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OPINIÓN

Año nuevo, mentiras viejas

A veces, algunos políticos tratan a sus electores como si fueran imbéciles a los que es fácil confundir

A veces, algunos políticos tratan a sus electores como si fueran imbéciles a los que es fácil confundir con cuatro mentiras bien disfrazadas.

Ejemplo: el alcalde popular de Seseña (Toledo) ha variado en año y medio cuatro veces su estatus en la alcaldía, siempre en busca del puesto mejor remunerado.

Carlos Velázquez, el avispado alcalde, comenzó en julio de 2011 con dedicación exclusiva y un sueldo de 48.000 euros. Quince días después, se acogió a la dedicación parcial, para compatibilizar el sueldo de 30.000 euros, con otros 33.000 de diputado provincial. En enero de este año, renunció al sueldo de alcalde para cobrar el de diputado regional, mayor, claro: 51.000 euros.

En los últimos días del pasado año, ha vuelto a recuperar la dedicación exclusiva en la alcaldía, para cobrar 40.000 euros a los que, ahora sí, puede sumar unos 20.000 más como diputado regional. Porque tras la eliminación de sueldos de los diputados de Castilla-La Mancha, se puede compatibilizar ese cargo electo con cualquier otra actividad profesional. Una medida, por cierto, apoyada en su día por el portavoz del PP en el Parlamento andaluz, Carlos Rojas.

Total, en palabras de Dolores de Cospedal, la actividad de diputado la puede hacer cualquiera que tenga “un rato libre”.

Los vaivenes salariales de Velázquez muestran a un personaje que no busca un puesto donde mejor servir al ciudadano, sino aquél en el que más le paguen. Sin embargo, en sus intervenciones públicas bramaba contra los “vividores” de la política. Que por supuesto son los socialistas.

El modelo Velázquez de hacer justamente lo contrario de lo que se dice está muy extendido entre nuestra clase política, en este caso la popular. Lo que es particularmente irritante para el ciudadano. Predican austeridad, pero para otros.

Dos ejemplos más de la vecina comunidad castellano-manchega que, al estar gobernada por Cospedal, también secretaria general del PP nacional, elevan la anécdota al nivel de categoría en el partido.

Cospedal ha sido la política mejor pagada de España. Entre 2009 y 2011 ingresó, según su declaración de bienes e ingresos, 623.826 euros, acumulando varios sueldos. Esa misma persona es la que ha decidido convertir a los diputados de su comunidad en mileuristas (955 euros al mes). Tras esa reforma, el presidente del Parlamento, el popular Vicente Tirado, presumía de estar al frente del “Parlamento más austero de España”. Aunque curiosamente su sueldo ha crecido hasta los 82.137 euros, unos 4.000 más que el del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Meditaba sobre esta cínica manera de hacer política cuando escuché las declaraciones de José Luis Sanz, secretario general del PP andaluz. Ansioso por ganar titulares, ha acusado a los socialistas de “verdugos del empleo” y “anticapitalistas radicales”.

Esto último, porque, en palabras de Sanz, los socialcomunistas que gobiernan Andalucía se han convertido en “los mejores amigos de los bancos” al pagar “diariamente diez millones de euros de intereses” para amortizar la deuda de 2.532 millones (que ellos elevan en mil millones más). Oculta que los Presupuestos del Estado para este año tienen aprobada una partida de 38.590 millones de euros para el pago de la deuda nacional.

Y tiene además Sanz la desfachatez de acusar a Griñán y Valderas de ser “amigos” de los bancos, cuando ellos han tenido al frente de dos entidades financieras, hoy en la práctica ruina (Bankia y Banco de Valencia), nada menos que a un exvicepresidente del Gobierno (Rodrigo Rato) y un expresidente de la Comunidad de Valencia (José Luis Olivas).

Es contra esta forma macarra de hacer política contra la que los ciudadanos se rebelan. Esa manera de mantener un discurso u otro según a qué lado de Despeñaperros te encuentras. @JRomanOrozco