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Viaje a los idílicos valles pirenaicos

El Centro Cultural La Corrala recobra las tradiciones indumentarias de los enclaves altoaragones de los valles de Ansó y de Echo

Ansotanos con trajes tradicionales de diario. Ampliar foto
Ansotanos con trajes tradicionales de diario.

Una corrala bellamente rehabilitada por el arquitecto Jaime Lorenzo en la calle de Carlos Arniches, de Madrid, no lejos de El Rastro, recibe hasta el próximo mes de abril el legado de atavíos, objetos de la vida cotidiana y testimonios gráficos de uno de los pueblos pirenaicos más remotos y pintorescos del norteño y profundo Aragón: el que habita en los valles de Ansó y Echo, al norte de Huesca.

Se trata de una exposición inaugurada esta tarde y comisariada por Elena Gusano, ansotana y exfuncionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores. Gracias al Museo de Arte y Tradiciones Populares de la Universidad Autónoma, que rige Carmen Gallardo, puede ver consumado su sueño, que es el mismo de las más de quinientas familias que pueblan ambos valles desde tiempo inmemorial y que desean que sus tradiciones no desaparezcan en la turbamulta de los acelerados tiempos que vivimos.

Ansotanas, cuadro de Joaquín Sorolla, 1914. ampliar foto
Ansotanas, cuadro de Joaquín Sorolla, 1914.

Este anhelo por pervivir es el que parece plasmado en los pliegues y en cada puntada de las ropas de hembras y varones que ambos visten en los altos valles: así, las grandes camisas de lino que lucen allí los hombres, conservan sisas rectangulares propias de los atuendos medievales; al desgastarse esta pieza, se sustituía el pequeño rectángulo por una retal nuevo y la utilidad del atuendo se prolongaba a voluntad, explica la comisaria. Los sobrepellices son asombrosamente idénticos a los que el visitante está acostumbrado a ver en los retablos medievales.

Tesoros textiles

También la vestimenta femenina, que en determinados trajes de gala las obligaba a descender las escaleras de espaldas, cobija tesoros tejidos por la historia: desde las mantillas centradas por una borla mediana, para impedir su descuadre, que velaba a las hembras de una manera no muy diferente de las burkas que hoy cubren a las saudíes, omaníes y emiríes, hasta las sayas de lino, sayuelos de lana gruesa o esas prendas de alto talle y de un color verde esmaltado que procuraban enorme elegancia a quienes las vestían. Con ellas, Joaquín Sorolla retrató a una nieta y su abuela en el valle de Ansó en 1914, en uno de sus memorables lienzos.

Tan solo unos años antes, en 1898, el escritor canario afincado en Madrid Benito Pérez Galdós visitó la zona pirenaica y llegó a adentrarse a caballo en el valle de Ansó, si bien no existía aún la carretera que solo años después lo conectaría con el mundo.

Ansotana con peinado de 'churro'. ampliar foto
Ansotana con peinado de 'churro'.

La fabla aragonesa era allí la ansotana y la chesa en Echo, habladas hoy por apenas un millar de lugareños, que compartían sus vidas en un medio natural de extraordinaria belleza si bien azotado por el viento cierzo y acosado además nueve meses del año por la nieve, perenne compañera de estos pueblos expertos en sobrevivir.

Conmueve contemplar en esta cuidada exposición la cantidad de objetos mágicos, contra el mal de ojo y contra las numerosas y crueles enfermedades infantiles, “que las madres de los valles pirenaicos colocaban generalmente en la espalda de sus retoños, la parte que creían más vulnerable”, precisa la comisaria Elena Gusano, para evitar que la guadaña cercenara sus tiernas vidas. “Llama la atención que esos objetos sean idénticos a los que cuelgan de la ristra de cristianá, con patas de tejón incluidas, que aparece sobre el jubón del infante Felipe Próspero, hijo malogrado de Felipe IV de Austria, que inmortalizara Diego Velázquez”, destaca la comisaria de la exposición, que ha reunido todo un elenco de objetos de muy alto valor etnográfico procedente de colecciones particulares como la suya.

Talismanes contra el mal de ojo colados de una 'ristra de cristianá'. ampliar foto
Talismanes contra el mal de ojo colados de una 'ristra de cristianá'.

Adornos de peinado

Un repertorio de escapularios, delantales de luto y del llamado alivio de luto, morado, además de paños, cintas de seda, calcetería, bordados y objetos tejidos con husos y ruecas se muestran al público desde vitrinas o maniquíes. Destaca el llamado churro, un adorno de peinado de diseño medieval que dotaba de gracia y donosura a las mujeres que con él se tocaban. Resulta asimismo sorprendente comprobar que el calzado masculino empleado por los lugareños altoaragoneses posee el mismo diseño de los escarpines que figuran en lienzos de Berruguete, mientras las cofias —derivación etimológica de las kefiyas moriscas— y los numerosos velos de las damas conservan la impronta islámica que tanto arraigo alcanzó en el Aragón altomedieval.

Completa la muestra, organizada por La Casa de Aragón de Tres Cantos, una soberbia colección de fotografías procedente de la Diputación Provincial de Huesca que compone una documentación etnográfica de primera magnitud solo parangonada por la que conserva la Academia de Cerámica, junto al parque del Oeste de Madrid.

Pastor de los valles pirenaicos. 1945. ampliar foto
Pastor de los valles pirenaicos. 1945.

La Corrala del Museo de Artes y Tradiciones Populares, que impresiona por el empaque de su patio rubricado por un pilón fontanero de granito, es el lugar donde la Universidad Autónoma de Madrid ha enclavado un museo etnográfico: “En él realizan prácticas antropológos, filólogos, lingüistas y expertos en Humanidades”, explica la directora del centro, Carmen Gallardo. Procede de una suerte de permuta entre el Ayuntamiento y el Rectorado madrileño que intercambiaron un centro de magisterio existente de la plaza de Embajadores y hoy instalado en el campus de Canto Blanco por este espacio hoy rehabilitado, sede de exposiciones, eventos y conferencias universitarias, con un denso programa de actividades.

Aragón, as ropas d’antismás. Indumentaria tradicional d’as Vals d’Ansó y Echo. Centro Cultural La Corrala (UAM) Museo de Artes y Tradiciones Populares.Carlos Arniches 3 y 5. De 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00. Sábados solo mañanas. Entrada gratuita. Domingos y festivos cerrado.

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