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La materia de Religión enfrenta a Kristau Eskola con el Consejo Escolar

El órgano educativo propone que la asignatura se imparta fuera del horario lectivo

La polémica está servida. El informe que ayer presentó el Consejo Escolar de Euskadi propone eliminar la materia de Religión e impartirla fuera del horario obligatorio, algo que, según expresó su directora, María Luisa García Gurrutxaga, ha sido "consensuado" entre todos los integrantes del consejo, incluyendo, según preciso, el voto afirmativo de Kristau Eskola.

No obstante, fue la propia asociación civil, en la que se integran 137 centros de enseñanza del País Vasco, quien salió a rechazar la propuesta lanzada por el órgano educativo y sobre todo, a desmentir las afirmaciones que su máxima responsable había lanzado durante la presentación del documento. La asociación religiosa consideró "injusto" que se le atribuya un "apoyo que nunca ha manifestado" en torno a la supresión de la materia religiosa, a la par que aclaró no estar "en absoluto de acuerdo" con la medida, no vinculante, que plantea el Consejo Escolar de Euskadi.

La organización que preside Gurrutxaga, es consciente de la "controversia creciente" que rodea a la materia, hoy por hoy cursada en torno por el 10 % del alumnado vasco. Eso, sumado a que el resto de los escolares tienen que cursar una asignatura que no está incluida en el currículum oficial y que el tiempo escolar es "escaso", ha llevado a la organización educativa a considerar la decisión, aún a sabiendas de que la propuesta contraviene a las normas actuales. No obstante, la presidenta del consejo se escudó en que "algunos centros de secundaria" ya lo están haciendo para justificar su decisión.

Oposición a la LOMCE

La futura Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que plantea el gobierno central también despierta ciertas reticencias en el órgano vasco. La presidenta del consejo, que se mostró contenta por la "muy buna salud" que goza la educación en el País Vasco, aseguró que la futura ley contiene aspectos "muy preocupantes" porque pretende trabajar "indicadores negativos de la educación española", que difieren de los que tiene Euskadi. De hecho, hizo un llamamiento a los partidos vascos para que "planten cara y argumente suficiente" durante su tramitación parlamentaria para que se cambie lo redactado en el anteproyecto de la nueva ley.