamientos —mercado, biblioteca, guardería y cines— en Itzapalapa. Es una delegación —distrito en términos españoles— de dos millones de habitantes en México DF. En medio de un mar de casas de autoconstrucción —el nivel socioeconómico es bajo— y en la ladera de un cerro han reservado un solar equivalente a dos manzanas del Eixample. “Estamos en el proyecto básico y en julio se hará la presentación formal”, explica Llinás que ha viajado varias veces a Itzapalapa donde trabaja con un arquitecto local porque no puede firmar el proyecto. “Es complejo porque falta una estructura administrativa ágil y hacer un estudio topográfico, por ejemplo, se demora de forma exagerada. Pero resulta apasionante porque ahora intentan dignificar el espacio público y demandan equipamientos que no tienen”.

Jaime Font. Estudio D311. Este arquitecto es, además, director del área de internacionalización de la Escuela de Arquitectura de La Salle. Su despacho se presentó al concurso Europan —de urbanismo internacional— y lo ganó con un proyecto de un complejo de equipamientos, comercios y vivienda para Dubrovnic, una de las ciudades turísticas más importantes del mar Adriático. El concurso lo ganaron en 2012. “Llevamos un año con reuniones porque se trata de un proyecto estratégico para la ciudad —de unos 100 millones de euros— y hay que tratarlo a nivel público con el Ayuntamiento pero también con el inversor”, explica. Por su experiencia, uno de los pasos imprescindibles antes de dar el paso en la internacionalización es estudiar bien el país, especialmente por cuestiones jurídicas. En su caso, sigue trabajando desde Barcelona aunque con constantes viajes.

Estudio Batlle i Roig. Participó en uno de los cursos de internacionalización del COAC donde uno de los objetivos es ayudar a que los profesionales centren cuál es su especialización. “Nosotros hemos optado por presentarnos a concursos de países europeos por una cuestión cultural y porque funcionan bien. Se trabaja asociado con otro arquitecto o ingenierías locales”, explica la arquitecta Elena Puigmal. Se presentaron a un concurso internacional para el diseño de la exposición aeronáutica que se desarrollará en Toulouse en 2016. Se trata de un programa doble: el del pabellón que acogerá la exposición —que realizará el arquitecto holandés Rem Koolhass— y el del parque que es el encargo en el que ya están trabajando en Batlle i Roig.