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CiU quiere ahora el apoyo del PSC

Mas intenta que la consulta no dinamite la nueva relación con el Gobierno

Los nacionalistas creen que el apoyo socialista les fortalece de cara a Madrid

El presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas (d), conversa con el secretario general adjunto y alcalde de Barcelona, Xavier Trias (i), en presencia del secretario general de Unió, Josep Maria Pelegrí (c), durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Nacional de la Federación.
El presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas (d), conversa con el secretario general adjunto y alcalde de Barcelona, Xavier Trias (i), en presencia del secretario general de Unió, Josep Maria Pelegrí (c), durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Nacional de la Federación. EFE

El drama de las finanzas de la Generalitat hace que cada fin de mes uno o varios colectivos se queden sin cobrar. Los farmacéuticos y los servicios sociales concertados han sido los más perjudicados hasta ahora, pero el Gobierno catalán admite que a corto plazo habrá más damnificados. Aunque el proceso soberanista y la consulta que propone Artur Mas siguen en un lugar destacado de la agenda política los quebraderos de cabeza del Gobierno catalán son más prosaicos y, en estos momentos, la preocupación máxima es cómo evitar la quiebra, como se observó de su mensaje en la cita discreta con sus consejeros de este pasado sábado.

Es en este contexto en donde se enmarca la nueva llamada al diálogo con el Gobierno central que el presidente catalán lanzó ayer ante la ejecutiva de Convergència i Unió. Se trata de que la consulta soberanista no eche a perder la gestión del día a día. Y en amplios sectores de CiU va cuajando la idea de que el pacto con Esquerra Republicana dificulta esto. De ahí que vayan ganando peso las voces que piden un acercamiento con el PSC, aunque sin romper con ERC ni aparcar el proceso soberanista. El secretario general de Unió, Josep Maria Pelegrí, lo verbalizó ayer actuando como portavoz de la ejecutiva de CiU. “El país no es responsabilidad exclusiva de uno o dos partidos”, dijo mientras pedía al PSC que aparque sus divisiones internas y se avenga a colaborar con el Gobierno catalán, especialmente en la lucha contra la crisis.

El primer objetivo es evitar el colapso económico de la Generalitat

La reapertura del diálogo con el Gobierno de Rajoy tiene varios objetivos. A corto plazo, lograr una corrección del déficit al alza para evitar parte de los draconianos recortes previstos para 2013. De no conseguirse esto Esquerra no votará las cuentas catalanas y se entraría en un escenario de crisis política de primer nivel. “Tenemos que salir del bloqueo”, dijo Pelegrí. A medio plazo el diálogo debería servir para intentar que el Gobierno autorice, o como mínimo no impida, algún tipo de consulta que le permita a Mas preguntar a los catalanes sobre la relación que quieren tener con España. Para este segundo objetivo, imposible en estos momentos, CiU considera imprescindible el concurso de los socialistas catalanes. “Dificilmente podemos ir a Madrid solo de la mano de ERC”, explicaba ayer un alto cargo convergente. Esta tesis tiene aún más predicamento en Unió. Entre estos sectores se baraja incluso la posiblidad de que los socialistas catalanes acaben entrando en el Gobierno, a riesgo de que los pactos con ERC se rompan.

Dirigentes de CiU abogan incluso por un pacto estable con los socialistas

Los partidarios del acercamiento hacia el PSC ven al presidente catalán más propicio a hacer ahora ese gesto que hace pocas semanas. Entienden que el PSC ha dado un paso importante al desmarcarse del PSOE en el Congreso a favor del derecho a decidir de los catalanes. Y, de hecho, Mas ha correspondido con la convocatoria de la cumbre anticrisis que propuso el PSC. La reunión, prevista en principio para este pasado sábado, no pudo llevarse a cabo, pero desde CiU insisten en que puede haber otros marcos de entendimiento. “Mas y Navarro hablan muy a menudo”, insisten fuentes de la federación.

Pero con el PSC o sin él, hay pocas esperanzas en que el Gobierno de Mariano Rajoy se abra a negociar. La Generalitat sí da por hecho hace días que el límite de déficit se relajará. Donde no observa ganas de diálogo alguno es en lo que respecta al proceso soberanista. “La oferta de diálogo no ha sido correspondida por el Gobierno central”, lamentó Pelegrí, quien recordó que la reunión entre Rajoy y Artur Mas sigue pendiente desde comienzos de legislatura.

Las cuentas de la Generalitat

La deuda pública catalana superó por primera vez en 2012 la barrera de los 50.000 millones de euros. El pasivo de la Generalitat alcanzó los 50.948 millones de euros, una cantidad equivalente al 25,9% del Producto Interior Bruto catalán. Ese volumen de deuda es un 20,6% superior al que tenía al cierre de 2011.

Cataluña sigue siendo en términos absolutos la autonomía más endeudada, por delante de la Comunidad Valenciana y Madrid. No obstante, en términos relativos, Cataluña es la tercera que carga con más deuda en relación con su riqueza. La superan la Comunidad Valenciana (29,3%) y Castilla-La Mancha (27,8%).

Solo en intereses de la deuda, la Generalitat tendrá que pagar este año 2.200 millones de euros, 300 millones más que en 2012.

Otro recorte de 4.400 millones de euros tendrá que ejecutarse si no se modifica el objetivo de déficit fijado en el 0,7% del PIB para 2012 en las autonomías.