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La Guardia Civil pone fin al encierro de preferentistas en O Rosal

El alcalde asegura que, tras medio año de encierro, la situación se estaba haciendo "insostenible"

El próximo lunes se cumplirían seis meses del encierro de los afectados por las preferentes de O Rosal en las dependencias municipales, pero la cifra redonda no se alcanzará tras el desalojo ayer por la mañana de las dos personas que participaban el turno de noche. La Guardia Civil entró en el Ayuntamiento y los puso fuera a petición del alcalde del PP, Jesús Fernández Portela, que alega que la suspensión reiterada de los plenos impedía aprobar las cuentas y ponía en peligro la financiación municipal para el año próximo. “Se ha quitado la careta, nunca nos ha apoyado”, lamenta el portavoz de la plataforma, Xulio Vicente.

El regidor dice que la plataforma de O Rosal, foco principal del problema de los preferentistas desde su estallido, a principios del año pasado, reúne a 40 personas y asegura que la mitad han cobrado todo o parte de sus ahorros. “Pero ellos quieren que se les devuelva todo a todos los del Val Miñor y yo no puedo hacerme cargo de eso”. El portavoz de los perjudicados dice que la parálisis no era tal. “Llevábamos tres meses de paz social, porque se había empezado a llamar a gente para el arbitraje. El cierre era simbólico, se impedían los plenos pero no las comisiones del Gobierno. Ahora será peor, vamos a pitar todos los días”, avisa.

Tras la expulsión —solo dos personas participaban en el turno de noche— unas 60 personas se acercaron a protestar al consistorio, pero no lograron entrar. Vicente critica la actitud de la edil Mari Carmen Alonso: “Nos hizo una peineta y nos mandó a tomar por culo”. El alcalde dice que no le consta: “No lo sé, yo fui el último en salir”.

 

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