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Imputado el vicepresidente de la Diputación por delito urbanístico

El alcalde de Cercs y cargo de CiU autorizó obras para convertir una masía en alojamiento rural

La Mussolera, una masía de interés histórico de Cercs (Berga) ha llevado de nuevo ante el juez a Ferran Civil, alcalde de la localidad y vicepresidente segundo de la Diputación de Barcelona. Civil, que es el número dos de Convergència i Unió en el ente provincial, ha declarado como imputado por autorizar unas obras para convertir la masía en un alojamiento rural. La fiscalía le atribuye un delito continuado contra la ordenación territorio, castigado con penas de hasta cuatro años de cárcel y diez de inhabilitación.

El propietario de La Mussolera solicitó en 2004 una licencia de obras para adaptar la masía al “desarrollo de actividades relacionadas con el turismo rural”. La arquitecta técnica, Maria Carme Casas, y el secretario municipal, Pau Llorens —ambos imputados también— informaron a favor del proyecto “a sabiendas de su ilicitud”, ya que la finca se encuentra en suelo no urbanizable de especial protección por riesgo geológico, según la querella presentada el pasado mes de mayo por el fiscal de delitos urbanísticos de Barcelona, Antoni Pelegrin.

En su informe, que fue avalado por el alcalde de Unió Democràtica, la arquitecta técnica dijo que las obras se ajustaban a las normas urbanísticas, pero no especificó cuáles eran de aplicación ni en qué tipo de suelo se encontraba la finca. Según el fiscal, las obras —que se terminaron de ejecutar en 2006— no fueron una simple mejora para conservar el inmueble, sino una reforma estructural. El fiscal sostiene que se hizo una calificación “conscientemente irregular” de las obras y que el alcalde, “por su responsabilidad pública, no podía desconocer” esa situación.

En una inspección a la zona, los Mossos d’Esquadra constataron la existencia de tres edificios: la antigua masía, de dos plantas, “totalmente restaurada”; un pequeño gimnasio con sala de juegos y una tercera edificación que consta de sala de estar y barbacoa. La policía no halló actividad de turismo rural en su visita. En internet, sin embargo, comprobó que los propietarios de La Mussolera la ofrecían como alojamiento rural y también como lugar para acoger reuniones de empresa y otras celebraciones.

Civil, que es responsable del área de conocimiento y nuevas tecnologías de la Diputación y vocal de la comisión ejecutiva, se acogió a su derecho a no declarar ante los Mossos. Sí lo hizo ante el juez. “Prefiero no entrar en explicar más detalles ahora, hasta que el tema esté resuelto”, respondió a este diario el alcalde, con cierto hartazgo por la cantidad de procesos e investigaciones que se acumulan contra él por su gestión en Cercs.

Con el asunto de La Mussolera, ya son tres las causas judiciales en las que Civil está imputado. La más avanzada se refiere a la autorización de tres naves industriales, en terreno no urbanizable y de interés natural. El fiscal pide tres años de cárcel y 12 de inhabilitación para el alcalde; el caso está pendiente de llegar a juicio. Otro juzgado de Berga investiga al alcalde por un presunto delito de prevaricación en la compraventa de un tren turístico del Berguedà. El Consorcio de la Ruta Minera del Berguedà, presidido por Civil, compró con dinero público la empresa que gestionaba el tren en la zona minera y luego lo revendió al consorcio a un precio mayor.

Además de las causas judiciales, la fiscalía investiga otras presuntas irregularidades urbanísticas, también relacionadas con la concesión de licencias de obras en el municipio. Incluso la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) ha examinado la actuación de Civil al frente del ayuntamiento. En concreto, ha investigado un contrato fallido y repleto de irregularidades firmado entre el consistorio y una empresa india, que incluyó un viaje de Civil a Delhi acompañado por su esposa y diversos cargos públicos.