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La Casa Planells luce fachada ‘nueva’

Tras la rehabilitación se ha pintado con un intenso color que realza sus formas curvas

La Casa Planells de Jujol, tras retirar los andamios.
La Casa Planells de Jujol, tras retirar los andamios.

Durante más de un año la Casa Planells, construida a comienzos del siglo XX en la nueva Diagonal por el arquitecto modernista Josep Maria Jujol, ha permanecido oculta por lonas y andamios. Desde hace unos días luce fachada nueva tras resolverse diferentes patologías que afectaban a su estructura. Para cuando se consiga financiación, sus dueños recuperarán el aspecto original de la madera, los mecanismos de las persianas de libro y elementos como los aireadores de la fachada, unos óculos con los que se ventilaban las estancias de las viviendas y que han acabado cegados.

Un escorzo de la fachada principal de la casa radiante con su nuevo aspecto. ampliar foto
Un escorzo de la fachada principal de la casa radiante con su nuevo aspecto.

Tras las intensas lluvias de la primavera de 2011, se detectaron los primeros síntomas en las vigas de la tribuna del piso principal. Hubo que apuntalarla ante el peligro de que se vinieran abajo y así permanecieron más de un año. En julio pasado, los puntales dejaron paso un andamio que envolvió por completo el edificio, formado por seis viviendas y un local comercial.

Tras solucionar los problemas, las fachada se ha pintado aplicando silicatos, que garantizan una mayor perdurabilidad. Los dueños han explicado que el edificio "es muy complejo y que necesita obras muy costosas que han llevado a intervenir en elementos que no se ven, pero necesarios".

La Casa Planells fue construida por Jujol entre 1923 y 1926 —aunque abandonó la obra cuando faltaban el ático y los remates, por desavenencias con el cliente—, en la esquina de la Diagonal con la calle de Sicília, donde el Eixample se construía a toda marcha. Según Frediani, la genialidad de Jujol fue construir en un solar de apenas 80 metros cuadrados viviendas de 120, al crear pisos intermedios llenos de formas curvas. La vivienda, anacrónica y construida a base de materiales pobres de mampostería y el sistema de bovedillas o revoltons, ha acabado convertida en símbolo de la modernidad, comparable con ejemplos de la arquitectura expresionista alemana. El paso del tiempo tampoco la ha perdonado, pero ahora luce su fachada 'nueva', con un intenso color amarillo que realza la belleza de sus formas curvas.