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fútbol | real sociedad

La accidentada vida de Zubikarai

Las lesiones han acompañado en exceso al portero vizcaíno de la Real en momentos clave

Eñaut Zubikarai, durante un entrenamiento de la Real Sociedad.
Eñaut Zubikarai, durante un entrenamiento de la Real Sociedad.

Eñaut Zubikarai Goñi (Ondárroa, 1984) ha sufrido demasiado en su vida deportiva. Podría decirse que no ha tenido demasiada suerte aunque mañana vaya a jugar cuando no se lo esperaba. Como le ocurre ahora al incontestable portero titular Claudio Bravo, las lesiones han castigado demasiado a Zubikarai, que, sin embargo, se siente “seguro” ante la oportunidad que supone disputar el derbi contra los vecinos del Athletic.

Tenía todo a su favor. Procedente de un pueblo que ha visto surgir a porteros de renombres como Peio Aguirreoa o Iñaki Bergara, o de promesas como el rojiblanco Kepa Arrizabalaga, Zubikarai empezó por donde debía, en las categorías inferiores del Aurrerá. El Athletic nunca pensó que podría hacerle un hueco en la zona cualificada. La Real, en cambio, se la dio de inmediato. Años después, en cambio, el jugador sufriría su primera amarga experiencia con el quirófano. En su etapa de juvenil, tuvo una luxación de hombro que le obligó a ser intervenido. Permaneció diez meses de baja, según las estadísticas.

Pero la confianza seguía intacta y así a los 20 años ya debutó con el filial blanquiazul en Segunda B ante los asturianos del Caudal (2-1, en Zubieta). En la cantera donostiarra creían haber dado con el relevo natural después de dos excelentes temporadas. Por eso, no dudaron en que se fogueara cerca de casa, en Eibar, entonces todo un clásico de Segunda. Pero ahí volvieron los fantasmas. Una lesión, otra vez en el hombro izquierdo, le arrastró a pasar en blanco toda la temporada 2005-06. Su progresión, claro, se detuvo aunque la apuesta del club se mantenía intacta.

El Hércules rechazó su cesión porque es hijo de un miembro de ETA

Como si no pudiera haberse librado ya del gafe que le perseguía, todavía quedaba lo peor. Quizá el momento más angustioso. Zubikarai, en su regreso a Zubieta, se volvió a lesionar en el maldito hombro izquierdo. Fue entonces cuando sopesó si merecía la pena continuar debajo de una portería. Constante en la recuperación y animado por su círculo más próximo, Zubikarai renació para el fútbol y tuvo como premio la ficha con el primer equipo realista, una decisión favorecida por la cesión de Asier Riesgo al Recreativo de Huelva.

A la intrincada carrera de Eñaut Zubikarai, no obstante, le quedaba por conocer su lado más áspero. El portero de la Real Sociedad fue repudiado el pasado verano por el Hércules, que rompió las negociaciones con la directiva de Jokin Aperribay para su cesión cuando conoció que el padre del futbolista estaba condenado a 30 años de cárcel como miembro de ETA. Oficialmente, el club alicantino alegó falta de acuerdo económico entre las partes, pero la realidad era otra: la directiva temía una furiosa reacción al conocer que Cándido Zubikarai Badiola, padre del portero, estaba cumpliendo condena precisamente en la prisión de Fontcalent por el asesinato de dos guardias civiles en septiembre de 1987.

Bravo recibe el alta médica e Iraizoz comienza ya a entrenar

Para no dañar la imagen del futbolista y reducir la polémica, el Hércules emitió una nota oficial para decir que “cuando interesa un jugador nos fijamos en sus cualidades, no en si es de derechas o de izquierdas o si le gustan los hombres o las mujeres. Pero esto es un tema que puede herir la sensibilidad de mucha gente”. El club alicantino disponía de informes deportivos que avalaban la cesión de Zubikarai, que no se ha escondido durante su participación en actos relacionados con la izquierda abertzale o de apoyo al acercamiento de los presos de ETA.

Ahora, en vísperas de volver mañana a la portería de la Real en un partido oficial, Zubikarai quiere olvidarse de aquella amarga noche del pasado mes de enero, en Mallorca, que supuso la eliminación de la Copa. Fue un día aciago, propio de generar pesadillas. No es fácil encajar cuatro goles en apenas siete minutos. La Real había ganado 2-0 en Anoeta.

Precisamente por la confianza en sí mismo y la consistencia que le avalan, Montanier no tiene dudas sobre la respuesta del portero ante el Athletic. En realidad, ya ha dado muestras de su eficacia en compromisos de Liga, donde supo aprovechar con acierto lesiones de Bravo que le llevaron a mantener un curioso mano a mano con Riesgo, para acabar convirtiéndose en el portero titular de la histórica alineación que consiguió el ascenso de la Real a Primera, en junio de 2010. Ayer, mostró su confianza: “Siempre me he sentido respaldado aunque no haya jugado muchos partidos”, informa Efe. Mientras su compañero Bravo ya tiene el alta médica, pero tardará varias semanas en volver. A Iraizoz, en cambio, le queda menos: ayer mismo ya entrenó.