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Imputado un director de CatalunyaCaixa por estafa en la venta de deuda subordinada

“Dije que no quería ningún riesgo, sino algo seguro”, dice la jubilada afectada

“Cada vez que pienso que me pueden volar 60.000 euros, me pongo de los nervios”. Elvira R., jubilada de 67 años, ve peligrar los ahorros que ha cosechado a lo largo de una vida como administrativa en Barcelona. La causa de su desasosiego es una correosa inversión en deuda subordinada, uno de los polémicos productos de riesgo que las entidades bancarias colocaron a los ciudadanos en la época de bonanza. El año pasado, Elvira supo que no podría disponer de su dinero y, ante la falta de alternativas, se querelló contra CatalunyaCaixa por estafa.

El titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona, Francisco González Maíllo, mantiene imputado al director de la sucursal que le ofreció el producto, Ferran L. La querella relata que Elvira solo pretendía poner a salvo sus ahorros en un depósito fijo, y que en ningún caso buscaba un producto “maravilloso” que le ofreciera mayor interés. “Le dije que no quería ningún riesgo, que quería algo seguro. Me contestó que la deuda subordinada la tenía también su familia y que no me preocupara, que ellos cuidaban a sus clientes. Me lo juró”, lamenta la afectada.

En su declaración como imputado ante el juez por un presunto delito de estafa, Ferran L. afirmó que la mujer conocía “los riesgos” de la inversión y negó que quisiera un plazo fijo. El empleado también subrayó que no recibió ningún tipo de incentivo de la empresa por vender ese producto. Su defensa ha pedido que se archive el caso. Pero la mujer rechaza de plano sus argumentos. Dice que ha trabajado 40 años como administrativa, “organizando pedidos”, pero que no tiene conocimiento alguno sobre el mundo financiero. “Siempre he sido buena clienta, no les he dado ningún problema. Me fiaba de ellos”.

En mayo de 2011, la mujer compró, sin saberlo y por consejo del director de la oficina, un paquete de obligaciones de deuda subordinada por 60.982 euros, recoge la querella, elaborada por la abogada Silvia Iribarne. Al año siguiente, acudió a renovarlo, pero el imputado le dijo que no podía disponer del dinero hasta 2018. “Me quedé de piedra”. Indignada, retiró el resto del dinero que tenía en un plazo fijo de CatalunyaCaixa, pese a que le supuso una penalización de más de 1.000 euros.

La orden de compra, incluida en la querella, recoge las principales características de la deuda subordinada. Se trata de un producto “agresivo” destinado a “inversores” que están “dispuestos a asumir una disminución a corto plazo de la inversión y mayores volatilidades”.

Elvira lamenta que la entidad no le haya ofrecido más alternativas que canjear la deuda subordinada por acciones, lo que motivó la querella. “He tenido que criar sola a mis tres hijos toda la vida. Vivo de alquiler, y ahora que ya empezaba a estar tranquila y podía pensar en comprarme un piso para mí, me encuentro con esto”.