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Plan de Barcelona para asegurar la comida de los niños en verano

El Ayuntamiento asegura que ampliará la partida de emergencias sociales si es necesario

Alumnos en un comedor escolar.
Alumnos en un comedor escolar.

No se sabe cuántos, pero con una pobreza infantil que supera el 26% en Cataluña, hay niños que corren el riesgo de no alimentarse en condiciones el próximo verano, cuando durante las vacaciones dejen de almorzar en la escuela. Para evitarlo, el Ayuntamiento de Barcelona está poniendo en contacto con los directores de las escuelas de la ciudad por carta con el objetivo de detectar posibles casos en los que tengan que intervenir los servicios sociales. Lo anunció ayer la teniente de Alcalde Maite Fandos, que se aventuró a asegurar que el consistorio "garantizará" que ningún niño de la ciudad estará mal alimentado durante los meses de julio y agosto.

El plan no está cuantificado económicamente, porque depende de las necesidades que acabe habiendo, pero la teniente de alcalde recordó que hay una partida de 3,6 millones para emergencias sociales y que si es preciso se ampliará. Si es necesario, añadió, también se dotarán de más medios las 40 oficinas de servicios sociales que hay en la ciudad. "Se activarán los recursos necesarios", aseguró. Sobre qué tipo de ayuda recibirán los menores que lo necesiten, respondió que "básicamente se dará dinero".

Actualmente, los servicios sociales del Ayuntamiento atienden a 12.000 niños de la ciudad en varios aspectos, tanto a ellos individualmente como a sus familias. Durante este curso, ya se preguntó a 249 directores de escuelas de primaria e institutos de la ciudad sobre las necesidades de sus alumnos. Los directores sugirieron valorar a 2.865 niños, "de los que resultó que el 61% ya tenían expediente abierto en los servicios sociales", valoró Fandos como muestra que la prevención funciona. "Lo complicado no es la atención, es la detección", defendió.

La responsable municipal asegura que hasta la fecha no se han detectado casos de "alimentación deficiente" en la ciudad. "Es muy difícil que se nos escapen casos, porque también controlamos el absentismo escolar", aseguró la concejal responsable de Infancia, Irma Rognoni.

Con todo, las entidades aseguran que sí hay menores mal alimentados en Barcelona. El presidente de la Federación de Entidades de Atención a la Infancia y  Adolescencia (Fedaia), Jaume Clupés, dice que "cualquier iniciativa es bienvenida", pero matiza que "está por ver qué impacto tendrá". Clupés precisa que no hay datos cuantitativos del tema, pero sí que las entidades de la federación que trabajan en la calle detectan casos de mala alimentación que hace dos años eran impensables y están modificando programas.

Por ejemplo, la merienda ha pasado de ser una oferta de los centros para trabajar hábitos, a convertirse en un aporte alimenticio básico pensando en que muchos niños no comerán nada más hasta el día siguiente. También el Ayuntamiento lo subrayó ayer y explicó que en los casals de verano se incrementará el aporte de fruta y proteína en las meriendas, un plan que se mantendrá en los centros abiertos el próximo curso. Desde Fedaia, Clupés añade otro elemento de reflexión: "Con el paro que hay no se puede negar la realidad, comer o no comer es la punta del iceberg de otras carencias: vivienda, vestir...".