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Por el cine y por la libertad

La Fundación Mario Onaindia premia la trayectoria profesional y ética de Elías Querejeta

“Seguid bien”, afirma el homenajeado

Desde la izquierda Patxi Elola, Marian Onaindia, Elías Querejeta, Esther Onianida y Esozi Leturiondo, en Zarautz.
Desde la izquierda Patxi Elola, Marian Onaindia, Elías Querejeta, Esther Onianida y Esozi Leturiondo, en Zarautz.

“A Elías Querejeta, por compartir con Mario dos pasiones: el cine y la libertad”. Tras pronunciar estas palabras, Esozi Leturiondo, parlamentaria socialista y viuda de Mario Onaindia, se fundió ayer en un abrazo con el productor y cineasta guipuzcoano, a quien entregó el premio Euskal Egile Gorenaren Saria. Con esta distinción, la Fundación Mario Onaindia quiso reconocer la trayectoria ética y profesional de Querejeta (Hernani, 1934), como hizo el año pasado con la escritora Arantxa Urretabizkaia.

Al cumplirse nueve años de la muerte de Onaindia, la fundación que lleva su nombre volvió a recordar la figura del histórico político y escritor vasco. Los actos, celebrados en Zarautz, coincidieron precisamente con el 30º aniversario de la autodisolución de ETA político-militar VII Asamblea, el día en que los activistas se presentaron públicamente, sin capuchas ni armas, y proclamaron aquello de “Euskadi ta Askatasuna ya ha cumplido su papel”. Aquel histórico momento fue recordado en un corrillo por Luis Emaldi, uno de aquellos polimilis, antes de la entrega del premio a Querejeta.

El reconocimiento al cineasta guipuzcoano reunió en el Zazpi Kultura de Zarautz a Marian y Esther Onaindia, hermanas de Mario, además de al consejero de Transportes, Iñaki Arriola; el presidente del PSE de Gipuzkoa, Manuel Huertas; el concejal socialista en Zarautz Joseba Elola, o Teo Uriarte, uno de los fundadores de Euskadiko Ezkerra.

Nunca nos ha decepcionado”, dice del cineasta el catedrático Santos Zunzunegui

El escritor Felipe Juaristi fue el encargado de abrir el acto con una breve semblanza de Onaindia, de quien destacó su carácter “poliédrico”, la extensa y brillante labor que ejerció como ensayista, escritor y cinéfilo, y su preocupación por “integrar a todos en la cultura vasca”.

La conferencia central corrió a cargo de Santos Zunzunegui, catedrático de Comunicación Audiovisual en la UPV, quien agradeció de entrada el “honor” que suponía “saldar deudas” con dos personas “admirables” como Onaindia y Querejeta. Del primero recordó cómo se introdujo a finales de los ochenta por el “proceloso territorio” de los guiones cinematográficos de la mano del checo Frank Daniel, entonces decano de la Escuela de Cine y Televisión de California.

Felipe Juaristi resalta el carácter “poliédrico” del fallecido político y escritor

De Querejeta ensalzó “la coherencia y la posición ética” que ha mantenido durante su dilatada trayectoria. “Nunca nos ha decepcionado”, dijo el profesor. Solo le puso “una pega” al referirse a la afición incondicional que profesa el productor de cine a la Real Sociedad, club en el que militó de joven. “Nadie es perfecto”, bromeó el mismo día que se jugaba el derbi vasco en Anoeta.

Querejeta, sosteniendo una escultura de Agustín Ibarrola donada a la Fundación Onaindia, se despidió con dos palabras: “Seguid bien”.