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Javier López | secretario de CC OO Madrid

“Espero que Ignacio González retroceda como con La Princesa”

El líder de CC OO Madrid analiza la actualidad de su sindicato frente a la crisis

Javier López posa en su despacho antes de la entrevista.
Javier López posa en su despacho antes de la entrevista.

Pregunta. ¿Está satisfecho con el resultado de la última huelga?

Respuesta. Las huelgas generales salen bien donde los sindicatos tenemos presencia. Pero hay muchísimas empresas pequeñas y medianas sin un afiliado. El éxito no depende solo de la presencia sindical, sino de que la gente perciba un cúmulo de agresiones y venza el miedo.

P. ¿Se replantean la vigencia de la huelga general si tanta gente no la puede seguir?

R. Esa es la virtualidad de las manifestaciones. Hay seis millones de parados que no pueden hacer la huelga, los pensionistas tampoco. Por primera vez, tenía un componente social importante. La cumbre social ha dado protagonismo a vecinos, consumidores, familias… Pero como día en el que todo para, sigue teniendo una importancia grande. Hay una falta tremenda de credibilidad, un gran descrédito de las instituciones por la incapacidad de los Gobiernos para afrontar los problemas de los ciudadanos.

P. ¿Incluiría a los sindicatos en ese descrédito?

R. Incluyo a quienes tienen responsabilidades para sacarnos de la crisis: organizaciones políticas, empresariales, sindicales, sociales... El rechazo no es solo a partidos, sindicatos y empresarios. Se rechaza también a organizaciones sociales. CC OO ha pedido un pacto de Estado al estilo de los Pactos de La Moncloa. Necesitamos una regeneración política, sindical y empresarial. No podemos seguir abordando los problemas de la misma manera.

P. ¿Por qué cree que se da ese descrédito? Hubo gente que les increpó tras las manifestaciones del 14-N.

R. Para empezar, frente a una manifestación de un millón de personas, en Madrid eran unas 3.000 y no tenían que ver con la convocatoria de la huelga. La gente en ocasiones anteriores podía percibir al sindicato como algo extraño, pero esta vez sentí gritos de aliento y de ánimo. Tengo una teoría particular sobre eso. Tras el éxito de la huelga del 14-D de 1988, los Gobiernos tomaron nota de la fortaleza de los trabajadores y abrieron espacios de participación política a sindicatos y empresarios. Eso ha dado la imagen de que formamos parte de las instituciones y también del problema. Cualquiera puede aportar soluciones, incluido el 15-M, que también es un actor social.

P. Difícilmente se va a sentar el 15-M a negociar convenios.

R. ¿Por qué no? Las Administraciones y los políticos se terminan sentando con quien tiene fuerza. A lo mejor deben definir su capacidad de negociación y no solo de protesta: tendrían que optar por organizarse. Yo no compito con el 15-M. Ha sido muy sano que la gente se eche a la calle para trasladar su malestar de forma abierta. Fueron un aldabonazo que nos hizo reflexionar sobre si lo estábamos haciendo bien. Hemos dado más valor a algo que siempre habíamos hecho: implicar a la sociedad en la lucha de los trabajadores.

P. Más allá de la crisis y de la actuación de los Gobiernos, ¿hay algo en lo que hayan podido fallar ustedes?

R. Para esta situación los sindicatos no han fallado en nada. No somos los responsables de las políticas de este Gobierno ni del de Zapatero para combatir la crisis, ni de las ansias empresariales de mantener beneficios a costa de recortar a sus trabajadores. Desde 2008 hemos planteado la necesidad de un pacto de Estado, pero no nos han hecho caso.

P. ¿Cómo influyó la movilización social en La Princesa?

R. Ha sido fundamental, pero es una solución parcial. La Comunidad ha cerrado un acuerdo con los médicos. Se mantiene como hospital de referencia pero hay una reducción de 20 millones. Si no se toca a los médicos, ¿a quién? Tendrán que negociarlo en la mesa sectorial.

P. ¿Cuántos empleos se pueden perder en Sanidad?

R. Con 300 millones menos en el presupuesto para nóminas, entre 6.000 y 8.000.

P. ¿Qué tal la relación con el presidente Ignacio González?

R. Con Esperanza Aguirre no se podía hablar. Es una riada de opiniones, de preguntas, de giros. Con González hay mayor claridad, pero seguimos sin compartir el rumbo.

P. ¿Habrá nuevas movilizaciones este invierno?

R. Seguro. El recorte de 2.700 millones en el presupuesto va a suponer subidas en el transporte, se resentirán los programas de vivienda, no habrá actividad productiva más allá de Eurovegas… El siguiente sector en armas puede ser la universidad.

P. ¿Se replantearía el puesto y el sueldo de los sindicatos en el Consejo de Administración de Caja Madrid después de lo que ha ocurrido?

R. No me planteo no estar en ningún sitio donde el sindicato pueda dar su opinión. Las cajas no son más ruinosas que algunos bancos. Lo que ha ocurrido, en mi opinión, es una operación de alto standing al servicio de la banca privada para desmantelar las cajas.

P. Cada vez tienen menos subvenciones públicas. ¿Tendrán que despedir a gente?

R. Aguirre acabó con las subvenciones institucionales en 2006. Nos quedan otras para programas de formación como a cualquier organización. Vivimos de las cuotas de nuestros afiliados. No sé si habrá que hacer un ERE. La ley de Presupuestos de la Comunidad de Madrid prohíbe cualquier subvención a empresarios y sindicatos. Lo hemos llevado a los tribunales porque creemos que es inconstitucional que nos saquen mientras crean expresamente organizaciones provida para atender a mujeres embarazadas y obligarles a tener el hijo a toda costa.

P. Está al final de su último mandato. ¿Cómo prepara la salida?

R. Es muy sano limitarlo a tres mandatos. Es bueno para la organización y para las personas. He vivido 12 años agotadores, terribles. Agradezco el relevo. Las organizaciones de CC OO Madrid hemos decidido que el candidato sea el secretario de Política Institucional, Jaime Cedrún. Conoce bien la Administración regional y los problemas de las empresas. Vamos a tener la gran suerte de que saldrá respaldado por la gran mayoría sin fisuras.

P. ¿Qué hará después?

R. Soy un trabajador de la enseñanza. Tengo mi puesto en la educación de adultos. Si me necesitan, iré donde la organización decida. Y si no, tengo trabajo y salario.

P. ¿Qué es lo que más va a echar de menos?

R. La tensión diaria. Vivimos en una región muy complicada. Quizá lo que me dé más bajón sea no tener que estar respondiendo aceleradamente a un problema. Aunque, pensándolo bien, a lo mejor acabo echándolo de más.

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