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Un deterioro a ojos vista

Las Ampas alertan desde hace años del deterioro de numerosos colegios e institutos públicos

En 2011, la Consejería de Educación ordenó la revisión de todas las instalaciones deportivas tras la muerte, a finales de 2010, de un joven de 15 años al que le cayó una canasta de baloncesto corroída por la humedad en un instituto de Vilamarxant.

Ayer, el Consell anunció una inspección urgente tras el suceso del colegio de Santa Pola. En diciembre pasado, tres alumnos de 15 y 16 años resultaron heridos tras desprenderse un techo de uralita en el instituto Rei En Jaume de Alzira. Apenas unas semanas antes el techo de escayola de varias aulas del colegio Lluís Vives de Valencia cayó durante la noche y obligó a clausurar aulas de Infantil y Primaria.

No se trata de una situación sobrevenida. Tanto las asociaciones de madres y padres (Ampa), como los sindicatos de profesores y maestros llevan años alertando a la Administración sobre el deterioro de los centros escolares de mayor antigüedad, especialmente de los construidos en la década de los años setenta.

El presidente de la confederación de Ampas Gonzalo Anaya, Tomás Sempere, también presidente de la federación de Ampas de Santa Pola, vivió ayer en persona lo que pudo convertirse en una tragedia. “La Consejería de Educación es la responsable de la seguridad y no puede dejar de evaluar los centros educativos”, indicó Sempere, que reclamó que el mantenimiento no se limite solo a las fachadas de los centros. La confederación Gonzalo Anaya recordó que, desde hace años, las Ampa registran en la Generalitat las deficiencias que detectan en los centros educativos y las ponen en conocimiento de la consejería en la reunión de inicio de curso, sin éxito.

Ayer, las Ampas volvieron a hacer pública una relación de centros que exigen reparaciones urgentes: el CP Verge de la Vallibana de Morella (deficiencias estructurales desde 2005), CP La Malva-rosa (con infraestructuras obsoletas), el CP Luis Santángel (problemas estructurales) y el CP Villar Palasí (filtraciones y baños) de Valencia, el CP Comtessa de Llucena (goteras y humedades), el CP La Mola de Alcossebre (inundaciones) y el IES Joan Coromines de Benicarló (instalación eléctrica peligrosa). Un deterioro que se ha visto incrementado por la falta de recursos de los ayuntamientos, que se ocupan de la limpieza y el mantenimiento de los colegios. El edil socialista Félix Estrela explicó ayer que, en Valencia, la partida destinada a conservación de colegios está congelada desde 2011 y la de limpieza se redujo ese mismo año.