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Regina Llopis, presidenta del grupo AIA

“Los jóvenes han de ir al extranjero”

Llopis apuesta por una colaboración más estrecha ente universidad y empresa

“Los jóvenes han de ir al extranjero”

Regina Llopis (Cumaná, 1950), doctora en matemáticas por la Universidad de Berkeley, es cofundadora de Aplicaciones en Informática Avanzada, (AIA), especializada en inteligencia artificial en los campos de la energía, la sanidad y las finanzas. Después de 12 años de intentonas, Llopis y su marido, el físico Antoni Trias-Bonet, han logrado persuadir a Battelle, una de las grandes ingenierías estadounidenses con más de 6.000 millones de dólares de facturación y sin afán de lucro, para que entre en el capital de su filial californiana Gridquant. Esta nueva sociedad ha patentado un sistema de cálculo y gestión de redes eléctricas, Holomorphic Embedding Load-flow Method (HELM), cuya tecnología ha supuesto una revolución para evitar y resolver los apagones eléctricos y ahorrar mucho dinero en la distribución de la energía eléctrica.

Su tecnología para hacer frente a los apagones fue inventada a finales de la década de 1990 en Barcelona por el equipo de científicos de AIA, dirigidos por Llopis y Trias-Bonet. Las patentes que ahora aplican en Estados Unidos fueron desarrolladas entonces en los trabajos que realizaron para Red Eléctrica Española y las empresas Hidroeléctrica de Cataluña, FECSA y Enher, integradas hoy en Endesa.

Llopis, descendiente de exiliados, desgrana matemáticamente la tenaz historia de la creación de su empresa que nació hace 24 años en un modesto pisito en los confines del Eixample barcelonés. La compañía, que cuenta con unos 70 profesionales en su mayoría doctores en física, matemáticas o ingeniería, fue acogida en el Parque Tecnológico del Vallès y, actualmente, se encuentra en el parque científico de ESADE Creapolis, en Sant Cugat del Vallès. Sus experiencias internacionales se han desarrollado ya en la Comisión Federal de Electricidad en México y en Pacific Gas & Electric en California.

Pregunta. ¿Qué le hizo decidir venir a Cataluña y crear una empresa como Aplicaciones Informáticas Avanzadas?

Respuesta. Mi traslado a Barcelona fue una razón familiar. Hace 25 años mi marido, Antoni Trias-Bonet, a quien conocí en Berkeley cuando realizaba un posdoctoral en física, y yo decidimos trasladar nuestra residencia a Barcelona por una razón personal. Nuestro hijo mayor, Álvaro, tiene una lesión cerebral, y buscábamos la mejor escolaridad especializada para él. Barcelona nos ha traído muchas alegrías. No solamente las maravillosas escuelas donde Álvaro se ha instruido, sino las oportunidades de desarrollar nuestra actividad profesional y empresarial.

P. Teniendo es cuenta su trayectoria académica, ¿recomendaría a los jóvenes españoles que optaran por estudiar en una universidad extranjera de primer nivel como hizo usted?

R. Yo recomendaría a los jóvenes que salieran al extranjero. Y no necesariamente para estudiar en alguna de las buenas universidades internacionales inglesas, alemanas, francesas o de Israel. Recomiendo siempre salir por dos motivos. Uno, porque siempre ayuda en el proceso de maduración. Desvincularte de las ataduras freudianas, que empiezan por ti, por tu familia, por tu casa, por tu universidad y tu país, entendiendo por tu país Cataluña y España. Pero, sobre todo porque el alejamiento te permite la capacidad de crear vehículos críticos y apreciar lo que es realmente bueno y lo que puedes desechar. Es muy importante para tu capacidad de ser flexible y tolerante. Y hoy en día el mercado global requiere flexibilidad y tolerancia.

P. Usted viene ahora de San Francisco. ¿Hay muchas diferencias en sus relaciones con las empresas de allí y las de aquí?

R. En Estados Unidos se entiende un poco mejor el riesgo. Y el fracaso no se ve como un aspecto negativo, sino como un aprendizaje y una mejora hacia el futuro, sobre todo, en el sector tecnológico. Tienen una filosofía un poco más flexible, unida, por supuesto, a que tienen una ventaja también en la regulación laboral, desde el punto de vista de pasivos laborales.

P. ¿Y qué más diferencias encuentra con Estados Unidos?

R. Una de las cosas que nosotros hemos visto como más ventajosas es que en Estados Unidos no importa que seas pequeño, no importa que no seas sólido como una roca desde de un punto de vista financiero, que, por otra parte, jamás lo será una pequeña y mediana empresa. Lo que importa es si tu producto y tu tecnología son buenos.

P. ¿Entonces las empresas en Estados Unidos juegan con ventaja?

R. Sí, tienen más ventajas porque tienen instrumentos financieros. Hay inversión para proyectos. En Estados Unidos hay bancas especializadas para estos temas. Aquí no hay banca dedicada a invertir en proyectos. Inclusive ni existe el concepto de estos instrumentos financieros para estas inversiones. Además, en Estados Unidos cuentan también con vehículos gubernamentales de apoyo a sectores estratégicos como en la energía.

P. ¿Sugiere que muchos de los empresarios que aquí intentan crear una empresa o lanzar un proyecto lo tendrían más fácil en Estados Unidos?

R. Evidentemente. Mi marido y yo siempre comentamos que nosotros tenemos la empresa adecuada en el país equivocado. Pero nuestra razón para estar aquí es personal. Estamos aquí por nuestro hijo y no nos moveremos.

P. Insiste mucho en la falta de una banca que apoye proyectos innovadores.

R. Aquí hay una banca muy conservadora y cuando dicen que hacen estas operaciones, lo hacen con las empresas grandes. ¿A quién acompañan en los proyectos europeos? Pues a la gran empresa. Son minucias lo que la banca distribuye a las pymes.

P. Cuándo pensamos en los próximos 10 o 20 años, ¿qué sectores basados en las nuevas tecnologías ve con más futuro en Cataluña?

R. Yo creo que hay tres sectores evidentes que son punta, que seguirán siendo punta y que son, el entretenimiento y ocio, la salud y el apoyo al envejecimiento y el sector de la energía, que es central para cualquier otra área de desarrollo económico. Nosotros hemos entrado en el sector salud hace muy pocos años y estamos haciendo cosas innovadoras.

P. ¿Y qué cosas hacen en el campo de la salud?

R. Sistemas de apoyo a temas clínicos, o sea, apoyo a los médicos en su diagnosis, prognosis, recomendaciones, incompatibilidades medicamentosas y desarrollos al soporte de tratamiento de enfermedades crónicas. Tenemos toda una serie de sistemas informáticos que estamos desarrollando inicialmente con el Instituto Catalán de la Salud y ahora con otras instituciones catalanas.

P. ¿Cree que las instituciones europeas deben implicarse más en la promoción de las empresas innovadoras?

R. Yo creo que Europa ya lo intenta. Creo, por ejemplo, que el Séptimo Programa Marco ha hecho un esfuerzo importante por acotar un poco los focos de atención. Nosotros hemos encontrado excelentes socios en la participación en los proyectos europeos. Son socios que están dispuestos a trabajar, no solamente para que se les financie. Ahora los investigadores aceptan que sus proyectos puedan dirigirse, en parte, por las líneas estratégicas de la industria, siempre con la libertad, evidentemente, que tiene que tener un académico de crear. Están viendo que es mucho más reconfortante que su trabajo de investigación también tenga luego una retribución por su implantación industrial.

P. ¿Cuál sería su modelo para favorecer la transferencia de conocimientos entre universidad y empresa?

R. En Estados Unidos los laboratorios de las empresas están instalados dentro de las universidades. Las empresas financian actividades dentro de la universidad, donde se generan gérmenes de proyectos empresariales que van a salir fuera. En este proceso participan las empresas grandes que también tienen que aprender de la universidad si no quieren anquilosarse. Las empresas japonesas, por ejemplo, están dando muchísimo dinero al centro de inteligencia artificial Media Lab del MIT, en Estados Unidos. Allí experimentan con los juguetes LEGO en áreas deprimidas en las zonas de población latina cerca de Boston para ver cómo los robotitos desarrollan la imaginación de los niños y jóvenes. Están haciendo investigación industrial con financiación de empresas que luego les permite sacar juguetes superexitosos. La universidad española tiene que aprender de la de Estados Unidos.

P. ¿Qué es lo que tiene que hacer Cataluña para estar preparada para competir durante los próximos 20 años?

R. Por ejemplo, prestar más atención al sector de la salud y del envejecimiento. Con la mejora de la calidad de vida, la gente va a vivir más años y se van a jubilar más tarde. Esta gente va a necesitar toda una serie de servicios y de soportes y, por tanto, ahí hay un espacio enorme para innovar. Es decir, qué le vamos a dar a esta gente que está en una etapa de ocio o de productividad disminuida pero que quiere seguir activa. La gente que está utilizando a los jubilados para formar y crear empresas y acompañar en áreas deprimidas como alguna zona de África con muy poco coste están haciendo una labor muy interesante y son instituciones sin fines de lucro que están creando pequeñitos tejidos industriales en muchos sitios. Son modelos de negocios nuevos, como toda esta industria del microcrédito que nació más bien por una labor humana y se ha convertido en un negocio muy lucrativo porque los intereses que cobran son enormes.

P. En varias ocasiones ha mencionado la relevancia de las actividades de las empresas sin ánimo de lucro.

R. Hay todo un nuevo movimiento hacia empresas de naturaleza más social. Empresas que priorizan sus objetivos sociales y no tanto una economía basada en el beneficio del capital propio. Y esto está empezando a tomar un auge importante entre un grupo notable de jóvenes, de jóvenes empresarios y de modelos de negocio. O sea, que inclusive ya empieza a haber escuelas de negocio que van a enseñar el social business.

P. ¿Y en qué actividades están trabajando ahora en el sector financiero?

R. Aquí la historia es un poco diferente. Nuestros clientes locales, La Caixa y Banc de Sabadell, están muy avanzados y siempre han estado receptivos a nuestros productos de futuro. Ellos también han sido germen de ideas con algunas de sus inquietudes. Mi marido suele decir: “Nunca nos presentan problemas, siempre nos presentan inquietudes”.

P. ¿Y ahora qué tipo de productos aportan a las entidades financieras?

R. Hemos evolucionado hacia otros productos. Todo lo que significa la detección de transacciones fraudulentas, tanto en cajeros como con tarjeta de banda magnética o en Internet. Tenemos un producto que es líder en el mercado, para la detección de operaciones que, potencialmente, podrían ser operaciones de blanqueo de capitales.

P. ¿Qué efectos puede tener para la economía la intensificación del debate interterritorial entre Cataluña y España?

R. Europa tiene muchos conflictos similares. O sea, entre el centralismo y la capacidad de delegación de poder regional, ¿no? Yo creo que todos tenemos que pensar más en un futuro europeo y una estructura gubernamental tipo federal, es decir, como unos Estados Unidos Europeos, y aquí la noción de país debe ser secundaria. Entonces si queremos que Europa sea fuerte, que tenga capacidad de competir, y que junto con Estados Unidos pueda hacer frente a China, tenemos que olvidar estas batallas que yo considero menores y conseguir ganar la batalla mayor, que es la unificación real de Europa. En todos los aspectos, no solo en el aspecto de moneda, el aspecto fiscal que ahora se está intentando y financiero. Creo que tendríamos que ir a una Europa general, global. Una unión política, una unión gubernamental con unas decisiones centralizadas.