La Universidad Autónoma ahorra suspendiendo clases

El campus cierra tres días en noviembre y diciembre “para reducir gastos”

La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) permanecerá cerrada durante tres días lectivos “para reducir gastos”. Concretamente, el campus se clausurará el 2 de noviembre y el 7 y 21 de diciembre. “La situación financiera del centro académico nos obliga a tomar medidas extraordinarias de ahorro”, justificó ayer la dirección de la UAB mediante un comunicado firmado por la vicerrectora de Economía, Montserrat Farell, dirigido a los estudiantes y al que ha tenido acceso este diario.

En la misiva electrónica, Farell apunta que estos tres días de cierre se considerarán festivos. Ello obligará a suspender la actividad programada, ya que, aunque se trata de días entre festivos, la UAB los consideraba lectivos y muchos alumnos tenían clases o prácticas.

El cierre de los campus como medida de ahorro no es una medida nueva. De hecho, algunas universidades ya lo hicieron el curso pasado para reducir el gasto energético y de personal. La UAB fue una de ellas y ya incluyó en su plan de ajuste la clausura de parte del recinto durante tres semanas en agosto para ahorrar alrededor de 100.000 euros. Hace dos veranos que la Rovira i Virgili lleva a cabo esta misma práctica, lo que la ha ayudado a reducir el gasto energético más de 300.000 euros. La Pompeu Fabra también cierra sus instalaciones en vacaciones y los fines de semana. La Universidad de Barcelona ha optado por no abrir varios servicios de manera intermitente, como algunas bibliotecas.

La decisión no ha gustado nada a los estudiantes y ha generado un gran revuelo en las redes sociales. Pau Esparch, estudiante de Periodismo considera el cierre “muy injusto”. “Precisamente el curso que hemos pagado las mastrículas más caras, la universidad decide ofrecer menos días de docencia”, se queja.

La UAB ha reducido la plantilla este curso en 112 profesores

La portavoz nacional del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), Maria Garcia, se une al rechazo del cierre de la Autónoma durante tres días lectivos. “Nos suben las tasas y encima no podemos ir a clase. Por culpa de la mala gestión de los recursos que hicieron las instituciones, ahora tenemos que pagar nosotros”. “El rectorado podría haber pospuesto proyectos, por ejemplo, la renovación del bar de la plaza Cívica, en lugar de cancelar clases que hemos pagado”, opinó otra alumna, Nina Pagès.

La crisis está asfixiando a las universidades, básicamente debido al hachazo que la Generalitat ha dado a los presupuestos de los campus, que desde 2009 se ha traducido en una reducción del 18,7% acumulado, esto es, 168 millones menos. En el caso de la UAB, en estos tres últimos años su presupuesto ha menguado 43 millones, hasta quedar en los 298 millones actuales.

Desde hace dos años los campus catalanes se han visto obligados a emprender planes de ajuste para reducir gastos y controlar un déficit que ha ido creciendo y creciendo, especialmente en las grandes universidades. Precisamente, la UAB es el segundo campus que arrastra más déficit acumulado (65,4 millones), solo superado por el de la UPC, de 98 millones.

Una de las medidas más traumáticas previstas en los planes de ajuste ha comportado la reducción de la plantilla, no cubriendo jubilaciones o no renovando contratos de docentes asociados. La traducción en números supone que las universidades públicas catalanas cuentan este curso con unos 660 profesores menos. En dos años, la reducción ha sido de unos 1.200 docentes. El recorte de personal en el campus de Bellaterra se ha reflejado este curso en la reducción de 112 profesores respecto al anterior.

Pero no todos en la Autónoma comparten el argumento económico como motivo del cierre del campus. Fuentes sindicales indican que, en realidad, el origen es un acuerdo laboral para compensar al personal de administración y servicios (PAS) por el incremento de su horario laboral, que ha pasado este curso de 35 a 37,5 horas. Este aumento se traduce en 21 horas adicionales que el PAS debe realizar durante los tres meses que quedan de 2012. Fuentes de la universidad aseguran que el rectorado y los sindicatos llegaron a un acuerdo para minimizar este incremento de la jornada con una compensación de tres días de fiesta que todo el PAS debe realizar al mismo tiempo. Estas mismas fuentes critican que se hayan escogido días lectivos para cumplir el acuerdo “y no otras fechas, como la última semana de diciembre, como hace la Politécnica”.

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