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CiU y PP volverán a votar juntos para evitar que se prohíba el ‘fracking’ por ley

El resto de grupos se une para pedir una comisión de estudio de los permisos

El polémico fracking, el nombre con el que se conoce la extracción de gas no convencional mediante la fractura de las rocas del subsuelo, llegará al Parlament. Seguramente en el pleno que se celebrará el próximo 10 de abril, cuando se discutirán dos iniciativas. La primera será la creación de una comisión de estudio de los permisos de prospección y explotación de hidrocarburos a través de ese método. La segunda, una proposición de ley en la que se pide que se prohíba esa actividad.

A pesar de que ERC es el socio parlamentario de Artur Mas en esta legislatura, es muy probable que en esas dos votaciones vuelva a visualizarse la alianza con el PP que caracterizó el primer mandato del presidente de la Generalitat. Al menos eso se deduce de la reunión de la Mesa de la cámara celebrada ayer, en la que nacionalistas y populares presentaron enmiendas a las proposiciones de ley para prohibir el fracking. CiU y PP suman 69 diputados, uno más de la mayoría absoluta requerida para que prospere la prohibición y para impedir la creación de la comisión de estudios que reclaman ERC, PSC, Iniciativa-Esquera Unida, Ciutadans y la CUP. El Gobierno de Mariano Rajoy es un firme defensor del fracking y está tramitando un proyecto de ley que le dé cobertura legal.

Dos solicitudes, pendientes de buscar gas en 166.324 hectáreas

La proposición de ley impulsada por ICV pide que se prohíba la prospección, exploración, investigación o explotación de hidrocarburos a través del fracking y que se considere una actividad al margen de la ley en toda Cataluña. Los ecosocialistas consideran que esta técnica puede provocar perjuicios significativos para el medio ambiente y que el Parlamento Europeo ha alertado de los riesgos que comporta. En Francia, Bulgaria y varias regiones de Alemania está prohibido.

El fracking consiste en realizar una perforación vertical que puede alcanzar los tres mil metros y posteriormente en horizontal por dentro la pizarra donde se localizan los hidrocarburos —gas o petróleo— a través de explosivos que provocan pequeñas fracturas. A partir de ahí se inyectan por etapas miles de agua a mucha presión mezcladas con arenas y aditivos que provocan la fractura de la roca y libera el gas que retorna a la superficie junto con el resto de compuestos, en cantidades que oscilan entre el 15 y el 80% del fluido inyectado.

Entre los aditivos químicos empleados está el benceno y el cianuro, algunos de ellos cancerígenos, según la proposición de ley de ICV.

En la actualidad, está pendiente de resolverse definitivamente la petición de dos permisos de investigación de hidrocarburos en Cataluña. Se denominan Darwin y Leonardo y afectan a una superficie de 89.683 y 76.641 hectáreas, respectivamente y afectan a decenas de municipios de las comarcas de Osona, Ripollés, La Garrotxa, Berguedà y Segarra. A esas dos peticiones de concesión ha de sumarse otra que afecta a la provincia de Lleida, en los límites con la Franja aragonesa, y Tarragona, sobre los límites de Teruel.

Los alcaldes y los Ayuntamientos de las zonas afectadas, en donde CiU tiene una gran implantación, han puesto el grito en el cielo por el peligro de contaminación de los acuíferos a causa de los productos químicos y por la sobreexplotación de los aquíferos.