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Padres y alumnos del Xarau protestan por el cierre de su escuela

La Generalitat cerrará a partir del próximo curso siete colegios

Familias de la escuela Xarau protestan ante el Departamento de Enseñanza.
Familias de la escuela Xarau protestan ante el Departamento de Enseñanza.

Cerca de un centenar de padres y alumnos de la escuela Xarau de Cerdanyola del Vallès se han concentrado esta mañana ante la sede del Departamento Enseñanza para protestar por el cierre del centro en los próximos años. Hace una semana las familias conocieron las intenciones de la Generalitat de clausurar progresivamente el colegio empezando por eliminar el P-3. La intervención del Ayuntamiento consiguió que la consejera Irene Rigau se aviniera a postergar un año este desmantelamiento y se ofreció a mantener una de las dos líneas de preescolar si se llegan a un mínimo de 20 inscripciones. El Xarau es uno de los siete centros que la Generalitat clausurará y se suma a los 10 del pasado año (algunos cerrados de golpe y otros progresivamente).

Al grito de “Queremos Xarau” y sosteniendo pancartas con mensajes como 'Con el cierre de Xarau se apaga la sonrisa de muchos niños’, la ruidosa concentración se ha iniciado a las 10.30. Uno de los carteles lo sostenía Silvia Soley, de 11 años. “No creo que sea lo mejor, que cierren el Xarau. Ha sido donde he trabajado y estudiado, ha sido mi vida”, explica esta estudiante de sexto de primaria, que confiesa que se enfadó mucho cuando le comunicaron el cierre de la escuela. Su compañera de clase, Judith Mallén, también defiende su colegio, al que admite tenerle mucho aprecio. “Tenemos un proyecto de padrinos y ahijados entre los alumnos de sexto y los de P-3. Yo tengo uno y jugamos con ellos, vamos de excursión y los ayudamos a aprender”.

“El cierre del Xarau significa finalizar un proyecto donde las familias se han implicado durante más de tres décadas”, tercia Xavi Herrero, presidente del AMPA. Este padre explica que en el barrio Xarau de Cerdanyola solo exista otra escuela pública, que no podrá absorber toda la demanda. “Si se cierran las dos líneas de P-3 del Xarau, en el barrio habrá 81 niños que no se puedan matricular en un centro público”. La Generalitat quiere reubicar los alumnos en la escuela Collserola, más nueva y medio vacía, algo que las familias rechazan por la lejanía (está ubicada a tres kilómetros de distancia).

"Ha sido donde he

trabajado y estudiado, ha sido

mi vida” dice una alumna

La Generalitat se escuda en el descenso de natalidad para clausurar estos colegios, un argumento que las familias rechazan. Aseguran que, aunque si bien es cierto que durante tres años bajarán las inscripciones, la tendencia al alza se volverá a recuperar. Por ello, el AMPA y el Ayuntamiento consideran que hay otros motivos para poner la cruz sobre este centro, con 35 años de historia y 380 alumnos. Además, añaden, las dos líneas de preescolar están al máximo con 25 alumnos por aula. “Es un tema económico porque el aspecto demográfico es coyuntural”, apunta la regidora de Educación del Ayuntamiento de Cerdanyola, Maria Reina, también presente en la protesta.

Y es que la escuela Xarau necesita una fuerte inversión económica. Ubicada en un edificio en mal estado por falta de mantenimiento, las familias hace años que reclaman una rehabilitación integral del edificio. La Generalitat, no obstante, se comprometió a construir un edificio nuevo. Después de más de dos años para confinar el amianto detectado en el solar (la escuela se programó en los terrenos de la antigua fábrica de Uralita) y de colocar los cimientos de la nueva escuela, hace pocas semanas las obras se pararon por falta de financiación. En total, según cálculos del Ayuntamiento, se han destinado más de dos millones de euros (incluida la limpieza del amianto que hace casi dos años afloró en el patio del actual Xarau), que avanzó el Consistorio y que reclama ahora a la Generalitat.