Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sant Jordi se enfunda la estelada

El independentismo se hace notar en el primer Sant Jordi tras la Diada soberanista

Bandera y lema independentista en la plaza de Catalunya de Barcelona. Ampliar foto
Bandera y lema independentista en la plaza de Catalunya de Barcelona.

Sant Jordi es siempre la fiesta del libro, la rosa, y cualquier negocio que se precie. Un paseo por La Rambla da fe de ello: se encuentran desde agrupaciones escoltas hasta una asociación de protección de galgos intentando recaudar algo para la causa. Pero si en este Sant Jordi un colectivo ha destacado por su presencia en las calles es el de las entidades independentistas. En todas las manzanas, un puesto; en los balcones, 'estelades'; y en los estantes, variadas novedades que intentan explicar el auge del independentismo.

El de ayer era el primer Sant Jordi después de la Diada más soberanista, la que el pasado 11 de septiembre llevó a 1,5 millones de personas a la calle. La entidad organizadora, la Asamblea Nacional Catalana, hizo notar su presencia con varios puestos en los núcleos principales. Pocos libros, pero productos con símbolos independentistas en todas partes. Las rosas de la ANC, en vez de ir adornadas con la tradicional senyera, llevaban la estelada dibujada en el envoltorio. También había folletos informativos, chapas de variada índole reivindicativa, el llamado cava de la independencia y hasta un kit de supervivencia con varios productos afectos a la causa, en los que brillaba la bebida energética independentista, Desperta Ferro.

La Asambea Nacional Catalana desplegó una enorme pancarta en Plaza Cataluña

La ANC desplegó una pancarta gigante, de 150 metros cuadrados, que colocó en su estante central, en plaza de Cataluña, con el lema Catalonia, Europe's next state (Cataluña, próximo Estado de Europa). Según la ANC, el enorme cartel tenía la finalidad de explicar a los turistas que visitaban ayer Barcelona —bastante tenían ya con orientarse entre el gentío— “la voluntad de los catalanes de conseguir un Estado propio”. La ANC también celebró un “brindis por la independencia” en la que su presidenta, Carme Forcadell, aprovechó para mandar un recado al presidente de la Generalitat, Artur Mas: “El país está encarando la recta final del proceso hacia la independencia. Se tienen que hacer las cosas muy bien para culminar el camino”.

Más allá del buscado protagonismo de entidades y partidos, cuyos líderes se dejaron ver en los estantes sometidos al besamanos habitual, el independentismo se prodigó entre los títulos de no ficción. Una oferta variada y para todos los gustos que tuvo buena respuesta de público. Entre los más vendidos, aparecieron el ensayo del periodista Jaume Barberà, S'ha acabat el bròquil (ediciones B) donde el autor plasma sus reflexiones sobre varios temas, entre ellos la independencia. Más focalizado en el soberanismo es otro de los títulos que se encaramó en lo más alto de la lista de más vendidos, Desmuntant la caverna, (Angle) de Jofre Llombart. El periodista aporta en su primer libro argumentos frente a las afirmaciones que los políticos centralistas aportan contra la independencia de Cataluña.

Los libros sobre la secesión coparon las estanterías de no ficción

“Hay interés en conocer nuestra realidad”, explicaba a pie de parada Albert Pont, autor de Delenda est Hispania otra de las obras que trata de aportar argumentos al debate independentista. “Un tocho” (así lo define el autor) que llegó a Sant Jordi con 25 semanas entre los más vendidos. Pont destacaba el auge de autores independentistas, pero, confiando en el éxito del proceso soberanista, apuntaba: “El negocio se está acabando”. También confiada parecía, unos puestos más atrás, la presidenta de Ómnium. “Todo el mundo pregunta: ¿Saldremos de ésta? Y con ello quieren decir que quieren la independencia”, narraba, esperando algún lector para firmar su libro, La fam i l'orgull: un país que s'ha aixecat. Casals esperaba que el auge soberanista de este Sant Jordi tenga efecto en el proceso independentista.

El tiempo dirá si el imaginario independetista logra cambiar la leyenda y Sant Jordi, después de matar al dragón y salvar a la princesa, se enfundó una estelada.