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División en CiU sobre si se debe dar prioridad a la consulta o al pacto fiscal

Duran Lleida insiste en que posponer la votación sobre la soberanía no sería “ninguna herejía”

Josep Antoni Duran Lleida.
Josep Antoni Duran Lleida.

La unidad de Convergència i Unió en torno a consulta sobre la independencia de Cataluña se resquebraja cada día que pasa. No es que sus dirigentes duden de la idoneidad de una iniciativa que figuraba en su programa electoral y que tuvo un notable apoyo de los votantes catalanes. La división se centra en estos momentos en el ritmo del proceso y, especialmente, en la fijación de prioridades. Artur Mas y su núcleo más fiel siguen incidiendo en que la consulta debe celebrarse en 2014 como pactaron con Esquerra Republicana, mientras que Unió Democràtica y los sectores menos soberanistas de Convergència piden priorizar una nueva financiación para la Generalitat aprovechando la renegociación general del sistema que ha puesto en marcha el Gobierno. El líder de Unió, Josep Antoni Duran, volvió a alinearse ayer con este segundo grupo al recordar que el pacto entre CiU y ERC prevé que se pueda retrasar la consulta si así lo recomiendan los condicionantes políticos. “Plantear esto no supone ninguna herejía”, dijo.

La posición crítica de Duran con la fijación de una fecha para la consulta es conocida, pero ayer quiso dejarlo claro durante un encuentro con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en Bruselas. El democristiano validó con sus palabras las posiciones del consejero catalán de Justicia y hombre próximo a Artur Mas, Germà Gordó, quien dijo que no ve posible una consulta de independencia sin acuerdo con el Gobierno central. Duran pidió  "entender" la necesidad de diálogo con el Gobierno central. “Tenemos que hacer la consulta. Es nuestro compromiso pero debemos saber qué marco se establece y qué limitaciones tiene”, explicó el líder de UDC, quien dejó la posibilidad abierta de retrasar la consulta hasta el final de la legislatura catalana, eso es 2016.

Los moderados de CiU piden resituar el objetivo a corto plazo en el pacto fiscal

Los movimientos internos en CiU apuntan a una creciente incomodidad por la forma en que la consulta está monopolizando la acción de gobierno en un momento en que la Generalitat se encuentra al borde del impago y sin Presupuestos para 2013. En este contexto, Unió y algunos dirigentes de CDC apuestan porque la Generalitat libre una batalla sin cuartel para mejorar el sistema de financiación actual. Saben que no conseguirán el pacto fiscal que Mas pedía la pasada legislatura, pero entienden que se podría conseguir una mejora sustancial en un momento en que el Gobierno central da muestras de querer dialogar.

En Unió hay especial malestar porque el consejero catalán de finanzas, el convergente Andreu Mas-Colell, ha transmitido el mensaje de que no piensa liderar la negociación de la nueva financiación autonómica. “Sería la primera vez que Cataluña no lidera un proceso de este tipo”, destaca con preocupación un alto dirigente de Unió.

El sector moderado de Convergència, que se refleja en la figura de Germà Gordó y del consejero de Territorio, Santi Vila, también espera que Artur Mas sepa aprovechar en beneficio propio el ligero cambio de actitud del Gobierno del PP. Mantienen que la consulta debe poderse realizar y que la mejora de la financiación no debe ser moneda de cambio para evitar esa votación, pero tampoco quieren que se fíe todo a la consulta. “Hay que ser realistas, las finanzas están como están y se tiene que priorizar salir del agujero”.

Todos los sectores exigen a Rajoy que respete la inmersión escolar en catalán

Los últimos movimientos de Artur Mas hacen pensar a estos sectores moderados que quiere atender parte de sus demandas. Tras reunirse con Mariano Rajoy el mes pasado, Mas ha redoblado las llamadas al diálogo con el Gobierno, cuyo primer fruto debería ser a muy corto plazo la flexibilización del objetivo de déficit catalán. El diálogo con el Ejecutivo central se ha restablecido, pero cada uno sigue dentro de su papel. Mas insiste en que no rechazaría el pacto fiscal o una mejora del sistema de financiación si este cae “como fruta madura”, pero al mismo tiempo pide que esto se enmarque en una operación más amplia que incluya también el pacto fiscal.

En lo que no hay divisiones en CiU es en lo referente a la lengua. Tanto el entorno de Mas como Unió Democràtica aseguran que el Gobierno tiene que garantizar asuntos como la inmersión escolar en catalán si aspira a un diálogo fluido con la Generalitat.

Duran y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, ayer en Bruselas. / tashana batista (efe)

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